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Cambios en el equipo del rector

Dos nuevos vicerrectores y nueva secretaria general

El rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, ha reforzado su equipo de Gobierno con el nombramiento de los profesores David Díez Martín, catedrático de Química Orgánica, como vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado; José Miguel Mateos Roco, profesor titular de Física Aplicada, como vicerrector de Investigación y Transferencia; y de María José García Barrado, profesora titular de Farmacología, como nueva secretaria general.

 

Rivero ha expresado su agradecimiento a los profesores José María Díaz Mínguez, Susana Pérez Santos y Fernando Almaraz Menéndez por su “extraordinario esfuerzo, trabajo, implicación y compromiso en la gestión” realizados durante los últimos años al frente de los vicerrectorados de Profesorado, Investigación y Transferencia y en la Secretaría General, respectivamente.

El rector dio a conocer estos cambios, que reflejan una política de continuidad en temas como el rejuvenecimiento de la plantilla y el impulso a los planes de investigación, al término de la sesión ordinaria del Consejo de Gobierno en la que se aprobaron los reglamentos de Evaluación de la Universidad de Salamanca y para la carrera profesional del personal de administración y servicios funcionario, así como la convocatoria de un programa propio de gestores de investigación.

El nuevo Reglamento de Evaluación supone una adaptación de las normas para garantizar la transparencia, objetividad y posibilidad de revisión de las calificaciones resultantes de los distintos sistemas de evaluación por parte de los estudiantes. La Universidad de Salamanca, al igual que el resto de las Universidades españolas, ha experimentado un cambio trascendental de sus planes de estudio, consecuencia de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Uno de los ejes de este cambio lo constituye la evaluación del aprendizaje.

Los sistemas y pruebas de evaluación del rendimiento académico de los estudiantes que computen en la calificación responderán a criterios públicos y objetivos que valoren la adquisición de competencias previstas en la asignatura y tenderán hacia el cumplimiento de estándares internacionales de calidad en términos de adecuación, utilidad, comparabilidad, viabilidad y precisión. La evaluación continua, en el caso de haberla, será entendida en sus dimensiones tanto formativa como sumativa, siendo un elemento del proceso de enseñanza-aprendizaje que informa al estudiante sobre la evolución de su propio proceso de aprendizaje y que, al mismo tiempo, sirve para certificar adecuadamente la superación de un nivel educativo superior.

Por ello, al inicio de curso, cada estudiante debe disponer de los criterios que se aplicarán a la hora de calificar y conocer el sistema de evaluación, el régimen de oportunidades de calificación y los mecanismos de revisión. Todas esas informaciones han de aparecer necesariamente recogidas en las Guías Académicas de los Centros. De ese modo, estas se transforman en un compromiso de ineludible cumplimiento. Así pues, las Guías Académicas se deberán convertir en el complemento imprescindible para este Reglamento: han de recoger todas las particularidades que en materia de evaluación emanen de la propia naturaleza de las titulaciones oficiales y propias.

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