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«Se ha perdido el miedo al contagio por VIH»

Alicia Iglesias Gómez es la médico encargada de frenar su propagación en el hospital de Salamanca

El VIH es una infección crónica por un virus que produce en el organismo la destrucción progresiva de nuestro sistema inmunológico.

Este 1 de diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Precisamente, este virus llega a ser SIDA si no existe un tratamiento personal con el paso de los años, dejando nuestro sistema inmunológico muy indefenso ante cualquier enfermedad, pudiendo provocar la muerte. Alicia Iglesias Gómez es la médico del hospital de Salamanca encargada del programa para prevenir la transmisión del VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana).

En él, se estudia cada caso de cada paciente para poder administrarle un tratamiento y, con él, cada paciente puede llevar una vida completamente normal sin un riesgo de morir antes.

Ahora, en los tiempos actuales, los casos que llegan a ser SIDA se deben, en un alto porcentaje, a prácticas sexuales sin ninguna protección y de riesgo, mientras que hace 30 años, era por motivos relacionados con la droga.

La ciencia aún no ha encontrado una vacuna para este virus por su capacidad para mutar, pero sí hace que con una medicación adecuada y fácil de administrar, la vida del paciente no corra peligro. Precisamente por esto, se ha bajado la guardia y se ha perdido la «conciencia del peligro de esta enfermedad»; pero no es ninguna broma y es necesario seguir manteniendo las precauciones necesarias.

¿Cómo está estructurado este servicio del hospital y qué funciones realiza?

En cuanto al seguimiento del VIH, tenemos consultas diarias, que están a cargo de los médicos que forman parte de la Unidad de Enfermedades Infecciosas. Antes de la pandemia, las consultas eran presenciales y el mismo día de nuestra consulta, tenían consulta en el Servicio de farmacia para la recogida de medicación. En estos momentos, como ya sabéis, tenemos mucha parte de la consulta de forma telefónica, siempre que los resultados de las pruebas estén bien y el paciente no nos cuente ningún síntoma de alarma. En caso contrario, lo derivamos para consulta presencial. Y en estos meses, lo que se ha realizado también desde el Servicio de Farmacia es el envío de la medicación a los domicilios, para evitar desplazamientos de los pacientes al hospital y aglomeraciones.

¿Qué es el VIH? ¿Cómo llega a convertirse en SIDA?

El VIH es una infección crónica por un virus que produce en el organismo la destrucción progresiva de nuestro sistema inmunológico; todo esto nos hace más vulnerables a infecciones y a determinados tipos de cáncer.  Lo que hace el tratamiento antirretroviral es detener la multiplicación del virus y evitar el deterioro del sistema inmunológico. Se llega a SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida) habitualmente en aquellos pacientes que no realizan tratamiento, y al final tienen un grado muy grave de inmunodepresión.

¿Cuáles son las vías de contagio?

Las vías de transmisión como las drogas, trasfusión de hemoderivados o transmisión materno-fetal, eran las más habituales en los años 80 y 90. Hoy en día esa forma de transmisión es residual. La mayoría de los nuevos diagnósticos que tenemos en nuestras consultas en la actualidad son por relaciones sexuales sin protección.

¿Cuál es el perfil del paciente en Salamanca?

Pues una gran parte de los pacientes que pasa por nuestras consultas son los que se infectaron en las dos primeras décadas, (cuando tenían 20 o 25 años), por consumo de tóxicos intravenosos, que ahora tienen alrededor de 60 años. Y en la última década, cada vez ha ido tomando más importancia la transmisión sexual, con lo cual el perfil de los pacientes ha cambiado mucho. Se trata de pacientes jóvenes con conductas sexuales de riesgo (fundamentalmente hombres que tienen sexo con hombres).

¿Cuántos casos atiende cada año el Hospital?

En total, aproximadamente tenemos 650 pacientes en tratamiento (incluyendo los pacientes seguidos en el Centro penitenciario) El año pasado hubo unos 30 nuevos diagnósticos. Este año está en torno a 20 pacientes.

