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Las conspiraciones y ‘fake news’ calan más entre la gente obtusa

Homero Gil de Zúñiga, profesor de la Usal, explica cómo afectan estos fenómenos a la calidad de la democracia

El grupo de investigación salmantino Democracy Research Unit, dirigido por el profesor de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca, Homero Gil de Zúñiga, ha estudiado la relación entre el consumo de televisión por cable en Estados Unidos y la creencia en teorías de la conspiración por parte de la población. Los resultados del mismo se presentarán en la próxima reunión de la International Communication Association, que tendrá lugar en París del 26 al 30 de mayo.  

La creencia de teorías de las conspiraciones por parte de la población puede verse motivada por ciertos factores, característicos de aquellas personas más proclives a defender estas posturas. Asimismo, en las sociedades democráticas, tanto dichas teorías, como las desinformaciones y las ‘fake news’ juegan un papel fundamental en la calidad de la democracia. El profesor e investigador de la USAL Homero Gil de Zúñiga ha mostrado a La Crónica de Salamanca su punto de vista sobre las teorías conspiranoides y el efecto que tienen en la sociedad.

¿Qué se entiende como teorías de la conspiración?

Es una buena pregunta para comenzar a entender cuando los investigadores hablamos de esta idea de conspiraciones. Estas narrativas de conspiraciones se envuelven en ideas, teorías malévolas o secretos que grupos o individuos poderosos que llegan a pertenecer a las élites o a grupos liderados por élites, generan para controlar el mundo o para beneficiarse de los demás. Entonces, este tipo de élites suelen ser considerados como parte de políticos, científicos, gobiernos, empresas y corporaciones multinacionales, etc.

Explíquese

Generalmente, la idea, cuando hablamos de teorías de la conspiración no es cualquier tipo de teoría conspiranoide. Tenemos esa parte fundamental en que los ciudadanos piensan que, cuando hay una teoría de la conspiración, detrás suelen estar individuos o grupos de gente poderosa que manejan los hilos a su antojo para influenciar al resto del planeta. Por eso, siempre estas élites sociales suelen ser (o los ciudadanos piensan que son) grupos específicos, o políticos, o corporaciones multinacionales. Puede haber conspiraciones realmente inverosímiles, luego puede haber otras que en el ámbito social estén más integradas, pero no dejan de ser menos inverosímiles. Por ejemplo, las que sostienen que el asesinato de Kennedy fue orquestado por el propio gobierno o la CIA. Hay muchos tipos de conspiraciones.

¿Están relacionadas estas teorías de la conspiración con la desinformación y las ‘fake news’?

Más que estar relacionadas en sí, como cosas distintas, podríamos tener como un ‘paraguas’ amplio que abarque muchas cosas distintas. Ese ‘paraguas’ lo hemos definido en otro artículo que publicamos como la idea de pseudoinformación. Y dentro de ella ocurren muchas cosas, como desinformaciones, ‘malinformaciones’, o simplemente ‘fake news’, y también parte de estas teorías de la conspiración. Con lo cual, sí que están relacionadas, especialmente en el contexto de la pseudoinformación, que utiliza verdades a medias o incluso información verídica para aprovecharse de ese contexto. Sin embargo, no todas las ‘fake news’ son conspiraciones, ni viceversa, pero, algunas veces se solapan. Esto es, no son exactamente las mismas cosas, o no tienen por qué serlo.

¿Considera estas cuestiones como una de las grandes problemáticas que tiene la sociedad actual?

Sí, aunque es cierto que la desinformación o las teorías de las conspiraciones no son solo del ámbito actual. Nos acompañan desde hace mucho tiempo. Quizá ahora, gracias a los medios sociales, están más visibles en la sociedad, o se ha marcado un poco más su influencia. Pero es algo que nos ha acompañado desde que las democracias existen. Bien para persuadir, para cambiar la opinión de los ciudadanos, o para seguir ciertos intereses de algunas personas o grupos… En cualquier caso, no es algo nuevo, por lo que siguen siendo un problema bastante grave dentro de las democracias liberales establecidas.

¿Por qué dice esto?

