Para el próximo catálogo. Carbayo y Fernando Rodríguez, el pasado 29 de marzo, en una zona de juegos infantiles ostentosa junto a los huertos pagada al 50% con fondos europeos del Edusi Tormes +. (@Aytosalamanca)
El PP del Ayuntamiento tiene atado y bien atado el silencio de los dos personajes que más podrían perjudicarlos por el escándalo del congreso de los jeques, plagado de falsedades y promesas inverosímiles que han conducido a Salamanca a vivir su mayor ridículo nacional.Se trata del concejal de Cs, Fernando Castaño, exresponsable de Turismo y de la sociedad municipal que organizó el Peace City World, y su amigo José María Fuetes, al que facilitó un contrato en condiciones anómalas por un trabajo de tres años que se sustanció en el polémico congreso de los jeques, que es como decir que no ha hecho nada.Si no se hubiera desvelado la primera gran farsa, con un jeque falso (luego había más de media docena de beduinos) Salamanca entera se habría tragado la promesa de las inversiones multimillonarias que nunca iban a llegar, pero que iban a dar buen juego al PP para la campaña electoral, tras "llenar de ilusión el corazón de los salmantinos" con el congreso, como dijo el alcalde.Las falsedades que emergieron cuestionaron el evento y se convocó una comisión de investigación que nació mutilada por el propio PP, pero que permitió, al fin y al cabo, desvelar el meollo de la cuestión.Todo había sido una farsa urdida, organizada y financiada por el PP del Ayuntamiento, a sabiendas de que era "utópica".Y para no acabar apareciendo como unos pardillos que se tragaron el timo del jeque, prefirieron aparecer como víctimas de la "estafa" de un asesor al que pasaron por alto que era amigo del concejal que lo iba a contratar por un sueldo licitado por 60.000 euros anuales desde 2020 (casi 50.000 euros anuales al final), y que tampoco cumplía otros requisitos imprescindibles para adjudicarse el contrato, como estar al día con la Seguridad Social o tener experiencia previa en la búsqueda de inversores.Asimismo, nadie se inmutó porque llevara tres años ganando ese dineral sin resultados, o sea, sin hacer nada, porque no sabía hacerlo.Pero para salir del atolladero lo sacrificaron en público y se rasgaron las vestiduras porque había falsificado su título de la Usal, una titulación que no se necesitaba para el concurso.No se alarmaron por su contratación irregular con apariencia de legalidad, y luego se escandalizaron porque no tenía un título que no venía a cuento. Otro disparate más de un enredo que nos granjeó un ridículo nacional.Incluso lo denunciaron, para que se enterara y para que los demás viéramos cómo defendían ellos a Salamanca y los intereses de los salmantinos. Pero la denuncia no llegará, probablemente, a pájaros nuevos, porque entre otras cosas está mal hecha. Incluso tiene mal puesto el nombre del alcalde.Y lo realmente relevante, esa denuncia no sirve para pedirle daños y perjuicios, es decir, que devuelva el dinero que ha cobrado del Ayuntamiento sin hacer nada. Qué menos se podría esperar del alcalde, más aun tras decir que se sentía "engañado y estafado" por este señor del que usted me habla.Un movimiento legal que no es más que otra artimaña para tratar de encubrir que no le van a exigir el dinero cobrado a cambio de su silencio para no poner más en entredicho el papel del alcalde y del verdadero capataz del Ayuntamiento, Fernando Rodríguez, que sabía ya en diciembre que todo era una farsa y no la frenó. Así consta en el acta de una reunión que mantuvo con José María Fuentes.Ya tenemos a uno callado por la cuenta que le tiene. ¿Y el segundo? Con el concejal de Cs pasó algo similar.Se montó una película para aparentar que se exigían responsabilidades por el fiasco del congreso de los jeques, y se anunció algo con lo que se jugaba a dar a entender que se cesaba al concejal.El resultado es que el correctivo se quedó en quitarle las competencias de gestión (Turismo y Cultura), pero mantenerle el sueldo de 69.000 euros al año (salen doce mensualidades de 5.750 euros brutos) por su dedicación exclusiva. Desde febrero se dedica exclusivamente a no hacer nada más que cobrar la nómina, hasta que se le acabe el chollo el 28 de mayo. Otro que tampoco hablará.
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