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“Creo que antes de final de año habrá una o más vacunas disponibles”

Juan José Badiola, prestigioso catedrático, analiza la incidencia y el futuro de la Covid-19 en España, augurando una mejor situación si todos “somos responsables y prudentes”

 

Si hay alguien que puede aportar un poco más de luz y un punto de vista válido ante la actual crisis de la Covid-19 es el director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza.

Juan José Badiola Díez (León, 1948) ya ha tenido que lidiar con numerosas crisis como la de la Gripe-A, además de ser el principal baluarte del grave problema alimentario vivido con el mal de las ‘vacas locas’ años atrás, ya remoto en el tiempo, siendo durante muchos años el presidente del Colegio de Veterinarios de España.

En estos momentos de confinamiento, Badiola tiene claro que este virus se detendrá gracias al esfuerzo de todos “los españoles, que en su mayoría se han portado bien, respetando las normas establecidas”, al tiempo que tiene claro que antes de final de año “veremos una o más vacunas para erradicar la acción de este coronavirus, siempre que éste no haya mutado en un nuevo brote”; y es que, ése es el principal caballo de batalla, ante el que solo queda cruzar los dedos. Su optimismo-realismo le lleva a ver las cosas de un color más claro, pese a la prudencia que hay que tener en este tipo de situaciones.

“Para el objetivo que se pretendía, que era dominar o controlar la epidemia, lo mejor era el confinamiento, no hay duda; estaba confiado en que esto iba a ocurrir. Tengo experiencia de muchos años en crisis o situaciones problemáticas, aunque nunca habíamos vivido un experimento social como éste, que el final también lo es. Es una buena noticia que hayamos logrado frenar el virus”, reconoce, al tiempo que indica que no sabe lo que hubiese pasado “si no se hubiesen adoptado estas medidas porque había una cadena de contagios que estaba descontrolada, un sistema sanitario casi al límite y con muchos dramas entre la población. Creo que el esfuerzo ha merecido la pena”.

test coronavirus covid auto ical
Un test rápido de los que se hacen en los Covid-auto.

 

No en vano, si dura ha sido esta situación, la que viene puede serlo aún más. “Pongo un ejemplo claro para que se entienda; esto es como cuando subes una montaña y luego tienes que bajar. Subir es una cuestión de forma física, pero bajar es otra cosa… no sabes cuántas piedras vas a encontrar, cómo te van a responder las piernas, si vas a soportar el recorrido… por eso, reactivar la economía es vital para el país, porque de lo contrario las consecuencias van a ser tan graves como la epidemia. Ya hay un problema con el empleo ya que puede haber gente que se quede en la calle en mitad de esta situación. ¿Qué harán esas personas?”, cuestiona Badiola.

Asimismo, y siguiendo con el símil de la bajada de la cima, explica que no “nos quedará más remedio que empezar a bajar, recorrer la parte de debajo de la epidemia con dificultades y con la presencia de algún rebrote, algo que no hay que descartar, obviamente. Pero también creo que si todos somos responsables y prudentes, va a haber pocos problemas. Los españoles hemos dado un gran ejemplo y solo una minoría se ha salido del camino marcado, hemos entendido que era un buen fin para evitar un mal mucho mayor del que ha sido. Es más, la gente ha reaccionado ante los insolidarios por considerarlos un problema para la pandemia”, indica el director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza.

Nuevas medidas sociales

Esta crisis de la Covid-19 también ha dejado un aprendizaje en la sociedad en lo que se refiere al “distanciamiento, y más conociendo nuestra cultura, además del lavado de manos que tanto nos demandaban nuestras abuelas y madres o el útil empleo de la mascarilla, con el fin de evitar la propagación del virus. Y me ha parecido bien que sea obligatoria en el uso del transporte público”, explica, valorando además el esfuerzo de los niños y los más mayores, “que merecen salir a la calle por necesidad, igual que los deportistas que han estado dos meses encerrados en su casa”.

