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Denuncian el abuso de herbicidas en nuestro entorno

 

«Esta primavera hemos observado que se ha extendido el uso de herbicidas de forma desmesurada». Así lo denuncia desde el Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

La asociación ha constatado su aplicación en numerosos cascos urbanos de nuestra provincia, cunetas de carreteras, paseos, espacios públicos, solares urbanos, etc. Incluso en la misma ciudad de Salamanca: en una parte del talud del Campus Unamuno, en la UPSAL y en algunas cunetas de la circunvalación sur. También en el carril-bici de Aldeatejada, dentro del término municipal de este pueblo. «Hablamos de observaciones directas, es de suponer, que habrá muchos más casos», aclaran.

La mayoría de los herbicidas, de los que se comercializan más de cien marcas, contienen glisofato. Un veneno clasificado por la OMS como probablemente carcinógeno (2B); se ha demostrado que produce varios tipos de cáncer en animales de laboratorio.

Además el glifosato está vinculado con otros efectos, tanto por su uso directo por parte de agricultores/as y operarios/as como por la exposición indirecta de la población: reproductivos (mayor frecuencia de abortos y defectos de nacimiento), neurológicos (mayor frecuencia de Parkinson), hormonales (alteraciones endocrinas), entre otros; estos riesgos han sido evaluados basándose en estudios de exposición agrícola hace ya muchos años.

«Los efectos adversos no solo pueden afectar a la salud humana sino también a la fauna, contribuyendo al enorme declive de insectos, pájaros y anfibios de nuestros campos», explican desde la asociación.

Las alternativas al uso de herbicidas son muy amplias y variadas, desde las labores mecánicas, manuales, maquinaria ligera o incluso, en algunos casos, dejar la hierba espontánea pues se procede a eliminarla sólo por una supuesta cuestión estética. También hay herbicidas ‘no sintéticos’ basados en distintos vinagres (ácido acético) o en hidroxifosfatos naturales, que se utilizan en agricultura ecológica. «Otra propuesta es alternar espacios segados o arados con otros en los que no se interviene. Es urgente, hay que eliminar el uso tan alegre de estos venenos, por nuestra salud y la del Planeta», concluyen.

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4 comentarios

  1. He visto que se han usado herbicidas en la zona donde hago tai chi en la capital. Es una gran zona despejada, entre el paseo de la estación y las vías del tren. No sé q futuro le aguarda a la zona, pero ahora sólo lo usan paseantes de perros y personal más o menos pintoresco: uno lleva unos años con unos cuantos metros cuadrados de huerta. No está mal, disfruta de las ventajas del abandono de las autoridades y de la ciudadanía mayoritaria.
    A lo que iba: es muy obvio q un fulano a querido despejar de vegetación primaveral una zona cercana a su jardín (traseras del paseo de la estación) y en vez de coger civilizadamente una hoz ha decidido envenenar a las pobres plantas y de paso a todos los animalitos q pudiera haber.

  2. Lo se les llena la boca al hablar de una «Salamanca verde». No sé porqué esa afición a echar herbicidas si en Salamanca con el clima que tenemos se van a secar ellas solas de forma natural en dos días. Las plantas que salen de forma espontánea en jardines y cunetas de carretera (margaritas, malvas, diente de león, jaramagos, cardos, etc…) son preciosas, gratis, y no hay que cuidarlas así que son todo ventajas.

  3. Vivo en un pueblo. Cada vez que echan herbicidas que es muy frecuente y en extensiones muy amplias, , al día siguiente, de repente, dejan de oírse pájaros, grillos, y no se ve ningún bicho viviente ¿porqué será?

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