Marta Corrionero, maestra de Ganesha Salamanca, realizando la postura del triángulo.
Marta Corrionero, maestra de Ganesha Salamanca, realizando la postura del triángulo.

Volver al yoga después de un catarro o gripe puede parecer desafiante. Tu cuerpo está recuperándose, tu energía aún puede sentirse baja, y la idea de moverte con intención puede parecer abrumadora. Como yogui y alguien que ha pasado por esto hace unos días, quiero compartirte consejos prácticos y humanos para retomar tu práctica con amor y paciencia. En Yoga Ganesha te acompañamos según tu momento, ya que practicamos en grupos muy reducidos.

  1. Escucha a tu cuerpo, no a tu ego: Es tentador querer volver al nivel de intensidad o flexibilidad que tenías antes de enfermarte. Pero ahora es un momento para escuchar profundamente a tu cuerpo. Pregúntate: “¿Cómo me siento hoy? ¿Qué necesito realmente?” Tal vez tu práctica se trate más de restauración y menos de rendimiento. Y eso está bien.
  2. Empieza suave y despacio: Tu primera sesión de yoga después de estar enfermo no tiene que ser un flujo completo de un vinyasa a tope. Opta por una práctica suave, como posturas que no te cuesten mucho. Como digo en mis clases: Menos en más, cultivar la belleza de lo sencillo y lo cotidiano. Puedes empezar con posturas como Balasana (postura del niño), Supta Baddha Konasana (postura de la diosa reclinada) o simplemente sentarte en meditación consciente.
  3. Respira profundamente: La respiración consciente, o Pranayama, es una manera maravillosa de reintegrarte a tu práctica. Después de un resfriado, tus pulmones podrían necesitar un poco de cuidado extra. Intenta ejercicios simples como la respiración diafragmática o respiración yóguica para recargar energía y calmar tu mente.
  4. Acepta lo que es: Es posible que te encuentres con menos fuerza, flexibilidad o equilibrio. Esto no significa que hayas “perdido” tu práctica, sino que está evolucionando contigo. Y ahora estás transitando por ahí. Recuerda que el yoga no es solo una serie de posturas; es también la práctica de la aceptación y la presencia. Y sé que esto nos cuesta mucho a algunas.
  5. Hidrátate y descansa cuando sea necesario: Aunque hayas vuelto a la esterilla, tu cuerpo aún está en recuperación. Bebe suficiente agua, descansa entre posturas si lo necesitas, y no dudes en tomar un Savasana más largo de lo habitual.
  6. Celebra tu regreso: El simple hecho de volver a la esterilla ya es un acto de autocuidado digno de celebrar. De verdad, es un avance. No importa cómo de suave o breve sea tu práctica; lo importante es que has dado el primer paso.

Volver al yoga tras una gripe no se trata de forzar, sino de fluir. Dale a tu cuerpo y mente el tiempo que necesitan para readaptarse, y recuerda que cada inhalación y movimiento es un regalo.

Cuando estás unos días sin practicar como me ha pasado a mí, es todo un reto porque te gusta mucho practicar y te sienta tan bien y no puedes hacerlo. Con esto y mucho mimo te digo que te escuches y te cuides. Y si te apetece te esperamos en tu yoga cotidiano, puedes practicar presencial y también online.

Que tengas un buen día y cuides tu energía.

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Marta Corrionero

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