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La paella de mi abuela…

Festividad de Santa Ana y San Joaquín, o lo que es lo mismo, la celebración del Día de los Abuelos y Abuelas

 

Transmiten valores, aportan equilibrio emocional, son divertidos, dan ejemplo,… son algunas de las contribuciones que legan los abuelos y abuelas a los nietos y nietas. Este lunes celebramos el Día de los abuelos. Para muestra, que dirían nuestras abuelas, vale un botón. Hemos charlado con Alba y Pablo que son los nietos de Amor. Ellos tres son una representación de los millones de nietos y nietas y abuelos y abuelas que hoy festejan este entrañable día.

Alba y Pablo coinciden en afirmar que su abuela hace honor a su nombre y eso que, como dice Alba, a su abuela “no le gusta mucho su nombre, pero le pega como anillo al dedo”. (Risas) “Mi abuela es una persona que es todo amor”.

También están de acuerdo en que la mejor paella que han comido y que comerán en su vida es la de su abuela. “Sin duda. No es pasión de nieta, he llevado a amigos a comer paella a casa de mi abuela y todos coincidían en decirnos que estaba buenísima”.

Están orgullosos de la buena mano que siempre ha tenido su abuela para la cocina. “Cocinaba muy bien, le dedicaba mucho tiempo. Cuando le preguntábamos qué le había puesto a la comida, ella siempre respondía: el ingrediente más importante es el amor y el cariño”.

Los abuelos, Pascual y Amro, con Alba y Pablo.

De los primeros recuerdos que tiene Alba de su abuela son los churros con chocolate que le llevaba a la cama cuando se quedaban a dormir en su casa.

La memoria de Pablo lo lleva a los viajes a Mallorca, porque su abuela Amor los acompañaba, pero también tiene algunos ligados al hogar de su abuela. “Me acuerdo que jugaba con ella en su casa, porque siempre nos preparaba las habitaciones con juegos, sábanas,… eran habitaciones temáticas. Tengo recuerdos muy bonitos”. (Risas)

Además de participar en los juegos con los nietos, los dejaba entrar en la cocina. “Hacíamos potingues, que era como los llamaba ella. Nos dejaba hacer de todo, nos enseñaba. Pero, no he sacado su mano en la cocina”, señala Alba entre risas.

Parece que ese toque en los fogones sí que lo tiene Pablo. “He aprendido a cocinar gracias a ella. Me gusta mucho la cocina, creo que lo hago bien y es gracias a lo que me ha enseñado. Le gustaba que entráramos a ayudarla”.

Entre todas las recetas que enseñó Amor a Pablo está la tortilla de patatas, “que me sale genial. A todo el mundo le encanta. La paella también la hago alguna vez, pero no me queda como a ella”.

Pascual y Amor.

Amor, al igual que la mayoría de los abuelos, ha transmitido valores a sus nietos. Alba recuerda que le decía cuando hacía los deberes: “Nadie va a saber cuánto tiempo has tardado. Yo pensaba en ese momento, ¡qué más me da eso! Lo que quiero es acabar pronto. Ahora entiendo que lo que me quería decir es que las cosas hay que hacerlas lo mejor posible, tardes lo que tardes. Lo importante es cómo quedan al final”.

En la misma línea, la lección que recuerda Pablo es ésta: “Siempre me decía: granito a granito se hace la montaña”.

Amor también les dice que no hay que juzgar a nadie, porque: “Hay tanto de malo en el bueno, como de bueno en el malo. Es una persona maravillosa”, comenta Alba.

Para Pablo su abuela Amor en pocas palabras sería: “Una persona con un corazón enorme que siempre se ha entregado a todo el mundo, más que a ella misma. Muy generosa”.

En este recorrido por la vida de abuela y nietos, hemos hablado con Amor. Para ella fue una gran alegría saber que iba a ser abuela. Y ahora se pregunta: “No sé qué he hecho yo para merecer tanto cariño y tanto amor”.

Amor con Alba en brazos.

Amor es una de las residentes de San Antonio Clece Vitam y afirma que está encantada de vivir aquí, porque hay mucho compañerismo. «Estoy como en casa. Los residentes también tenemos que seguir aprendiendo cada día y aquí nos proporcionan todo lo que necesitamos”.

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