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Cultura

Fernando Ledesma: «En el siglo XV se apoyaba veinte veces más a los artistas que ahora»

Galería, taller y hogar, todo ello en una casa. Esa es el concepto que ha ideado Fernando Ledesma. El pintor salmantino ha logrado tras años de búsqueda encontrar un lugar donde el arte se conjugue con la vida cotidiana.

Su casa es como una galería. ¿Cómo está la cultura hoy en día?
El oficio del arte está muy desequilibrado a nivel socio económico y socio cultural en nuestro país. Sólo las personas que tienen un poder adquisitivo puede permitirse el lujo de participar en ferias y meterse en esa dinámica. En su día, yo también pude participar, en el 2001, y decidí mantenerme a un lado, no sólo por circunstancias de la vida. Hubo un momento que dije: ‘Hay que parar. No puedo hacer ocho o diez exposiciones al año’. Y ha pasado casi una década hasta que hice la de Santo Domingo.

¿Cómo se adecúa el equilibrio de la obra en una casa que reúne la doble función?
Son vivencias y espacios que vas compartiendo contigo mismo, con los tuyos o los más cercanos. Tienes que ir interviniendo en ellos, para conocer cómo está el artista, porque si no siempre tendría lo mismo y me quedaría ahí. Hay pocas posibilidades y espacios donde exponer. Creo que lo que hay que hacer es equilibrar estos que tenemos, hacerlos cercanos e intervenir de tal manera que las personas puedan acceder a ellos. En definitiva: Buscarse la vida para colocar el trabajo, porque dentro del ámbito de la cultura local está totalmente definido, porque no hay más que dos sitios, porque la economía local es un caos, sólo son servicios,…

El pintor salamantino, en una de las salas de su casa-taller.
El pintor salamantino, en una de las salas de su casa-taller.

¿Qué se puede hacer para mejorar la situación?
Lo que tenemos que intentar es tener ideas que logren, si no de artistas, sí de creadores, puedan tener un respiro, una manera de mirar o plantearse una meta.

Esta casa es como volver a los orígenes, que el artista y su obra están en el mismo taller y los entusiastas del arte puedan ver crear obras…
Es eso. En mi caso más aún, porque tengo un concepto de la pintura casi alquímico, igual que los pintores del siglo XV, trabajo con materia hecha por mí, en un 90%. De manera que cuando tienes esa valoración de empezar desde lo más abajo, lo tienes que compartir. Para mí, lo importante es ver que siendo artista y con un espacio así, puedes volver a los arrumos de los talleres del siglo XV en los cuales se establecían hábitat. El maestro de taller, que es lo que puedo ser por encima de todo, puede aportar todo el bagaje de soledades, de años que es lo que vale.

¿Cómo se puede vincular taller, maestro y creadores en este espacio?
En principio, este es un espacio de intimidad que me apetece compartir. Seguiré en la línea que marqué este verano donde hubo recitales de poesía, conciertos en directo, actuaciones teatrales. Físicamente no puedo compartir mi casa con los artistas, pero sí les puedo dar un escaparate que creo será fructífero para todos en el concepto de universal.

Algo similar a lo que hace Antonio Gala hace con su Fundación todos los veranos…
Por ejemplo. Lo bonito sería ser prácticos, porque eso es lo que nos hace estar en los proyectos.

Fernando Ledesma, junto a un cuadro de Julio Robles.
Fernando Ledesma, junto a un cuadro de Julio Robles.

Fernando, ¿si un Gobierno no apuesta por la cultura no se está perdiendo la identidad de los pueblos?
Por supuesto, pero no sólo su identidad, también su historia,… Lo perdemos todo.

Durante siglos los artistas han vivido del mecenazgo. ¿Qué opinión le merece hoy en día esta Ley?
Esto es muy delicado. La Ley de Mecenazgo es como un globo sonda que nos han tirado siempre y en toda Europa resulta que lleva décadas haciéndose. ¡Ni Dios sabe dónde está la Ley de Mecenazgo! ¡Ni en base a quién se le facilita esa Ley! Seguimos con los epígrafes a la carta para la Iglesia, para tal, para cual,… Resulta que la imagen que suscita que un pueblo sea tal, que es la cultura o el arte, si nos lo cargamos y coartamos más aún el mecenazgo, estamos perdiendo toda nuestra identidad. Hay una cosa aún que afecta más, que es toda las personas intervinientes, con esas leyes pseudo liberales, porque le han dejado la conciencia tranquila, porque dejan unas perras en una buena acción de un pobre hombre que lleva años encerrados. Esa intervención las han estado haciendo en Europa durante décadas y continúan haciéndola. No sé porqué en nuestro país, donde tenemos las más grandes colecciones y las más grandes multinacionales y las grandes metidas bien sea del señor de Cataluña o todos esos vínculos que ha habido con la banca, se han lavado muchas veces con obras de arte. Obras que por aquí han pasado y han salido y nadie se ha parado en ellas.

