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“Esta crisis debería valer para consumir productos de Salamanca, que son de alta calidad”

Nicolás Armenteros, director técnico de Legumbres de Calidad, destaca que la demanda de lentejas y garbanzos se ha disparado un 200% por el coronavirus

 

Quizá el sector de las legumbres no copa las conversaciones, ni las portadas, ni se le otorga la importancia que a otros… pero la tiene. ¡Vaya si la tiene! ¿Acaso alguien se imagina cualquier dieta o base alimenticia en la que no existan lentejas o garbanzos? Sería una auténtica aberración, y parece que hay muchos que se han dado incluso más cuenta de ello en los tiempos complicados por los que atraviesa España. Nunca es tarde…

 

Nicolás Armenteros, director técnico de Legumbres de Calidad tiene claro el mensaje actual: consumir productos de la tierra, que tienen mucha más calidad que los de fuera, y más en tiempos en los que las restricciones en las fronteras son mucho mayores. La demanda de lenteja y garbanzo se ha incrementado un 200% o 300% en esta época del año, cuando lo normal es que su consumo sea residual. Parece que es muy español ‘acordarse de Santa Bárbara solo cuando truena’… pero hablar de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lenteja de la Armuña y de la Marca de Garantía (MG) Garbanzo de Pedrosillo son palabras mayores. “No es una casualidad que Salamanca, Castilla y León y España tengan tantas marcas de calidad reconocidas”… tomamos nota. 

Impacto de la crisis: “En el día a día no ha tenido una repercusión muy grande. Primero, porque hemos mantenido la actividad, aunque una compañera haya estado teletrabajando, y ninguno de los tres hemos dejado de realizar nuestra tarea. Por desgracia, y digo por desgracia por ser la situación que ha sido, se ha disparado le venta de lenteja y garbanzo. En las primeras semanas de confinamiento se produjo una demanda exponencial de legumbres en una época en la que lo normal es que haya un descenso de las ventas, ya que es un producto no perecedero y la gente se nota que ha cocinado mucho más que antes, no hay duda. También teníamos que dar servicio a las empresas e incluso los agricultores han hecho venta directa y luego pedían contraetiqueta al Consejo Regulador. Hemos tenido una demanda como nunca se había visto y en ese aspecto estamos contentos. Pero preferiríamos que no hubiese sido así…”.

Gran aumento en las ventas: “Es difícil hablar de cantidades, pero si nos referimos a porcentajes… puedo corroborar que el consumo se ha disparado entre un 200% y un 300% en Salamanca en relación a esta misma época en años anteriores donde las ventas eran más esporádicas porque los operadores están de sobra abastecidos. Pero debido a esta situación, hemos vivido un inicio de campaña a lo bestia, como si fuese octubre y noviembre, por lo que se han duplicado o triplicado las ventas normales. Esta situación se ha llevado a cabo igual en la Lenteja de la Armuña y el Garbanzo de Pedrosillo”.

Ayuda del ‘stock’: “Contamos con un cierto remanente del año anterior en un porcentaje importante, habilitado también por el Consejo Regulador, tanto en lenteja como en garbanzo y se ha tenido que sacar todo al mercado. También les ha venido bien a los productores, que contaban con un ‘stock’ difícil de comercializar y esta situación les ha aliviado bastante para eliminar ese almacenaje”.

Lentejas de La Armuña.

IGP Lenteja de la Armuña: “Este cultivo se ha quedado un poco más estancado, con varias campañas en las que las producciones han sido radicalmente opuestas. Llevamos 4 años de locura, pasando de lograr rendimientos ridículos de 150 kilogramos por hectárea en 2017 a los 1.200 o 1.400 kilos por hectárea de 2018; en 2019, volvimos a bajar a 200 kilos, no podemos hallar un rendimiento medio de 800 o 900 kilos. En este año 2020, debido a las lluvias, puede ser una buena campaña si nada falla. El mercado requiere un abastecimiento medio y que no exista mucho remanente de una cosecha a otra porque el productor que no las puede vender, tampoco saca beneficio, igual que al revés, si no tiene qué vender. Su precio es cierto que no ha subido en el confinamiento, pero sí ha permitido sacar ese ‘stock’ existente”.