No en vano, para Badiola, lo más difícil será la apertura gradual de los comercios. “Debemos asumir el distanciamiento social, la desinfección y hacer una evaluación de los puntos de riesgo como algo normal en un negocio y poner soluciones. Creo que si superamos este mes de mayo y no hay errores de bulto… porque rebrotes habrá, pero hay que intentar que tengan la menor incidencia posible”.

Para seguir con la desescalada, este catedrático hace hincapié en la necesidad de realizar más test. “Nadie dice que haya que hacerlos a lo loco, pero este tema va muy lento; puede ser un buen momento para llevarlos a cabo y seguir un rastreo para controlar posibles contagios. Muchos de estos contactos han sido intrafamiliares y como la mayoría de los niños no tiene síntomas, sí han podido contagiar a más personas, ya que son portadores del mismo”.

Imagen de mohamed Hassan

Juan José Badiola Díez destaca que el hecho de ir de dos en dos semanas para cada fase “tiene sentido porque es el tiempo de incubación del virus y así si hay algún error, se puede corregir. Yo no soy nada pesimista, intento ser optimista y muy realista porque tengo experiencia en este tipo de situaciones, y creo que a finales de junio la pandemia va a estar controlada. Claro está que quedará algún brote por ahí porque no se puede terminar con ella, pero pienso más en ciudades que en el mundo rural”, analiza.

Al mismo tiempo, no cree que los rebrotes sean “como lo que hemos pasado. Esto se desmadró porque se concentraron las fuerzas en los casos más visibles en algunas zonas del país, pero había mucho más. Esto es como el iceberg, que solo se ve la punta, pero la mayor parte de masa está debajo del agua y no se ve; pues eso pasó con este virus. De hecho, mucha gente que en febrero tuvo síntomas de una gripe, sensaciones raras o algo más fuerte de lo normal es que, probablemente, tenía la Covid-19; no había esa sensibilidad ciudadana entonces”.

Probablemente, “mucha gente ha pasado la enfermedad sin saberlo; en el estudio que se está haciendo se va a saber mejor, ya que comprende una muestra significativa de población. Veremos qué es lo que ha pasado y el porcentaje de españoles que hasta ese momento ha pasado el virus, probablemente entre un 10% y un 20%, ya que hubo una gran masa de infectados que se desconocía”.

Por ello, Badiola descarta, como en un principio se propuso en muchos países (luego algunos han dado marcha atrás), que la barrera de protección sea el contagio masivo. “Está claro que si un 70% de la población ha tenido contacto con un patógeno, éste lo tiene muy difícil para avanzar. Obviamente si sé que el virus solo fuese a ser un mal catarro, igual no nos hubiese importado pasarlo, pero se ha demostrado que es letal, peligroso y que no ha respetado a nadie; no sería lógico”, recuerda. “No ha sido solo un problema para gente mayor, ni mucho menos”.

Cruzar los dedos para que el virus no mute

Sin duda, la gran esperanza a la que se agarran gobiernos, científicos, sanitarios y ciudadanos es que este virus no sufra una mutación de cara al nuevo brote que se prevé en otoño.

“Si el virus muta, las personas que lo han pasado ya dejarían de estar protegidas. Es algo que no se puede descartar aunque es un virus poco mutante, la verdad, crucemos los dedos… un brote en otoño no se descarta porque se trata de un virus cuyas condiciones más propicias son el frío seco, y el calor no le gusta mucho. Si éste no ha mutado, ya habrá una población protegida que no va a participar en su transmisión. Para entonces ya habrá algún medicamento o antiviral y será una herramienta útil; además, conoceremos mejor al virus y su comportamiento. Hasta que no lo sufres, no aprendes”, reflexiona Badiola.

Vacuna antes de final del año

Para este momento, además, el sistema sanitario “estará más preparado. Habrá más mascarillas, EPIS, desinfectantes, respiradores… a veces, la vida o la muerte depende de un respirador. Y fíjate, me voy a arriesgar: creo que antes de final de año vamos a tener una vacuna, porque China está muy avanzada en eso, o incluso más de una, porque EEUU trabaja contra el reloj, al igual que Europa”, sentencia este catedrático.

