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«Han encontrado al abuelo»

El abuelo es Ramón Haro, se lo llevaron un día de 1937 de Encinas de Abajo y ahora 83 años después, regresará a su pueblo

 

El 22 de mayo de 1938 tuvo lugar la fuga más multitudinaria de la historia de España, en la que 795 presos republicanos escaparon del Fuerte de San Cristóbal, una fortaleza con funciones de penal que aún corona la cima del monte Ezkaba, Pamplona.

Entre esos fugados estaba Ramón Haro, un jornalero de Encinas de Abajo, casado con Encarna y padre de una hija y otro que venía en camino. Lo apresaron un día de 1937 y nunca más regresó a su pueblo.

Ahora, 83 años después, Piedad, su nieta le cuenta a sus hermanos y primos a través de un mensaje de Whatsapp, para que les llegue a todos a la vez que han encontrado «al abuelo Ramón gracias al ADN que ha mandado la Generalitat de nuestro tío. Me acaban de decir que lo han encontrado. Escapó del penal, estaba en Usechi, un pueblo navarro cerca de Zubiri».

Piedad le cuenta a su familia que el abuelo Ramón vivió allí un par de días en el pueblo, pero que los falangistas lo encontraron junto a otros prisioneros que habían escapado del penal y los mataron.

«Obligaron a la gente del pueblo a enterrarlos. Los restos están localizados desde 2016, pero no se había podido cotejar el ADN, porque no lo tenían, en cuando les llegó el ADN de tío, han podido encontrar al abuelo», explica una emocionada nieta.

Llevan buscando al abuelo Ramón desde que desapareció. Ramón era jornalero y no saben si lo denunció un hermano o tiró una piedra a un coche oficial cuando pasaba por la carretera de su pueblo, Encina de Abajo, lo cierto es que un día fueron a buscarlo a su casa, cuando su mujer Encarna estaba embarazada de su segundo hijo, y nunca más lo volvió a ver. «A mi abuela le entregaron su pelliza. Estuvo esperando a que apareciera por la puerta toda su vida. Nadie le dijo si estaba vivo, muerto, huido,…», explica Piedad.

Lo fusilaron. Encarna se quedó sin marido en 1938. Estaba embarazada de su segundo hijo, pero eso no impidió que le raparan el pelo, le pusieran un lazo rosa y le hicieran el paseillo por las calles de su pueblo. «Jamás habló mal de nadie. Nunca, salvo de Carrillo y La Pasionaria, que se marcharon y los dejaron aquí sin consuelo», incide su nieta.

También recuerda Piedad que su abuela siempre tuvo la esperanza de que un día apareciera por la puerta su marido Ramón. «No perdió esa ilusión nunca, por eso nosotros sus nietos hemos luchado para que mis abuelos descansen juntos. Queremos que mi abuelo y mi abuela estén enterrados juntos».

Ahora, la abuela Encarna podrá descansar junto a su marido, desde Navarra se pondrán en contacto con la familia de Ramón Haro para ir a recoger los restos, «no sé como lo haremos debido a la pandemia, quizá le pedimos que nos los manden. Han encontrado al abuelo, escapó del penal. Yo sabía que allí no había muerto y casi lo consiguió, porque estaba más cerca de Francia que del penal. Se ha conseguido», concluye Piedad.

Iñaki Gabilondo comenta que el legado póstumo que dejó el franquismo es convencer a muchos ciudadanos de que intentar reparar las consecuencias más lacerantes de la dictadura es antipatriótico, porque lo patriótico es dejarlas estar.

Lo patriótico es dejar que las heridas se reparan y eso solo ocurre cuando se abren, limpian y sanan. La familia de Ramón Haro lleva sufriendo por esta herida abierta desde hace 83 años. Mucho tiempo, su mujer ya no está, su hija tampoco, ya son los nietos los que enterrarán al abuelo fusilado y enterrado en una fosa común hace 82 años.


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Un comentario

  1. Y TODAVIA HAY GENTE QUE DICE QUE … ESTO SON HISTORIAS DE ABUELOS. QUE SE REBAJEN EL SUELDO Y QUE ABRAN TODAS LAS CUNETAS DE ESPAÑA, SEAN AZULES VERDES O COLORAOS. YA ESTA BIEN. POR FAVOR Y SIN FAVOR

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