Cosas de la vida

Dimes y diretes (XV) en cuarentena. Mal de muchos…

 

Queridos amigos: para algunos, hoy no han tenido malas noticias entre sus conocidos; otros las han tenido en menor número que otros días. ¿Será verdad que está empezando a pasar lo peor?

Por: Emiliano Jiménez

Eso sería como un rayo de luz que, a duras penas, atraviesa la espesa fronda nublada. Estaba pensando en aquel maremoto que devastó extensas zonas del Pacífico para comparar con lo que está pasando hoy. Pero no. Esto es muy diferente. No asola las riberas de un océano, sino continentes enteros. No dejará, probablemente, tantos cadáveres, ni cambios físicos de destrucción, pero sí unas terribles consecuencias morales y económicas que nos afectarán a todos.

Pero ¿qué estoy diciendo? ¿Es que porque afecte a tantas personas, los familiares de los que se han ido, o que se irán, van a encontrar consuelo? Eso sería como dice aquel refrán:

«Mal de muchos, consuelo de necios»

No. Esos familiares, todos los que conozco, se alegran al saber que sus amigos no han padecido su mismo dolor. Ese es su consuelo. Saben que ellos, sus amigos, comparten su enorme pena, haciéndola por ello algo más pequeña.

En estos momentos el refrán habría que cambiarlo y decir:

«Mal de pocos, consuelo de muchos»

Pero no. No acaba de gustarme el cambio. ¡Ayudadme a conseguir otro mejor!

 


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