“Los chinos ya están probando alguna… pero son muchos laboratorios los que están trabajando en esta vacuna y encima, todo esto tiene un incentivo económico, porque el país y la empresa que sean los primeros, serán los reyes. China lleva ventaja sobre el resto y tiene gran potencial, al igual que EEUU y muchos laboratorios de Europa. El CSIC tiene muy buenos profesionales pero pocos recursos, y así es imposible. Ojalá esto sirva para que la situación cambie en España”, añade.

El principal problema de la vacuna, señala Badiola, es demostrar que sea “segura y eficaz, es lo primordial. Aunque siempre hay fallos, que sea lo más exacta posible pese a que todos los medicamentos pueden tener una reacción adversa. Estoy convencido de que antes de final de año habrá una o más vacunas disponibles, ya que el periodo más largo es el de su autorización por parte de los organismos competentes, como es lógico”.

Por otro lado, Badiola asegura que este virus no ha sido creado de manera intencionada y pese a que la opción de un error humano existe, está convencido de que se trata de “un virus que demuestra lo que ha ocurrido y lo que va a volver a ocurrir. No es otra cosa que el salto de barrera de especie de los patógenos, algo que hacen para garantizarse la supervivencia. Si pasan por menos especies, mayor capacidad de actuar posee”, explica.

Dos semanas antes

Para Badiola, si el Gobierno hubiese actuado igual que lo ha hecho ahora, pero dos semanas antes, no hubiese habido este problema. “Ahora todo nos parece fácil, pero se deberían haber prohibido los partidos de fútbol, los eventos deportivos o las reuniones políticas como el mitin de VOX, además de la manifestación del 8-M. Pero, claro; si eso hubiese pasado dos semanas antes… ¿qué hubiese dicho la gente? Al final se ha tenido que hacer lo mismo y con dos semanas hubiese bastado para frenar la pandemia como han hecho Portugal o Grecia, por ejemplo. Más vale prevenir que curar”.

Además de la realización de más test para conocer quién ha pasado el virus y quién no, para conocer mejor el virus, Juan José Badiola señala que hay numerosos fallos que no se tienen que volver a cometer.

“Lo que no puede volver a repetirse es el contagio de 45.000 sanitarios, es una de las peores partes, que ha dado además una imagen muy negativa de España. Hemos tenido ejemplos de sobra para saber cómo se comportan estos virus, aunque no los hayamos sufrido demasiado, como el ébola o la Gripe-A. Hay que tener una reserva de mascarillas, EPIS, respiradores y demás material sanitarios para los profesionales; no se pueden perder recursos humanos por un hecho como éste”, recalca Badiola. “No podemos depender siempre del extranjero para estas cosas; las epidemias se las gastan así”.

Otra parte desastrosa, “ha sido la situación de las residencias de mayores, que hay que replantearse. No son centros sanitarios, claro, pero no deben funcionar así… han sido la parte más negativa, porque la gente que ha construido este país tal y como lo conocemos se ha muerto sola y abandonada, sin las manos de un familiar. Ha sido terrible”, denuncia.

En la actualidad, Juan José Badiola es asesor de los ayuntamientos de Zaragoza y Madrid para llevar a cabo la desescalada, pero el Gobierno no se ha puesto en contacto con él. “No tenían por qué llamarme, pero sí lo hicieron con la Gripe A, o me asocian solo con las ‘vacas locas’. Tengo experiencia y algo podría haber aportado por mi trabajo con patógenos, pero hay muy buenos profesionales trabajando”.

Por último, señala que ninguna empresa debería abrir sin hacer test a todos sus trabajadores, incluso las pymes, porque “con las ayudas de Europa se podrán sufragar los gastos de comprar los test que sean necesarios. Para eso se van a solicitar y hay mucha más seguridad”.


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