Valor del producto: “El Consejo Regulador establece que el valor de la Lenteja como IGP dura dos años por razones no tanto de calidad, pero sí de pérdida de color, con un peor aspecto, lo que al final se transforma en un valor comercial más bajo y puede provocar un rechazo al comprador. No tiene ningún problema sanitario y su consumo es una garantía, pero su aspecto no es el que tiene la lenteja al principio y por eso pierde su valor. El reglamento es claro y dice que la nueva campaña empieza el 1 de agosto y termina el 31 de julio, aunque de manera excepcional si hay cosecha muy corta como en 2019, el Consejo puede autorizar la venta del producto bajo el amparo de la IGP. Incluso hay productores que dedican esa lenteja que ha perdido aspecto exterior para sembrar de cara a una nueva campaña”.

Garbanzo de Pedrosillo: “En este cultivo también ha habido campañas malas, pero no en el extremo al que ha llegado la lenteja; ha habido un poco más de normalidad, pero sí que cambió un poco el escenario a mediados de 2018 por la gran cosecha que hubo en muchos países exportadores, inundando el mercado nacional. Este hecho provocó, claro está, una bajada de los precios, dejando con muy poca rentabilidad al agricultor. Esta campaña, si todo sale bien, esperamos una buena cosecha”.

Garbanzos de Pedrosillo.

Presentación de la cosecha: “Las legumbres están entrando en su fase más crítica, que es el último mes, con una recolección que comenzará a mediados del mes de junio. Muchos años a estas alturas la cosecha de lentejas llega así, bien presentada, con parcelas muy prometedoras, pero luego se estropea. Hay que vigilar los hongos que han salido derivados del exceso de humedad en la lenteja, y este hecho no debe perpetuarse para no dificultar su crecimiento. Si hay semanas muy calurosas o con mucha lluvia, la cosecha podría irse al traste, aunque este año aguantará mejor el calor porque la planta tiene de dónde tirar, hay reservas. Temo más a las lluvias, ahora mismo. En el garbanzo ocurre algo similar, que ha sufrido un ataque de Rabia, su enfermedad más clásica por la humedad, y algunas parcelas ya se han tratado con fungicidas. Me preocupa más la transición que existe al pasar de la humedad al calor, porque el hongo puede tener un efecto más agresivo. Que pasemos de 16-18 grados a 26-28 para que no haya tanta incidencia”.

Consumir productos de la tierra: “Me gustaría aprovechar este momento para lanzar una reflexión que considero importante. Esta situación no la habíamos vivido nunca y tenemos la oportunidad de hacer el esfuerzo por consumir productos de proximidad y calidad. No es una casualidad que Salamanca, Castilla y León y España tengan tantas marcas de calidad reconocidas. En el caso de Salamanca, y en mi sector, es verdad que no producimos cantidad, pero sí mucha calidad. Si algo como esto vuelve a ocurrir, ya sea una crisis sanitaria, económica… y hay un cierre de fronteras, tenemos que seguir manteniendo nuestro sistema productivo, y más sabiendo que solo producimos la cuarta parte de lo que consumimos. Yo les diría a las personas que busquen la calidad, el origen del producto para que podamos mantener lo nuestro, sembrar y producir mucho más porque hay capacidad para ello. Si desmantelamos nuestro sistema productivo, nos encontraremos con algo que no deseamos… además, se generaría mucho empleo en el mundo rural, que nadie lo olvide”.

Controles exhaustivos: “Que nadie dude de que en Europa tenemos el sistema más exigente en la cadena alimentaria, porque el que hay en América, Canadá, México o Argentina, principales exportadores de legumbres no tienen nada que ver; de hecho, en Europa no están autorizados. Nos jugamos mucho y por eso debemos valorar lo que tenemos”.

 


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