Porque, fundamentalmente, cualquier democracia liberal se basa en la idea de conseguir una base de una opinión pública informada. Es decir, que los ciudadanos se encuentren en una posición informada para poder tomar decisiones que influyan en la democracia. Bien sea votar, o cualquier tipo de decisión que llegue a influir en una institución política o gubernamental. Cuando los ciudadanos estamos informados sobre lo que ocurre a nuestro alrededor vamos a tomar decisiones más formadas y vamos a mejorar la democracia. Si conocemos qué está ocurriendo, deliberamos entre nosotros, discutimos y somos parte de estos procesos democráticos, votando o mediante cualquier otro proceso. Al estar informados generamos una mejor democracia. ¿Qué ocurre? Que, si tomamos decisiones basadas en ‘fake news’, desinformación o teorías conspiranoides, eso afectará a nuestra calidad democrática. Con lo cual, sí que es un problema de gran relevancia.

Homero Gil de Zúñiga

¿Por qué se creen algunas personas estas teorías?

Si leemos la literatura científica al respecto, hay bastantes antecedentes que predicen el por qué hay gente que se cree este tipo de conspiraciones. Muchas de estas explicaciones vienen desde el ámbito de la psicología social, aparte de la información. Por ejemplo, se ha demostrado que estas personas tienen ciertas trazas de personalidad distintivas que les hacen ser más sensibles a la desinformación y a creer en las conspiraciones. Una de ellas es tener la mente más cerrada. Este tipo de personas son gente más obtusa, más cabezona, están menos abiertos a otras perspectivas y a discutir con quienes piensan diferente a ellos. También suelen ser gente muy concienzuda, cuando hacen algo, lo hacen de determinada manera y se entregan al máximo para que esté perfecto. Suelen ser también personas que poseen menor nivel educativo y socioeconómico. Además, suelen ser gente más antisocial, porque piensan que hay grupos que repercuten en el bienestar de la sociedad con un interés específico. También hay relación entre creer una conspiración y creer otras. No se cree solamente una.

Ponga algún ejemplo

Un buen ejemplo, y uno de los más recientes, son las conspiraciones sobre el COVID. Que si las vacunas tienen chips para controlarnos, etc. Este tipo de gente afirma tener información única que los demás no tienen, por lo que explican estas conspiraciones. Es el típico “tú no estás bien informado, yo sí”. Quienes lo creen dicen tener una información que no está en los periódicos ni es prevalente en la sociedad. Alegan que son informaciones muy específicas, pero que ellos tienen acceso, por ejemplo, dicen “tienes que ir a un vídeo de YouTube”. Lo que no parece una información muy contrastada y científica. No obstante, te dirían que es una información contrastada, pero que tú no la entiendes.

¿Cree que interesa que la sociedad sea ‘paranoica’?

Yo no creo que haya grupos elitistas que buscan un beneficio propio y un perjuicio de una sociedad global mediante conspiraciones. Creo en la existencia de que puede haber individuos o empresas con intereses particulares… Pero de ahí a generar conspiraciones, yo, como individuo y como científico, no lo creo. Al hablar sobre si hay intereses, no creo que haya más que los económicos de una corporación o los políticos de un partido.

¿Considera que desde el ámbito político se fomentan algunas de estas teorías?

La respuesta breve sería que no. Yo no creo que haya un interés específico en nuestros políticos para hacernos creer en conspiraciones. Además, no está constatado así. Los políticos pueden llegar a tener sus intereses propios de partido, pero de ahí a generar círculos malévolos y plotear contra la sociedad no lo creo.

Quizá los grupos o partidos políticos que acogen algo más este tipo de ideas sean los que se alinean más con consonancias populistas. La explicación populista del “nosotros contra las élites”, como la “casta” que nos controla, según Podemos. En España, partidos populistas como Podemos y Vox, aun siendo de ideologías extremas, presentan caminos y mensajes muy parejos a su explicación populista. En este sentido, los mensajes populistas se pueden acercar un poco a la explicación de base de lo que es una teoría de la conspiración. Dicho esto, creo que ni los partidos populistas fomentan teorías conspiranoicas.

¿Cómo considera que se puede combatir tanto a la desinformación y las ‘fake news’ como a las teorías de la conspiración?

