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Salamanca lucha contra el ictus: a un paso de ser unidad de referencia las 24 horas del día

El Hospital sigue trabajando para que no haya que trasladar pacientes a Valladolid

El tiempo es clave para todo en la vida; pero cuando hablamos de salud lo es aún más. Y, si se trata de un ictus, se convierte en oro.

Cada segundo que pase sin ir al hospital cuando una persona sufre este problema cerebral supone un riesgo mayor para su salud y las posibles secuelas que puede dejar el ictus. Este 29 de octubre se celebra el Día Mundial en la lucha contra el Ictus y el hospital de Salamanca trabaja contra el reloj para poder instaurar su servicio de trombectomía 24 horas al día durante los 365 días del año.

Así lo asegura Luis López Mesonero, coordinador de la unidad de ictus del hospital de Salamanca, quien indica que los malos hábitos de vida son las principales causas de esta enfermedad, que puede dejar secuelas de todo tipo.

No esconde que la pandemia de la Covid-19 ha trastocado su trabajo, pero explica que todos los casos se atienden sin sufrir retrasos, al contrario de lo que ocurre con los pacientes, que tienen miedo de acudir al hospital. Y eso, para tratar un ictus, es su peor enemigo…

Unidad del Hospital: “Para mí es una forma de trabajo; aunque es una habitación con cuatro pacientes monitorizados, el personal adecuado, además de los sanitarios. Los primeros días después de tener un ictus son fundamentales porque el objetivo es minimizar las secuelas y que no se vuelva a repetir”.

Causas del ictus: “El ictus se asocia a unos malos hábitos de vida, relacionados con el tabaquismo y el consumo de alcohol y drogas; es cierto que también tienen que ver factores de riesgo vascular, la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado. Nos centramos esos factores, los principales, aunque existan otros menos comunes”.

Tras un ictus, ¿se puede hacer vida normal?: “No es una verdad absoluta y sí muy variable; lo prioritario para una recuperación más positiva es que cuando haya un síntoma, se debe acudir al hospital lo antes posible porque hay muchas veces que se pueden aplicar tratamientos en el momento más agudo, clave para minimizar las secuelas. Una vez que el paciente supera esa primera fase y está ingresado, hay que ver su evolución para saber si tendrá muchos efectos secundarios o no”.

Tipos de tratamientos: “Existen dos; uno es el intravenoso, la fibrinólisis, con el fin de disolver el trombo o coágulo que tiene lugar en los pacientes con ictus más graves. Hay veces que se puede dar la trombectomía mecánica, que es hacer un cateterismo, pero llegando al cerebro con el fin de extraer el trombo. Dependiendo de la situación del paciente y del ictus, se lleva a cabo un tratamiento u otro”.

La importancia del tiempo: “Hay veces en las que es complicado saber si se trata de algo peligroso o no. Cuando algo empieza de forma brusca es un claro síntoma de que tenemos que ir a urgencias y luego ya nos dirán si se debe a un ictus o no. En algunas ocasiones, los pacientes se quedan sin habla, puede dejar de mover una parte de su cuerpo… pero hay otros síntomas como dificultad para caminar, dolor de cabeza con otras sensaciones, que quizá puedan confundirnos. Un síntoma brusco en lo más representativo”.

Los síntomas principales: “Ver doble, un fuerte dolor de cabeza con otros síntomas, desequilibrio, vértigos… aunque lo fundamental es que se duerma una parte del cuerpo o haya hormigueo en alguna parte del brazo o la pierna y dificultad para hablar. Es importante resaltar que empieza de forma brusca ya que si es progresivo o paulatino nunca va a ser un ictus, podría ser otra cosa”.

