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Verónica: “MasterChef me ha cambiado la vida”

La salmantina sigue formándose tras su paso por el programa, donde ha afianzado su verdadera vocación, y alimenta su espíritu emprendedor

Verónica Ratero Gómez de Liaño fue subcampeona de MasterChef en su décima edición. La finalista actualmente se encuentra cursando un máster en el Basque Culinary Center en San Sebastián a la vez que trabaja en su proyecto COL, caracterizado por un estilo de vida saludable. La salmantina es residente en  Madrid y, aunque se graduó en periodismo, la cocina es la protagonista de sus proyectos futuros. Carácter y espíritu inquieto, no para, pero reconoce que «tengo que gestionar el miedo al fracaso».

Para empezar y que la gente te conozca, ¿cómo definiría a Verónica?

Soy una persona bastante alegre, bastante extrovertida pero también muy exigente.

¿Esa exigencia también la refleja en su trabajo?

Eso es. Tanto en lo personal, que a veces me juega malas pasadas, como en lo profesional. Estoy en un punto de la vida en el que estoy aprendiendo a encontrar un equilibrio, pero de siempre he sido muy exigente.

Estudió periodismo, trabajó de publicista y es profesora de yoga ¿En qué momento aparece la cocina en su vida? ¿Esa pasión de dónde viene?

La cocina siempre ha estado ahí. El país en el que vivimos es muy gastronómico. Mi tierra, que es Salamanca y Castilla y León también, son muy  gastronómicas. Es algo que he mamado desde siempre en mi familia. Sobre todo, de mi padre que es el cocinillas de la familia y, aunque nunca me dejó cocinar con él, siempre estaba ahí a su lado. Además, mi padre tenía como un sueño haberse dedicado a esto, pero no pudo. Entonces, eso como que de alguna forma te va calando. Cuando llegó el covid y el confinamiento a todos se nos encendió de alguna forma una bombilla que teníamos ahí, pero que no estábamos viendo y la mía fue la cocina. Ahí empecé a plantearme que podía ser una forma de vida más allá de solamente un hobby.

O sea, que se puede decir que fue a raíz de la pandemia cuando realmente empezó a plantearse si la cocina podría ser su profesión en un futuro, ¿no?

Sí, 100%. Al final, yo estaba muy quemada con mi trabajo. También con el covid nos fuimos a un erte bastante largo, que eso al final te hace pensar y reflexionar. Así que sí, fue sobre todo ahí.

Y dentro de la cocina ¿cómo definiría su estilo?

Mi estilo se basa en un universo muy vegetal en el que respeto el producto al completo. No es una cocina vegana ni vegetariana ni quiero tirar por ahí, pero sí que es una cocina muy basada en las plantas. Creo que el universo vegetal es el gran desconocido. Yo siempre digo que es porque no sabemos comer las verduras, porque no se han tratado bien durante el tiempo o porque no las hemos dado el lugar que merecen. Entonces, tengo un poco de obsesión con estos alimentos.

¿Se puede intuir, entonces, que un producto que no falta nunca en su cocina es la verdura?

100%. Las verduras, especias y condimentos. Creo que, al final, parte de esta cultura de no gustarnos las verduras viene de no saber cocinarlas. A través de los condimentos especias y tratamientos se les puede dar un valor brutal

Y con estos productos, ¿cuál diría que es su plato estrella?

Me gusta que sea 100% de temporada. Eso es algo que defiendo también en mi cocina, que respetemos las temporadas. Creo que es algo que se ha maltratado mucho durante todo este tiempo. Es algo que se está poniendo ahora también de moda y, aunque no me gustan las modas, al final así se consigue que las personas se unan de alguna manera. Ahora que estamos en invierno pues, por ejemplo, la calabaza es la estrella.

Y utilizando la calabaza, ¿con qué plato nos sorprendería?

