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Castilla y León

Una ‘guerra’ sin heridos gracias al Airsoft

El evento extremó las medidas de seguridad con un aforo "muy por debajo" del permitido

El antiguo polvorín del Ejército del Aire ubicado en la localidad palentina de Palenzuela volvió a recobrar movimiento bélico de la mano de la recreación militar y el Airsoft.

‘El oro de las Valquirias’ dio vida a un evento organizado por las asociaciones Lobos de Castilla (Valladolid y Palencia) y Blackwater Burgos que se extendió durante todo el domingo y que reunió a un centenar de jugadores de toda Castilla y León y Cantabria.

Todo ello de la mano del Airsoft, que no se debe confundir con el Paintball, al ser una práctica lúdico-deportiva en la que se simulan conflictos o enfrentamientos militares, a partir de varios bandos o equipos para lograr la victoria y diversos objetivos. No hay bolas de pintura, sino de plástico que se disparan de réplicas de armas reales. Y es que, el realismo es la parte clave de este ‘hobby’.

El encuentro, que también contó con la participación de Bierzcong, una asociación procedente de la zona leonesa de El Bierzo, tuvo como objetivo unir a tres asociaciones grandes, con más de 40 socios cada una, y que han tenido poco trato, más si cabe con la pandemia, afirmó a la Agencia Ical el presidente de Lobos de Castilla, Diego Crespo.

Recreación bélica y Misiones militares
Foto: Ical

La partida se llevó a cabo en el campo de Palenzuela debido a que el aforo del mismo “es mucho mayor que el de cualquiera de los campos habituales en los que se lleva a cabo esta práctica lúdico-deportiva”, quien recordó que recibieron jugadores procedentes de Zamora, Valladolid, Burgos, León y Palencia, además de asistentes de Cantabria.

El evento se prolongó durante todo el día, en el que se llevaron a cabo diversas partidas y sorteos, además de comer en el propio punto. Todo ello con el fin de establecer relaciones y hacer piña entre todas las provincias, para que “sea el germen de más proyectos que hay en mente para llevar a cabo en Castilla y León”.

Seguridad y aforo

“Desde que las autoridades sanitarias han permitido el Airsoft en la región hemos organizado partidas con el aforo pertinente en relación a las fases y restricciones activas en cada momento”, subrayó Crespo.

Aunque el Consejo de Gobierno confirmó el pase a la Fase 1 el pasado jueves, el evento contó con todas las medidas de seguridad correspondientes a la Fase 2. De esa forma, no se superó el aforo máximo de 250 personas en Fase 2 del campo de nueve hectáreas, al “estar por debajo para garantizar la seguridad”.

Y es que, la cifra total de asistentes y jugadores rondó el centenar, los cuales fueron repartidos en cuatro escuadras o equipos para “evitar que se mezclen en el transcurso del guion del evento, que simula enfrentamientos o misiones militares”.

Se pusieron en práctica al 100 por ciento las normas COVID y medidas de seguridad, como es evitar los contactos físicos, al estar prohibidos los acercamientos, de la mano de cuatro escuadras con unas reglas específicas para que todo se cumpla. Además, se emplearon las máximas zonas abiertas existentes en el campo, recalcó a Ical el presidente de Blackwater Burgos, Eloy Moreno.

Recreación bélica y Misiones militares
Foto: Ical

Misiones y partida

El evento se centró en una partida principal guionizada en la que dos equipos tuvieron que realizar sus misiones, mientras que los otros dos equipos restantes se encargaron de que fuera una especie de ‘yincana’ para que “todos se pudieran divertir al mismo tiempo”.

“Llevamos mucho tiempo jugando al Airsoft y hemos visto que al enfrentar dos equipos surgen problemas, pero si, a la contra, estableces una especie de recorrido en el que puedan jugar y participar todos, la diversión aumenta”.

Por ello, se realizó una partida “más de rol y guionizada”, siguiendo la filosofía de ‘Milsim’. Es decir, una modalidad del Airsoft en la que se recrea al máximo nivel una misión real o un conflicto histórico conocido, de la mano de los mismos objetivos que acontecieron en su momento. Se desarrolla una cadena de mando, telecomunicaciones, patrullas y un gran abanico de detalles militares de simulación.

De esa forma, tras la parte principal y la parada para almorzar, se desarrollaron otros juegos secundarios en torno a diversas zonas del campo, como la fábrica abandonada o los túneles, entre otros. “Una apuesta para ofrecer diversas cosas para todos los gustos y equilibrar la balanza del evento”, aseveró a Ical Moreno.

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