Charo Ruano ‘pasó’ consulta en la Facultad de Medicina y recetó libros y autores. Es una de las mejores ‘facultativas’ para ello, porque además de ser una de las grandes poetas y escritoras contemporáneas, es una exigente y exhaustiva lectora.
“Charo es persona poeta, porque tiene la poesía encarnada y mira al mundo desde la poesía. Los poemas de Charo se entienden y nos hacen vivir, porque aportan, crean sensaciones y parten desde la honestidad”, presentó el profesor José Antonio Rodríguez, uno de los responsables del IV Encuentro de Pacientes y Estudiantes de Medicina que se desarrolla en la Facultad de Medicina y al que Charo Ruano fue invitada a dar la conferencia inaugural, como no podía ser de otra manera, hablo de libros, escritores, enfermedades y ‘recetó’.
La narración es importante para entender a las personas que sufren de salud y quién mejor que un poeta para encontrar en las palabras, como dice otra poeta Asunción Escribano, refugio, identidad, sentido o ausencia. Son mucho más que simples herramientas de expresión.
Para no dejar ninguna duda de por dónde iba a ir la conferencia, Charo Ruano comenzó así: “Estar enferma consiste sobre todo en esperar, // esperar una consulta, un resultado,// una prueba, otra prueba, otro análisis,// un enorme ejercicio de paciencia. (…) de su poema Temblor.
Y tan directa como es ella, interpeló al auditorio. “¿Por qué no escriben más médicos y enfermeras? Una profesional que acumula la vida en todas sus variables. Es de lo que se nutre la Literatura. El dolor es infatigable, trabaja sobre el silencio. El dolor y su lenguaje es algo que comparten la medicina y la literatura”, señaló Charo Ruano.
La palabra puede hacer comprensible el mal ajeno, aunque como contó Ruano, Carmen Martín Gaite se queja de que no hay un lenguaje para expresar lo que se siente estando enfermo. También Virginia Wolf se lamenta de que la enfermedad en la Literatura no hubiera ocupado un lugar como el amor, los celos… teniendo en cuenta que es común para todos.
“Las enfermedades fueron tabú durante décadas en la Literatura, aparecían las jaquecas en mujeres débiles o sífilis es libertinos”, ironiza Charo Ruano.
La poeta salmantina mencionó los avances terapéuticos y de aparatos y para ello recurrió a Sampedro que ingresó en un hospital americano y dejó escrito que «todo esto para mí solo. Todo un complejo técnico a mi disposición”.
No fue el único escritor que utilizó la dotación médica como fuente de inspiración. “En Mortalidad, de Christopher Hitchens, habla de que ese equipamiento me llevo desde el país de los sanos hasta el de los enfermos. Es bastante acogedor, es igualitario y los que lo dirigen se han preparado. La comida es mala y el idioma es propio. La enfermedad forma parte de la vida y no se puede apartar”, mencionó Ruano.

Los efectos terapéuticos de la escritura y de la lectura. Hay escritores que la enfermedad los acompaña toda la vida y se ve en sus obras como en Proust o Virginia Wolf. “Umbral soñaba con tener una gran enfermedad para escribir su mejor libro. Lo hizo con Mortal y rosas, hablando de la leucemia que se llevó la vida de su hijo con cinco años”, apuntó Charo Ruano.
La enfermedad nos cambia la manera de relacionarse con el mundo, porque no nos acostumbramos al dolor y a la incertidumbre. “La enfermedad como proceso narrativo que proporciona herramientas para conocerla. Se empieza a narrar las enfermedades con la llegada del Sida. Fue en ese tiempo cuando se dio voz a las enfermedades”, destacó Charo Ruano.
El enfermo busca el consuelo. “Almudena Sánchez escribió Fármaco, un libro sin tabú y desde el humor busca hablar de la depresión… ¡Ojalá la depresión se quitará desnudándose lentamente! El dolor insoportable empapa al lector”, comparte sobre este libro Charo Ruano.
La poeta y lectora salmantina asegura que la temática de la enfermedad “está en auge”, pero recomienda que sea Literatura, no vale cualquier libro.
Charo Ruano concluyen la conferencia señalando que lo que busca un enfermo de su médico es que sea un poco metafísico y sepa que el enfermo está profundamente solo. “No te olvides que la enfermedad es tuya y la vida que está en juego es la tuya. Hay que decírselo al médico. Hay que contar todo lo que pasa”.
Los libros ‘recetados’
- Luz en las grietas, de Ricardo Martínez Llorca.
- Sobre la enfermedad, Virginia Woolf.
- La enfermedad y sus metáforas, Susan Sontag.
- Ebrio de enfermedad, Anatole Broyard.
- El libro de la fiebre, Carmen Martin Gaite.
- Mortalidad, de Christopher Hitchens.
- Mortal y rosa, Francisco Umbral.
- La montaña mágica, de Thomas Mann.
- Prosas apátrida,s Julio Ramon Ribeyro.
- La muerte de Ivan, Illich Tolstoi.
- Pabellón de reposo, Camilo José Cela.
- La escafandra y la mariposa, de Jean Dominique Bauby.
- Al amigo que no me salvó la vida, de Hervé Guibert.
- La hora violeta, Sergio del Molino.
- La piel, Sergio del Molino.
- Mi cuerpo también, Raquel Taranilla.
- Diario de un hombre pálido, Piel Roja, Juan Gracia Armendáriz.
- La loca de la puerta de al lado, Alda Merini.
- Matar a Platón, Chantal Maillard.
- Joan,a de Joan Margarit.
- Me muero te quiero, Perla Zúñiga.
- Historial /Sacrificio, Marta Agudo.
- El descenso, Anna Kavan.
- Fármaco, Almudena Sánchez.
- Los brotes negros. En los picos de ansiedad, de Eloy Fernández Porta.
- El cuerpo en que nací, Guadalupe Nettel.


