Pues con la calabaza te puedes hacer muchas cosas: un carpacho de calabaza, la puedes asar, puedes hacer crema de calabaza aliñada con especias, queso de cabra y granada que también le va súper bien, y siempre aromáticas desde el cilantro fresco, menta fresca, hierbabuena…

Y por el contrario, ¿qué diría que es lo que peor se le da cocinar?

Uf, pues ahora  en el máster estamos en la semana de casquería. Y no es que se me dé mal, es que tengo un desconocimiento absoluto. En Salamanca los callos los encuentras en casi cualquier lado, igual que las manitas de cerdo. Creo que es algo que está muy dentro de  nuestra cultura, pero que yo nunca jamás la he trabajado. Entonces estoy justo esta semana poniéndolo en práctica

Vamos, que ha sido una semana de total aprendizaje ¿no?

Bueno, en un año de aprendizaje en general.

Fue concursante de MasterChef. ¿En qué momento decidió presentarse?

Yo lo intenté el primer año y no pudo ser. Llegué hasta el casting final y me fui a casa. Y, la verdad, que en ese momento pensé que no necesitaba entrar en ese programa para decidir cambiar mi vida. Aun así, decidí dejar mi trabajo. Aposté los pocos ahorros que tenía en montar un pequeño negocio de comida a domicilio en Madrid. Estuve un año trabajando en ello para ponerlo todo en marcha. Justo ese año acaba y llega la nueva edición de MasterChef. Y surge de nuevo la oportunidad. Yo ya estaba muy metida en el negocio y estaba a puntito de abrir, pero mi familia y mis amigos estaban detrás diciendo que lo pensara bien. Además, si quería abrir un negocio era un buen impulsor. Otro problema que también tengo que gestionar es el miedo al fracaso. Me daba miedo volver a presentarme y que no me cogieran. Que ya ves, si no te cogen sigues con tu vida, pero en ese momento yo ya estaba centrada en un proyecto me daba como miedo salir de ahí, porque me la había jugado mucho para conseguirlo. Aun así les hice caso, me presenté y salió bien

O sea, que dejó todo en lo que llevaba trabajando durante un año únicamente para presentarse al programa.

Tal cual. De hecho yo ya tenía todo invertido y sigo teniendo la cocina en el trastero. La tengo parada. Fue entrar en MasterChef y pararlo todo durante esos cuatro meses. Luego, cuando salí, era imposible retomarlo porque la situación era diferente.

¿Cómo ha cambiado su vida después de su salida del programa?

La vida te cambia totalmente. Yo, de hecho, he decidido dejar de planear qué va a ser de mi vida en los próximos meses. Si me llegan a decir hace un año dónde iba a estar no me lo creo. Te cambia 100%, pero si tú quieres. Yo creo que es muy importante querer tener esa actitud de cambiarla. Pero si tú quieres dedicarte a esto te abre todas las puertas que tú quieras llamar. Obviamente, luego, al salir del programa, tienes que demostrar. Nosotras estamos aquí en el máster del Basque Culinary Center y cada día es un reto y una demostración de que queremos estar aquí y que estamos haciendo lo que nos gusta. A mí, MasterChef me ha cambiado la vida por completo. A día de hoy puedo dedicarme a lo que me gusta. Estoy formándome y ojalá, en un futuro, poder abrir mi negocio

Hablando de negocios. Este verano ha lanzado un nuevo proyecto “COL”. ¿Cómo surge y en qué consiste?

Iba a ser inicialmente aquel restaurante que se quedó en el trastero cuando entré en MasterChef. Como en ese momento al salir no podíamos abrir un restaurante, decidimos darle una vuelta y convertirlo en una especie de despensa. Al final, yo trabajo mucho con vegetales y esto produce mucha curiosidad. Entonces pensamos en acercarlo a las casas y a las cocinas de las personas. Era un poco la idea de lo que es ahora COL. Es una tienda online de productos totalmente artesanales. Tanto de cerámica, textil y alimentación.