Atendiendo a las razones de la teoría democrática, sabemos que, generar una democracia saludable, aparte de mantener una opinión pública informada, no se consigue de la nada. Para que la gente sepa cosas debemos promocionarlo desde diferentes ámbitos. Uno es el ámbito social de la información, el ‘cuarto poder’ que sería el periodismo y la información. También está el ámbito educativo de los gobiernos, para explicar y educar a la ciudadanía sobre cómo relacionarse con la información y los medios. Es decir, saber distinguir las fuentes y lo que es información contrastada de un rumor. Aparte, los ciudadanos como individuos tenemos cierta responsabilidad para autocorregir. Esto es, si estoy en medios sociales y veo que algo es mentira, debo aportar información sobre por qué es desinformación, y facilitar fuentes contrastadas para hacer ver que lo que creen es desinformado.

Este tipo de respuestas sociales, por parte del periodismo deontológico o por parte de las instituciones gubernamentales y educativas, son un buen primer paso para atajar los defectos que puedan tener las teorías de la conspiración.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación?

Un buen ejercicio de ese ‘cuarto poder’ de la democracia que mencionábamos, después del ejecutivo, el legislativo y el judicial, es fundamental. Por tanto, la existencia de un periodismo actual, profesional y con unas buenas prácticas deontológicas es un aspecto clave contra las teorías conspiranoides.

Miembros del grupo de investigación Democracy Research Unit (USAL)

Van a presentar los resultados del estudio que han realizado próximamente, ¿qué nos puede avanzar?

Los datos de nuestro estudio indican claramente que, a la larga, aquellos ciudadanos en Estados Unidos que consumen noticias en ‘Fox News’, van incrementando su nivel de creencia en teorías conspirativas. Por su parte, los que están expuestos a información en ‘CNN’ o en ‘MSNBC’, no acaban creyendo más en conspiraciones. Con lo cual, vemos que el papel que juega ‘Fox News’ es bastante importante y dañino para la democracia y para la sociedad. Lo que indica es que, cuando la gente se informa y consume noticias en ‘Fox News’, pensando que es una fuente de información contrastada y profesional, a la larga va a empezar a creer en conspiraciones. En este caso, conspiraciones del ámbito conservador. Pero hay que mencionar que existen conspiraciones ideológicas tanto desde el ámbito de la derecha como de la izquierda.

El trabajo se centra en Estados Unidos, ¿cree que en España se produce algo similar?

Sí. En este estudio hemos tomado datos solamente de Estados Unidos, pero el año pasado publicamos dos estudios en los que utilizamos datos de varios países. Respecto a España, analizamos la influencia en la ciudadanía sobre creer en teorías conspirativas y si, a la larga, eso tenía un efecto en la confianza que tenían en las instituciones políticas, los bancos, etc. Y vimos que, aquellos que creen en las conspiraciones empiezan a rebajar su nivel de confianza en las instituciones.

En ese estudio, analizando cuáles eran los efectos de consumir noticias en los medios sociales, vimos que cuando uno no cree en conspiraciones y consume muchas noticias en los medios sociales, genera a la larga mucha más confianza institucional. Sin embargo, para el grupo de personas que creen en las conspiraciones, cuando utilizan los medios sociales, rebajan mucho más su confianza en las instituciones. Es decir, el papel de consumir noticias en los medios sociales funciona de manera distinta así creas en conspiraciones o no. Para quienes creen en conspiraciones, te hace confiar menos en las instituciones a la larga, pero para los que no creen en conspiraciones, les hace confiar más en las instituciones.

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Un comentario

  1. Pues si crees en la <> y no crees que busquen un beneficio propio a costa de un perjuicio global, creerás que ese beneficio lo buscan entonces con el propósito de un bien global o común; en ese caso, sólo hay que echar un vistazo a la que denominas información veraz y no conspirativa para comprobar el resultado. Y a mí no me parece que tanta crisis, tanta guerra y tantas desavenencias sean indicativas de que el mundo marche bien, no sé…
    A no ser, claro, que ese beneficio propio q les reconoces a ciertos individuos y empresas sí sea, en efecto, a costa del bien «global», q a mí me suena a «globalismo», y ninguno de los medios veraces sin tacha en los que confías nos ha explicado muy bien qué es.

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