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Contra esa basura que nos rodea

 

En los últimos meses numerosas personas se han lanzado a pasear por las afueras de Salamanca en busca de tranquilidad, contacto con la Naturaleza (esa que, en realidad, ya no existe) y cierta seguridad que no pueden encontrar en las aglomeraciones como las del centro.

A pesar de que el paisaje del entorno de la capital no sea extraordinario por los bosques o los accidentes naturales, sí que tiene el suficiente atractivo para que en él se pueda encontrar ese sosiego que tanto se necesita tras un año de pandemia.

Sin embargo ese disfrute de contacto con el campo casi siempre se encuentra con un obstáculo: la presencia de basura en los caminos y parques de la periferia. «No entendemos porqué el Ayuntamiento de Salamanca y los de los pueblos próximos no instalan más papeleras y contenedores para evitarlo, al menos parcialmente», denuncian desde la asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

Los vertidos de escombros, muebles, electrodomésticos, botellas, latas, bolsas, etc., son frecuentes en los campos y caminos de la capital y de la provincia. «No sólo nos causan molestias por el efecto visual, es que también dañan nuestra propia salud; todo lo que tiramos al medio vuelve a nosotros pero de forma más perniciosa. Sabemos de la presencia en nuestro cuerpo de numerosos contaminantes que previamente han sido vertidos en los suelos, el agua o la atmósfera», explican desde la asociación.

Los ayuntamientos realizan limpiezas cada cierto tiempo, pero esto no es suficiente dada la repetición de los vertidos, la falta de exhaustividad en la limpieza y la extrema dispersión de las basuras.

La asociación pide más campañas oficiales de concienciación, vigilancia y multas eficaces pero hay propuestas desde del entorno ecologista para evitar estos vertederos que casi nunca se ponen en práctica:

  1. La recuperación de estos lugares mediante la reforestación con plantas autóctonas
  2. La instalación de barreras para evitar el paso de vehículos a lugares donde no deben circular, evitando de paso, los vertidos ilegales o la afluencia masiva de personas a espacios que es necesario proteger más.
  3. La limpieza sistemática y periódica por parte de ayuntamientos e instituciones de todo el término municipal y no sólo de las áreas urbanizadas.
  4. La instalación de papeleras y contenedores en las zonas de más afluencia
  5. La mejora en el servicio de recogida de basuras en los cascos urbanos.
  6. Una nueva ley de envases y embalajes que promueva la reutilización en vez del usar y tirar.

Por otra parte, habrá que fomentar la participación ciudadana en un tema que implica a tantas partes con intereses contrapuestos y tantas personas, es decir, al cien por cien de la población.

En general, los ayuntamientos, y al de la capital le ocurre lo mismo, no lo ponen fácil. Los teléfonos de atención a la ciudadanía o no funcionan o lo hacen precariamente. «Y no podemos terminar sin mencionar a esas personas admirables que por su cuenta, con toda la tenacidad y paciencia del mundo, realizan la labor de pasear a la vez que van con su bolsa de basura recogiendo la mierda que sus vecinos han tirado. Y no son pocos, los que tiran las latas, bolsas, etc. y los que van detrás, recogiéndolas. Si no fuera por éstas, ¡cómo estarían nuestros caminos!», concluyen desde el Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca

 

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