Fernando Ledesma¿Quién ha perdido en todo este viaje?
Los grandes perdedores son los artistas y los creadores. Estamos perdiendo nuestra identidad y la imagen, porque nos la están robando y encima, nuestras obras de arte, que ellos en concepto de mecenazgo limpian, nos las cogen. En el siglo XV se apoyaba veinte veces más que ahora. Antes había algún mecenas que tenía misericordia de los artistas, ahora tienes que estar temblando porque venga algún amigo y te compre una obra, porque no cae nada. Una persona así se siente frustrada.

¿Se puede crear desde la frustración?
Sí, siempre y cuando sientas tu hábitat como necesario. La pintura no es un trabajo, es lo único que sabes hacer, lo tienes que hacer y no te queda más remedio. Hay días que te pegas con ello, otros lloras,…

Pero como decía Picasso, que la inspiración te pille trabajando…
Hasta las cejas.

Echando un vistazo a su casa galería/museo y viendo su obra da la sensación de que Fernando Ledesma tiene muchos estilos. ¿Qué hay de cierto en esta visión?
Hay unos saltos importantes en mis trabajos. Mi primera década fue bastante dura y fiel. Comencé haciendo arte abstracto, con una simbología del expresionismo abstracto americano basado en esos conceptos, pero muy valorados desde el arte abstracto español. Siempre fui un fanático del Grupo El Paso. Tuve la suerte de antes de ver publicaciones en la Universidad o en San Eloy haberlas visto y vivido en mi casa, porque mi padre (José Ledesma) apostó por esa propuesta de arte informal o contestatario, había muchas maneras de catalogarlo. Era lo más atrevido, esa Salamanca de los ochenta, que comenzaba a tener movida, pero Salamanca era un bloque compacto y sólo se habían visto floreros y retratos. Sólo unos cuantos artistas locales estaban destacando en esos momentos e iban con esos conceptos para adelante. Me metí un poco en la filosofía, la psicología del arte, porque en este tipo de pintura sino sacas obras y quieres aprender tienes que empaparte mucho.

Y después…
Después han ido pasando muchas cosas. Venancio Blanco, que ha sido mi maestro, siempre he querido captar la sencillez de todo lo que lleva en su creación. Sobre todo la manera didáctica de dejar los vacios. Luego han venido otros maestros que te han influido, pero siempre desde mi autenticidad, que cuando vean un cuadro mío no tengan que fijarse en la firma para identificarlo. Y llega lo duro, porque lo fácil sería hacer retratos, salamancas, plazas mayores y ya está. Intenté buscar algo más y eso me lo marco toda la cantidad de publicaciones y la gran colección de arte contemporánea que tenía mi padre que la tenía incorporada a nuestra casa. Es lo mismo que le había transmitido Picasso a mi padre, que el arte tiene que habitar en las casas con cualquier entidad, lo mismo una obra costumbrista que una abstracta.

Ha hablado de la década de los ochenta. ¿Queda algo?
Hay un brote simbólico que nació en mayo y que las personas de Podemos está intentando colocar. Hay que estar con ellos, porque creo que no nos podemos quedar tan anacrónicamente obsoletos en los mismos conceptos. Hay que ir buscando la gestión y no tanto los símbolos y los políticos. Empezar a perder vínculos con historias panfletarias o de postguerra que ya no nos están aportando nada y continúa habiendo un concepto de dependencias de autonomías. Me explico: Debemos unirnos un poco por una idea o lo vamos a tener muy difícil.

¿Hay poemas de Pepe Ledesma en sus cuadros?
La poesía es un poco la sangre de mi pintura. Es un medio para llegar a un fin. Es un pretexto para llegar a un concepto. Quizá es el hábitat que me ha rodeado, sin que me diera cuenta, pero la he ido vivenciando y me ha parecido ilusionante. Los poetas me maravillan porque con dos palabras dicen tanto como otros con cuarenta.

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