Vuelco electoral en el país más pobre de la Unión Europea. El partido Bulgaria Progresista, liderado por el expresidente y antiguo general Rumen Radev, ha logrado una victoria aplastante en las elecciones legislativas de este domingo. Con más del 96% escrutado, Radev obtiene el 44% de los votos, lo que le otorga más de 120 escaños y la capacidad de gobernar en solitario.
1. Un líder euroescéptico al mando
Radev, ex piloto de combate, renunció a la presidencia en enero para dar el salto a la primera línea parlamentaria. Su victoria plantea un nuevo desafío para Bruselas debido a su perfil:
- Postura ante Ucrania: Se opone frontalmente al apoyo militar a Kiev en su guerra contra Rusia.
- Discurso populista: Ha canalizado el hartazgo ciudadano tras años de inestabilidad (siete primeros ministros en cinco años) con promesas de lucha contra la corrupción y la pobreza.
- Mayoría sólida: Al controlar 121 de los 240 diputados, Radev asegura que hará todo lo posible por dar «un gobierno estable» y evitar la repetición electoral que ha bloqueado al país recientemente.
2. Debacle de los partidos tradicionales
El mapa político búlgaro queda totalmente fragmentado tras el ascenso fulgurante de Radev, que ha absorbido incluso el voto de la ultranacionalista Resurrección:
| Formación Política | % Votos | Tendencia |
| Bulgaria Progresista (Radev) | 44% | Mayoría Absoluta |
| GERB (Boiko Borisov) | 13% | Conservador / Segundo lugar |
| PP-DB (Liberales) | <13% | Europeístas en retroceso |
| DPS-Nuevo Comienzo | 6,6% | Liderado por un empresario sancionado |
| Resurrección | 4,3% | Fuerte caída (antes 13%) |
3. Reacción de la Unión Europea
Pese a las posturas críticas de Radev hacia la estrategia de la UE en el Este, la diplomacia europea ha optado por la cautela y la cortesía institucional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya ha felicitado al ganador, recordándole que Bulgaria es un «miembro orgulloso de la familia europea» y tendiéndole la mano para trabajar en la seguridad común.
El dato: El Partido Socialista (BSP), tradicional aliado de Radev, se ha hundido hasta el 3%, confirmando que el expresidente ha logrado aglutinar todo el voto descontento y prorruso bajo sus propias siglas.


