Incidencia y edad media: “Solemos tratar entre 2 y 3 ictus al día en el hospital de Salamanca; se tata de una enfermedad que deja gran discapacidad en los adultos y es la primera causa de mortalidad en mujeres; es muy incapacitante. Como cualquier enfermedad vascular cuanto mayor sea el paciente, más probabilidad hay de sufrir un ictus, pero lo más habitual es en personas a partir de 70 años. Pero también hay muchos casos derivados del consumo de drogas en gente menor de 50 años. También personas de 20-30 años por este mismo motivo, aunque existe un pequeño porcentaje que tiene una predisposición genética para sufrir esta enfermedad; eso sí, en menor porcentaje”.

Recuperación en gente joven: “Los tratamientos son individualizados y todo depende de la edad; en general, la recuperación a medio plazo es mayor en los pacientes más jóvenes porque la plasticidad del cerebro es más grande. Aunque también existen casos puntuales de gente joven que tiene grandes secuelas o gente mayor que lo supera sin efectos secundarios; no es lo habitual, claro”.

Tipos de secuelas: “Depende del síntoma que le haya hecho acudir a urgencias; hay pacientes que se quedan sin habla para siempre o en una silla de ruedas, o tienen que caminar con una muleta. Otros, los más severos, se pueden quedar postrados en una cama y ser dependientes, con todo lo que ello supone. La recuperación es variable, pero lo importante es disponer de todas las herramientas para tratar el ictus de la manera más rápida y evitar más secuelas. Insisto mucho en esto, pero el tiempo es oro en esta enfermedad”.

La lucha de la Unidad de Ictus en Salamanca: “Somos unidad de referencia para Zamora y Ávila; a día de hoy, estamos creciendo poco a poco como unidad, pero necesitamos incrementar uno de los tratamientos, el de la trombectomía (cateterismo) que se utiliza en los casos más graves. Empezamos el año pasado y en la actualidad realizamos este tratamiento de lunes a viernes en horario de mañana en el hospital de Salamanca; el resto de horarios, tarde y noche, se deriva al hospital de Valladolid, con todo lo que esto supone. Siempre es un retraso para el paciente por el traslado y el tiempo. Por eso, estamos peleando por poder organizar este tratamiento y disponer de las 24 horas del día como pasa en Valladolid. Ser una unidad de referencia las 24 horas del día, los 365 días del año”.

Su actividad y la Covid-19: “En verano volvimos a ver cómo nuestro servicio se regularizaba de nuevo, pero en los meses de mayor incidencia de la pandemia, y ahora de nuevo está ocurriendo, la gente tiene miedo a venir al hospital y no viene cuando debería. Eso nos impide solucionar el problema de una forma rápida y merece una reflexión por parte de todos”.

Ictus y coronavirus: “Como he comentado, hemos notado que los pacientes llegaban tarde al hospital y eso solo puede generar mayores secuelas por el ictus. Hay que diferenciar entre dos ictus: el isquémico con trombo y el hemorrágico; en el hemorrágico, la mortalidad se sitúa entre el 20 y el 25%, mientras que en el isquémico es menor. En general, el problema de la edad se debe a que cuánto mayor sea el paciente, más complicaciones puede haber, pero no ya por el ictus, sí por otra serie de factores como su recuperación, infecciones…”.

Atención del servicio en tiempos de covid: “Esta situación ha tenido un gran impacto entre los sanitarios; dentro de todo el equipo de neurología, tuvimos que dejar nuestra actividad y hubo que formar equipos covid en los meses de marzo a mayo, pero no se dejaron de atender los casos de ictus. Siempre lo haremos de la mejor manera posible para evitar los daños colaterales de la covid-19 y hay que centrarnos en reducir esto al máximo”.

¿Vamos por el mismo camino?: “Creo que sí, vamos por el mismo camino. Pero tenemos que poder todo de nuestra parte y ser responsables, evitando cualquier contacto y mucho menos que esté vinculado a un posible contagio; es lo que tenemos que hacer como sociedad y debemos seguir intentándolo. Tenemos que evitar llegar a situaciones pasadas, pero vamos encaminados a eso”.


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