Trabajamos con pequeños proveedores locales con los que tenemos relación desde hace años o que les hemos conocido después, pero que nos gusta su proyecto. Es un poco apoyarnos entre nosotros. Nosotros diseñamos absolutamente todo lo que vendemos. Luego pues nos ayudamos de estos proveedores que son cada uno experto en lo suyo para fabricarlo y para producirlo, por ejemplo, en el caso de la cerámica. Poco a poco estamos lanzando nuevos productos. Estamos ampliando el catálogo de especias. Ahora hemos lanzado una taza que era como mi mayor ilusión. Estamos preparando cosas muy guays para Navidad.

Verónica Ratero en su proyecto COL

El hecho de ofrecer estos productos como los delantales o productos de cerámica ¿a qué se debe? ¿Alguna pasión oculta?

Porque al final yo creo que el universo de la cocina va mucho más allá de lo que comes. La comida es el ingrediente principal, pero cuando tú vas a un buen restaurante lo que te hace una buena experiencia no es solo la comida, es el sitio, el menaje, el concepto. Por eso, me parecía muy importante llevar a la cocina de las personas otros elementos que no tenían por ser gastronómicos, pero que están vinculados o relacionados con la cocina. El textil que tenemos es un delantal, luego tenemos una bolsa para ir a la compra y no gastar plástico, y la cerámica es menaje como platos y boles. Es todo muy orientado a la cocina.

Menaje del proyecto COL

¿Hay presencia de productos salmantinos en este nuevo proyecto?

En COL no, porque lo único que hay de alimentación, a parte de las especias, es una caja de verduras. Como nuestro centro de operaciones está en Madrid, la caja de verdura sale directamente de una finca que está cerca de allí. De momento, no. Pero yo estoy súper abierta y, si los proveedores salmantinos quieren llamarme para contarme sus productos, yo feliz.

Caja de verdura del proyecto COL

¿Suele incluirlos en su cocina, en general?

Según qué cocina, pero sí 100%. El jamón ibérico de nuestra tierra yo lo llevo siempre por bandera. Yo, al final, intento comer productos de proximidad. Cuando voy a casa de mis padres esto está siempre presente en nuestra cocina.

¿“COL” va a seguir creciendo? Es decir, ahora mismo es un proyecto online ¿Han pensado en un futuro montar un restaurante o algún tipo de establecimiento físico?

SÍ. Yo creo que es el objetivo cuando acabe el máster. Cuando acabe tengo unas prácticas obligatorias que aún no he decidido donde voy a hacer, pero quiero hacerlas en algún sitio del que pueda sacar ideas. Igual me voy fuera de España a ver qué se está haciendo y para ver cómo puedo montar lo que yo quiero. Tengo ideas, pero aún no tengo nada claro. Estoy tomándome estos meses de reflexión para ver qué quiero hacer, pero sí es el objetivo, eso llegará.

Se puede decir que la idea está, pero falta concretarla.

Exacto. Es que yo creo en el proceso que estoy de aprendizaje y de que cada día descubro cosas nuevas. No es el momento de tomar decisiones, sino de aprender, seguir absorbiendo, seguir aprendiendo, cambiar de opinión una y mil veces y ya el año que viene cuando, haya ordenado todos mis conocimientos e ideas, ya tomaré unan decisión más firme.

A parte de su proyecto y la cocina en general, ¿en qué otras cosas ocupa su tiempo?

Soy también profe de yoga. Dos días a la semana doy clases en un estudio online. Esa es una parte de mi vida que no me gustaría nunca dejar de lado, porque es algo que me equilibra un poco en este caos de vida. También organizo retiros de vez en cuando en los que mezclo gastronomía y yoga. Luego, al final, cocinar porque también es mi hobby. Y ahora estoy viviendo en San Sebastián y estoy disfrutando de mucha naturaleza, deporte, comer, estar con amigos…

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