Economía

Más de una década de ‘despoblación’: Salamanca se queda sin ovejas

Los datos demuestran que el censo de ovino sigue cayendo hasta desplomarse un 47% en los últimos doce años

Para uno de los ilustres juristas, políticos, filósofos, escritores o sabios de la humanidad, “la agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”. Nos referimos a Marco Tulio Cicerón, quien alababa en tiempos antes de Cristo a muchos profesionales que hoy, en muchas ocasiones, son ninguneados.

 

Un ejemplo claro de esta situación (hay más sectores en crisis) es el ovino, ya que la profesión de pastor parece estar tan denostada como su futuro, muy negro dada su delicada situación, con cada vez menos trabajadores dedicados a este oficio, y que ha visto como el paso de los años no ha hecho otra cosa que disminuir su censo ganadero hasta cifras más que preocupantes.

De hecho, los últimos datos hechos públicos por el ministerio de Agricultura y Ganadería, correspondientes a noviembre de 2019, revelan que la cabaña ganadera ha descendido un 7,2% después de pasar de los 390.319 animales de noviembre de 2018 a los 362.524 actuales. Pero, sin duda, el dato más preocupante aparece en la evolución de estos datos en los últimos doce años, donde el ‘hachazo’ al sector queda demostrado con mucha más claridad.

Tal es así que entre los años 2007 y 2019 (datos a mes de noviembre), el censo de ovino en la provincia de Salamanca ha disminuido un 47% después de pasar de 675.113 cabezas de ganado (el valor más elevado) a las 362.524 de la actualidad; o lo que es lo mismo, casi 313.000 animales se han quedado por el camino en este periodo de tiempo.

La crisis del sector no desaparece por una razón tan obvia como relevante: el precio de los productos en el origen, especialmente los lechazos, mantienen el mismo nivel de hace 20 años, cuando los costes de producción se han elevado de una manera proporcional a lo que ha subido la vida en general. Y, para más inri, el consumidor no se beneficia ni siquiera del ínfimo precio que recibe el ganadero, ya que entre el principio y el final, hay eslabones de la cadena que sí sacan mucha rentabilidad a sus operaciones.

No en vano, todos los profesionales que se mantienen en el sector abogan por contar con un mayor número de hembras de vida cada vez más elevado para intentar que por cantidad, el negocio pueda ser al menos para equilibrar gastos e ingresos. Todos saben que si una explotación de ovino cierra es inviable volver a empezar desde cero, imposible…

En el apartado de las hembras de vida (ovejas), la tendencia ha sido muy similar que en el caso del total de cabaña ganadera, ya que entre 2018 y 2019 la cifra pasó de 304.874 animales a 282.940, mientras que entre 2007 y la actualidad, esa diferencia se incrementa hasta las 274.693 cabezas de ganado menos. Las hembras de vida representaron en noviembre de 2019 un 78% del censo total de animales en un sector que presenta un descenso de la cabaña ganadera… ¿hasta cuándo?

 

CENSO DE OVINO EN SALAMANCA:

 

2019 2018 2017 2016 2015 2010 2007 2006
362.524 390.319 406.403 412.405 413.782 533.640 675.113 634.505

 


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