¿Qué tratamientos llevan a cabo?

Tenemos un amplio arsenal de fármacos que se pautan de forma combinada para actuar contra distintas dianas del virus. Se elige el tratamiento en función de las características del paciente, interacciones con otros fármacos… Las terapias cada vez se han ido simplificando más, en muchos casos son tratamientos de una o dos pastillas al día, con muy buena tolerancia y pocos efectos secundarios.

¿Sigue muriendo gente por VIH?

Durante los primeros años de la pandemia, en los cuales apenas existían tratamientos disponibles, las personas infectadas por el virus se enfrentaban a una muerte inevitable. Por suerte, el conocimiento cada vez más detallado del virus y la investigación, ha permitido hacer de esta infección una enfermedad crónica. Prácticamente, todos los pacientes que realizan correctamente el tratamiento pueden llevar una vida normal, con una calidad de vida y supervivencia similar a los pacientes no infectados.

¿Son los jóvenes conscientes de esta enfermedad?

En los años 80, el SIDA era una de las enfermedades más temidas; infectarse, además de ser un estigma, conducía a los pacientes a una muerte casi segura. Pero solo tres décadas después, parece que no somos conscientes del peligro, se ha perdido el miedo al contagio. Gracias a los medicamentos, en nuestro país muy poca gente muere por VIH, y eso ha hecho que se pierda la “conciencia del peligro”.

En tiempos de Covid-19, ¿cómo ha funcionado su servicio y en qué modo se ha visto afectado?

Pues en los meses de marzo-abril fue muy difícil mantener las consultas y seguimiento, después se comenzó de nuevo poco a poco según se controlaba la pandemia. El principal cambio, como en el resto de los servicios, es el papel que ha jugado en estos meses la consulta telefónica.

¿Ha habido menos casos de VIH desde que comenzó la pandemia?

Pues la verdad es que sí. En los años previos estábamos en torno a 30 pacientes de nuevo diagnóstico al año. Es año, hasta la fecha llevamos 20. Está claro, la tendencia a la baja se debe a las restricciones de contacto social.

¿Va a hallarse un medicamento o vacuna que acabe con esta enfermedad?

Se ha avanzado mucho en el tratamiento del VIH; actualmente son tratamientos muy simples, de un solo comprimido diario y muy bien tolerados. Pero, de momento, un medicamento que “cure”, erradicando la infección o una vacuna preventiva, tendrá que esperar. El VIH es un virus muy complejo y que muta (cambia) muy frecuentemente su genoma, por eso todavía no se ha conseguido una vacuna efectiva.

¿Qué síntomas puede tener una persona con VIH para sospechar? ¿Qué importancia tiene su rápido diagnóstico?

Los pacientes que se contagian por el VIH pueden desarrollar un cuadro de fiebre, dolor de garganta, aparición de ganglios y malestar general, que se denomina infección aguda (sucede 2-4 semanas después de la adquisición del virus). Sin embargo, este cuadro agudo solo se produce en un 15% de los pacientes recién infectados. La mayoría de ellos no presenta ningún síntoma hasta que sus defensas disminuyen lo suficiente como para tener infecciones graves o complicaciones asociadas al VIH (una media de 8-10 años).

Por lo tanto, lo más importante es realizarse la prueba cuando se han tenido relaciones sexuales sin protección, y por supuesto, cuando se diagnostica otra infección de transmisión sexual (gonococo, chlamydia, sífilis, condilomas acuminados), ya que se contagian de la misma manera. Y fundamental el diagnóstico lo más precoz posible, ello nos permite incrementar de una manera considerable la eficacia de los tratamientos contra el virus, y por tanto, la esperanza y la calidad de vida de las personas infectadas. La precocidad del tratamiento contribuye a alcanzar antes una carga viral indetectable, con lo cual se minimiza el riesgo de transmisión y contribuye a un mejor control de la infección y una reducción de nuevos casos.


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