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Un 8M condicionado por la pandemia

Señalado por la derecha el año en 2020, este año se ha fragmentado con actos dispersos

La celebración en la calle del 8M, Día Internacional de la Mujer, este año ha estado muy condicionada por la pandemia. Al final sí hubo una manifestación en la que se respetaron las distancias de seguridad.

 

Acusado por la derecha de forma furibunda en 2020 de ser uno de los focos de expansión de la pandemia, que ya llevaba meses entre nosotros, el movimiento feminista ha optado este año por la contención y la prudencia, también en Salamanca, con una fragmentación de las convocatorias para vitar, sobre todo, la manifestación multitudinaria que recorría el centro de la ciudad.

Ni las protestas de la extrema derecha local, ni las aglomeraciones de la calle Toro los sábados por la tarde tenían el poder de contagio que el feminismo, según parece.

El movimiento feminista optó por una exposición en la Plaza Mayor de 12 a 20 horas sobre el efecto de la pandemia en las mujeres, imágenes de reconocimiento al trabajo más invisible y precario en la pandemia. «Queremos hacer un homenaje al trabajo de cuidados que diariamente realizamos, y que no es reconocido ni valorado como esencial para la vida», indica el movimiento feminista.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) de Salamanca se ha sumado al 8M (Día Internacional de la Mujer Trabajadora), con una concentración simbólica de delegados en su sede, compatibilizando así la situación de pandemia y las medidas de seguridad sanitaria, con la reivindicación por la igualdad de la mujer.

CSIF quiso aprovechar esta jornada para rendir homenaje a todas las mujeres de Salamanca y de Castilla y León, por el papel crucial que han jugado en la lucha contra esta pandemia, desde todos los ámbitos de la sociedad, en primera línea y en profesiones feminizadas como son sanidad, residencias, educación u otros servicios asistenciales y esenciales. CSIF se compromete a seguir trabajando para alcanzar pactos como el I Plan de Igualdad acordado con la Junta de Castilla y León.

csif dia mujer
La concentración en la sede salmantina de Csif.

Por otra parte, un grupo de delegados de UGT celebraron simbólicamente el día Internacional de la Mujer Trabajadora concentrándose a la puerta de la sede y dando lectura a u manifiesto.

El acto en sí ha sido un acto meramente testimonial del trabajo que realizan día a día a lo largo de todo el año y a lo largo de toda su historia como organización sindical, en defensa de la igualdad real entre mujeres y hombres no solo en el ámbito de las relaciones laborales sino también en el ámbito de la sociedad en general.

El 8M de Salamanca en imágenes, aquí

Ya por la tarde, la Plataforma Abolicionista de Salamanca organizó una concentración a las 20:30 h. en la Plaza Mayor para protestar en este día tan relevante para la lucha de liberación de las mujeres «que, consideramos, no se puede pasar por alto», indican los convocantes.

Añaden que «la misoginia es un virus que lleva implantado en la sociedad durante toda la historia, y con la pandemia, reiteramos, no ha dado un paso atrás», concluye.

La única manifestación convocada la organizaron la Juventud Comunista (UJCE), Colectivo Estudiantil Alternativo (CEA), Área de Juventud de Izquierda Unida Salamanca (JIU), Yesca, Colectivo Estudiantil Salmantino (CES) y Estudiantes en Movimiento (EeM).

Centenares de personas iniciaron la marcha desde la plaza de la Concordia hasta la plaza del Liceo, coreando eslóganes del tipo: «Vamos quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal», «Patriarcado y capital, alianza criminal» o «El reparto de tareas que se estudie en las escuelas».

Estas organizaciones entienden que el 8 de marzo no es “ni una fiesta ni una celebración que pueda posponerse para cuando acabe la pandemia, sino que forma parte de una lucha política por los derechos de las mujeres de la clase obrera y esta no puede ni posponerse ni cancelarse”. Así, señalan que, durante el confinamiento, los casos de violencia machista aumentaron considerablemente y que por otra parte, sectores “especialmente feminizados” como el de la limpieza, el de las cuidadoras, el socio-sanitario o el de las cajeras de supermercado se han demostrado fundamentales durante la pandemia, pero las mujeres que en ellos trabajan “sólo sufren más precariedad y explotación”.

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