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El parque de viviendas turísticas crece en Salamanca

La pandemia favorece un nuevo modelo de viajes

La estadística viene a poner cifras a lo que hasta ahora ha sido una percepción: el coronavirus puede cambiar la forma de hacer turismo. Más bien, podría decirse que ha consolidado y acelerado un proceso que venía produciéndose en los últimos años, al menos desde el lado de la oferta. El número de viviendas turísticas en Salamanca, donde ya gozaba de buena salud, ha crecido un 7%, mientras que en la Comunidad ha crecido un 13,4% en solo seis meses coincidiendo con los días más duros de la pandemia, lo que refuerza un nuevo sector de ingresos que en apenas dos años se ha multiplicado por tres. En junio de 2018 apenas eran 555 las viviendas turísticas que se ponían en el mercado. En ese mismo mes, pero de 2020, el número es 1.659.

 

Ical.- Mientras el resto de alojamientos mantienen una cierta atonía en su oferta (en este tiempo los alojamientos de turismo rural han crecido un 3,2 por ciento y hay menos establecimientos hoteleros han bajado), el sector de la vivienda turística ha despegado en este tiempo en un proceso que se acelera mes a mes y que ha culminado en tiempos de la COVID-19.

Todos los tipos de viviendas turísticas crecen en estos seis meses pero son las casas completas las que más lo han hecho, un 21,7%, pasando de una oferta de 313 a finales del año pasado a 381 este en junio. Es decir, se han puesto en el mercado 68 casas en solo seis meses. El número de pisos residenciales que se alquilan para el turismo (no confundir con los apartamentos turísticos que en la Comunidad apenas suman 315, aunque su crecimiento también ha sido fuerte y sostenido) también se ha incrementado un 11,8 por ciento y se ha pasado de 972 a 1087. Incluso se han sumado a esta oferta diez chalés y ya están disponibles para el alquiler 136.

Provincias cercanas al País Vasco o Madrid -dos de las comunidades donde más pronto y con más agresividad golpeó el coronavirus- como Burgos y Ávila han sido las que más han visto incrementar esa oferta, si bien tenían una situación de partida mucho más baja que la mayoría de las provincias. En Burgos, la oferta se ha incrementado un 44,7% pasando de 114 viviendas turísticas en el mercado a 165, la mayor parte de ellas en la capital, pero también con una buena oferta de casas. En Ávila, el crecimiento es del 27,1 por ciento y pasa de 81 alojamientos a 103, si bien en esta provincia son más las casas que se han incorporado a la oferta que el número de pisos.

Otras provincias con crecimientos significativos en la oferta son Palencia (17,2 por ciento) si bien aún es un sector testimonial, con apenas 20 inmuebles a disposición; Soria (15,5 por ciento), donde legan ya a las 97 viviendas turísticas y Zamora (14,17%,), una de las provincias donde este tipo de alojamiento está más consolidado con 274 habitáculos.

En otras, como Salamanca y Segovia, donde el sector gozaba ya de buena salud los incrementos son más moderados (7,8 por ciento y 8,4 por ciento, respectivamente), mientras que en León donde aún queda margen de crecimiento, esta oferta turística no termina de despegar y solo crece un 4,6 por ciento, al igual que ocurre en Valladolid, donde apenas hay en el mercado 146 viviendas turísticas, aunque ha crecido un 10 por ciento en seis meses.


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