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Cultura

¿Qué tienen en común El Lazarillo, Berlanga y Jordi Pujol?

La picaresca es el nexo de unión que ha guiado al escritor, Jordi Amat, al actor, Miguel Rellán, y al cineasta y escritor, Manuel Gutiérrez Aragón en la clausura del Festival Internacional de Literatura en Español de Castilla y León –File-

El patio del Palacio de Anaya acogió la clausura del Festival Internacional de Literatura en Español de Castilla y León  -FILE-, el frescor de la mañana veraniega acogió la charla del escritor Jordi Amat, quien trajo hasta Salamanca la última Cataluña, la de los escándalos de la corrupción, la independencia y el procés. Pero, solo se habló de un político, Jordi Pujol, y ‘del caso’. Palabras claves, porque son las mismas que empleó el autor anónimo de El lazarillo de Tormes como excusa para contar la suerte del primer pícaro de la historia de la literatura de nuestro país.

‘El caso ya está solucionado’. Es una de las frases que pronuncia Jordi Pujol en el libro de Jordi Amat, El hijo del chófer. Jordi Pujol ganaba una tras otras las elecciones y los medios de comunicación contribuían a dar una imagen de un president honorable, pero a partir de 2014, el castillo de naipes se derrumba con la imputación de Jordi Pujol y la abdicación de Juan Carlos I.

Jordi Amat reconstruye la vida de un periodista real, Alfons Quintá, en su libro El hijo del chófer, quién destapó el caso Banca Catalana -la banca de los Pujol- y llegó a ser el director de TV3 -la televisión de los Pujol-, parece de chiste, pero no fue.

A la derecha el escritor Jordi Amat, autor de El hijo del chófer.

Alfons Quintà crecido a la sombra de Josep Pla y estuvo considerado como uno de los grandes periodistas de la Transición, gracias a su conocimiento de las cloacas del poder político y financiero, Quintà —artista consumado del chantaje, el acoso y la manipulación— desarrolló una prestigiosa carrera mediática, llena, a la vez, de claroscuros inquietantes. Fue el primer delegado en Cataluña del diario El País, desde donde destapó el caso Banca Catalana; fue el primer director de la televisión autonómica catalana (nombrado por cuanto sabía de la trastienda del poder, según propia confesión); creó asimismo El Observador, un medio afín al gobierno convergente, cuya hegemonía terminó despreciando profundamente; y acabó sus días, sin apenas ser leído, denunciando los recortes en sanidad y la deriva del Procés. El trágico colofón a esta trayectoria se producía en diciembre de 2016: Alfons Quintà, enfermo, asesinaba de un disparo a su expareja y a continuación se suicidaba.

Alfons Quintà fue un pícaro que se aprovechó de la información acumulada por años de idas y venidas de su padre como chófer de Josep Pla. Al igual que Lázaro de Tormes, Quintà odió al padre, uno porque lo abandonó y el otro porque prefirió los entramados políticos del final del franquismo a vivir con la familia.

Ambos, Quintà y Lázaro sacaron a la luz la podredumbre, miseria, avaricia y falta de escrúpulos que tiene la sociedad que le tocó vivir. Uno para aprovechar la información y hacer daño y otro para conocer cómo deambular por las calles y sobrevivir.

Quintà escribió y firmó. Por su parte, el autor de El lazarillo de Tormes prefirió, quién sabe por qué, salvaguardar el suyo, quizá porque si denunciaba tanta putrefacción en la sociedad, la inquisición, la nobleza y la propia sociedad, lo hubieran aniquilado. Quintà acabó sus días desahuciado socialmente.

El anonimato del autor de El lazarillo de Tormes le sirvió al actor Miguel Rellán para hablar de la contradicción que era en sí mismo, Luis García Berlanga, otro de los pícaros ilustres que ha dado nuestro arte. Comentó que a Berlanga le gustaba ser invisible porque le llovían por todos los lados, pero siempre estaba expuesto gracias a que supo sacar en sus películas la denuncia social de la época que le tocó vivir y lo hacía desde el humor negro, que era el que lograba pasar la censura. La unión de Berlanga y Azcona logró un cine más expansivo y hacer un retrato muy fidedigno de la sociedad española.

El cineasta y escritor, Manuel Gutiérez Aragón, comentó que las películas de Berlanga tienen un protagonista que intenta hacer algo en la vida, pero todo le sale mal, no por él, más bien es la sociedad que le ha tocado en suerte la que no lo deja avanzar.  Algo así como le ocurrió a Lazaro de Tormes.

El actor Miguel Rellán y el cineasta y escritor, Manuel Gutiérrez Aragón.

Salamanca acogió este domingo el último capítulo del I Festival Internacional de Literatura en Español de Castilla y León –FILE- que arrancó el 18 de junio en Valladolid y acaba este domingo 4 de julio en Salamanca.

Durante estos días, Valladolid, Segovia, Ávila, Soria, Palencia, Zamora, Segovia, León, Burgos y Salamanca han escuchado a Juan José Millas, Nuria Carrillo, Óscar Esquivias, Marta Muñiz, Pedro Baños Bajo, Lorenzo Silva y Gustavo Martín Garzo, Carlos Vicente, Antonio Martínez Llamas, Juan Manuel de Prada, José Manuel Chillón, Alfredo Marcos, Ana Flecha Marco, Miguel Riera, José María Pérez, Peridis, Adrés Rábajo ‘El Roto’, Javier Gonmá, Berna González Harbour, Manuel Vilas, Paula Bonet, Elvira Lindo, Juan Mayorga, Luisa castro, Jesús Ferrero, Nuria Barrios, Javier Cercas, Jesús Ruiz Mantilla, Andrés Trapiello, Anna Caballé, Miguel Ángel de la Cruz o Luis Landero, entre otros nombres de las letras.

Asistentes a la clausura del FILE -Festival Internacional de Literatura en Español de Castilla y Léon .

 

 

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