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“Los adultos nos ven poco preparados y no tienen en cuenta nuestra opinión”

La visión sobre la actualidad de los adolescentes salmantinos

Los jóvenes ven el panorama actual complicado, se sienten infravalorados por los adultos y creen que no se tiene en cuenta su opinión en multitud de ocasiones. Así lo han mostrado a La Crónica de Salamanca un grupo de estudiantes de 1º de Bachillerato del IES Martínez Uribarri. 

“Estamos bien, podría ir peor la cosa”, es la respuesta general de los alumnos ante la pregunta de cómo les va la vida. Sin embargo, cuando empiezan a profundizar reconocen que “también nos podemos quejar, porque tenemos muchos exámenes y deberes”. Además, echan en falta “más tiempo libre”, sobre todo las chicas, también “aprobados” o “el verano”. Por su parte, ellos coinciden en que “menos tiempo y dinero, tenemos de todo”.

Respecto a la situación actual, ven el mundo “negro”. Así, Jimena muestra su preocupación ante “la tercera guerra mundial o la Ley de Educación, que siempre la cambian y también cambian la forma de evaluar en mitad del curso”. Otros, como Alberto, consideran que “la situación económica y la política” son las cuestiones más preocupantes. Diego, por ejemplo, cita “el hambre” que asola a millones de habitantes del planeta.

El mundo laboral al que se enfrentarán dentro de unos años también les causa inquietud, ya que “cada vez es más complicado tener un trabajo después de estudiar. Te exigen más títulos, máster, idiomas…”, indica Elsa.

En este mismo sentido, sus preferencias laborales son variadas y mencionan profesiones como las del ámbito económico o deportivo. Si bien es cierto, algunas como enfermería o psicología triunfan más entre las chicas, frente a la informática o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre los chicos.

Un grupo de estudiantes de 1º de Bachillerato del IES Martínez Uribarri

De cara a su tiempo de ocio, sus prioridades y gustos también son diversos, aunque gran parte coinciden en salir con sus amigos o hacer ejercicio físico. No obstante, otros como leer y ver series predominan entre ellas, mientras que ellos prefieren jugar a videojuegos.

Una vez más todos ellos coinciden en lo que les gustaría hacer y no pueden debido a su edad: “salir de fiesta”. También mencionan otras cuestiones como “conducir” o “viajar”, esta última debido tanto a la edad como al dinero.

Los adultos

Los conflictos entre los adolescentes y los adultos están a la orden del día, y la forma de percibirse entre generaciones es muy diferente. Así lo muestran algunos como otra de las chicas, también llamada Elsa: “los adultos, a veces, no se ponen en nuestro lugar y no nos entienden. Por ejemplo, pueden pensar que nuestros problemas son una bobada, pero para nosotros no lo son”.

Celia habla de la tecnología como una de las cuestiones que también marcan la diferencia entre unos y otros. “No tienen en cuenta que hemos nacido con ella y nos dicen siempre que estamos viciados y todo eso. Pero hemos nacido en esta época y es algo normal”.

Desde el otro lado, creen que ellos son percibidos “como un fracaso” por parte de los adultos, dicen en tono irónico. Pese a ello sí reconocen que esto tiene una parte de realidad. “Nos ven poco preparados para la vida, no tienen en cuenta nuestra opinión y no les parece tan importante. Además, creen que dramatizamos todo demasiado”, dice Estela.

Los impuestos

Finalmente, respecto a la cuestión de pagar impuestos, todos los chicos dicen no querer hacerlo cuando trabajen. “Si me dan a elegir, no”, confiesa Luis. Por su parte las chicas, aunque alguna también dice no querer pagarlos, se muestran más razonables.

A nadie le gusta, pero es necesario”, señala Estela. “No veo mal aportar una parte de tu sueldo para pagar bienes comunes”, añade Elsa. Paula va más allá y expone que sí querría pagarlos “porque si no, vas al hospital y tendrías que pagar si no hay impuestos. O se rompe algo y también habría que pagarlo, porque sin impuestos no hay quien se haga cargo de esas cosas”. Sobre ello, Pedro, uno de los que no quiere impuestos, se muestra partidario de que “cuando se rompa algo, se paga y punto”.

Pese a todo, la totalidad de los chicos coinciden en que se trata de algo necesario, aunque siempre es mejor “que los paguen los demás, mejor que uno miso”, concluyen entre risas.

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