La reciente polémica en torno a la supresión del tren directo entre Salamanca y Barcelona ha vuelto a situar al rectorado de la Universidad de Salamanca en el centro del debate público sobre la conectividad de la institución. El rector acudió a la llamada del alcalde para organizar una concentración el 10 de mayo en la plaza de Los Bandos. Sin embargo, el problema no es únicamente la modificación de una ruta concreta, sino el tipo de prioridades que se establecen cuando se construye el discurso universitario y qué realidades quedan fuera de ese foco.
La Universidad de Salamanca es una de las instituciones universitarias más antiguas de Europa y, durante siglos, ha sido un referente académico y simbólico en el sistema educativo español. Sin embargo, en el contexto actual, ese peso histórico convive con una progresiva pérdida de centralidad dentro del mapa universitario, en un sistema mucho más amplio y competitivo, donde universidades públicas de nueva creación y un creciente número de universidades privadas han fragmentado la concentración de titulaciones y prestigio.
En este proceso de expansión del sistema universitario, determinadas titulaciones y áreas de formación se han ido distribuyendo entre distintas universidades del país, de manera que la Universidad de Salamanca ya no concentra algunos de los ámbitos que históricamente la situaban como referencia. Incluso en la región. Por ejemplo, Medicina se impartirá en las cuatro universidad públicas de Castilla y León el próximo año. Este fenómeno no responde a un conflicto concreto, sino a una transformación estructural que ha diluido la concentración de alumnado y ha intensificado la competencia entre instituciones.
En este nuevo escenario, la captación de estudiantes, la visibilidad institucional y la capacidad de atracción de talento dependen cada vez más de factores externos, entre ellos la movilidad y las infraestructuras de transporte. Precisamente por ello, resulta relevante observar qué elementos se priorizan en el discurso del rectorado y cuáles quedan en un segundo plano.
El énfasis institucional se sitúa con frecuencia en grandes infraestructuras y conexiones de largo recorrido, como el debate sobre el tren Salamanca Barcelona, presentado como un elemento clave de conectividad estratégica. Sin embargo, para la mayoría del alumnado, la realidad de la movilidad universitaria se construye a partir de una red mucho más fragmentada, basada en transportes regionales, conexiones interprovinciales y desplazamientos cotidianos que rara vez ocupan el mismo nivel de atención pública.
Aquí emerge con claridad la idea de que no se puede estar en misa y repicando, no se puede al mismo tiempo construir un discurso centrado en la proyección estratégica global de la Universidad y desatender, o al menos relegar, las condiciones materiales que hacen posible la experiencia universitaria diaria. No se trata de negar la importancia de la proyección exterior, sino de cuestionar el equilibrio real entre ambas dimensiones.
Este desequilibrio se hace especialmente visible cuando se contrasta la agenda internacional del rectorado con los problemas locales. En el último año, la actividad exterior ha sido intensa, con viajes y acuerdos en China, incluyendo la consolidación de relaciones con universidades como Tsinghua o Pekín y la apertura de nuevas vías de cooperación académica y tecnológica. Estas iniciativas refuerzan la proyección internacional de la institución y responden a una lógica global cada vez más presente en el sistema universitario.
Sin embargo, esa misma intensidad contrasta con la percepción de una menor implicación en problemas más inmediatos, como la conectividad cotidiana, la vertebración territorial del alumnado o las condiciones reales de acceso a la Universidad.
A ello se suma un elemento que agrava la disonancia entre discurso y realidad, las controversias en torno a la figura del rector Juan Manuel Corchado Rodríguez. En el ámbito académico, han trascendido cuestionamientos relevantes sobre su producción científica, especialmente en relación con el uso intensivo de autocitas y redes de citación que inflaban artificialmente su impacto, lo que llevó a la retirada de decenas de artículos por parte de editoriales científicas internacionales. Este tipo de prácticas, aunque complejas desde el punto de vista técnico, chocan directamente con el discurso institucional basado en la excelencia y el rigor académico.
A esta cuestión se suma la polémica generada por la denuncia interpuesta contra su propia biografía en Wikipedia, posteriormente archivada por la justicia, que fue percibida en amplios sectores como un intento de controlar la narrativa pública en lugar de responder a las críticas desde la transparencia y el debate académico.
Más allá de estos episodios, también han suscitado debate otras actuaciones que refuerzan la idea de una gestión orientada a la imagen. Entre ellas, el impulso a proyectos de expansión internacional con fuerte carga simbólica, como la apertura de estructuras académicas en el extranjero, mientras persisten carencias en infraestructuras locales y servicios universitarios básicos. Este contraste ha sido señalado en distintos foros como un ejemplo de desalineación entre prioridades estratégicas y necesidades reales.
Asimismo, se han producido críticas en el ámbito interno por la percepción de una gobernanza poco permeable a la discrepancia, con sectores de la comunidad universitaria que reclaman mayor participación en la toma de decisiones y más transparencia en cuestiones clave. En este sentido, algunas decisiones adoptadas sin amplio consenso han alimentado la sensación de distancia entre el rectorado y parte del profesorado y estudiantado.
También ha generado controversia la gestión de la reputación institucional en entornos digitales, donde la reacción frente a informaciones críticas ha sido interpretada en ocasiones como defensiva, en lugar de proactiva o basada en la rendición de cuentas. Este tipo de respuestas, lejos de cerrar debates, tiende a amplificarlos y a proyectar una imagen de incomodidad ante el escrutinio público.
El resultado es una acumulación de señales que apuntan en la misma dirección, un discurso institucional que insiste en la excelencia, la internacionalización y el posicionamiento estratégico, frente a una práctica que, en determinados momentos, ha sido cuestionada por falta de coherencia con esos mismos principios.
El rectorado parece moverse entre dos lógicas, la de la proyección internacional, orientada a posicionar la Universidad en el mundo, y la de la gestión local, centrada en garantizar el funcionamiento real de la institución. Ambas son legítimas, pero requieren un equilibrio que no siempre resulta evidente.
Porque, en última instancia, la Universidad de Salamanca no se juega su futuro únicamente en foros internacionales, acuerdos estratégicos o grandes infraestructuras. Se lo juega en el día a día, en cómo llegan sus estudiantes, en cómo viven la experiencia universitaria y en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Y es ahí donde la metáfora cobra todo su sentido, no se puede estar en misa y repicando, o al menos no sin asumir el riesgo de que el sonido de las campanas acabe tapando lo que realmente ocurre dentro de la iglesia.
Por. Chenche Martín Galeano, líder de Por Salamanca.

















6 comentarios en «El rector no puede estar en misa y repicando»
«Cuando el listo muestra con su dedo el cielo, los tontos miran al dedo»:
Si Salamanca sigue anclada en el conformismo, perderemos la Universidad, nuestro único motor claro de desarrollo como en su día perdimos la Caja de Ahorros, el otro gran motor.
El PP de Salamanca es muy hábil moviendo siempre los hilos para lograr que su partido gobierne en España, el único poder que se les resiste y utiliza esta pobre tierra como estilete y así ahora ha encontrado un filón con el tren. Una vez más han convencido a muchos salmantinos que todo lo malo que nos ocurre es por culpa del gobierno central pero qué sería de esta capital y provincia si el poder adquisitivo del SMI o las pensiones no se hubiera subido?
Salamanca llora mucho por lo que no tiene pero nada por lo que no utiliza y así diversos rectores han llamado la atención de la infra financiación y discriminación que sufre la Universidad de Salamanca respecto de otras de la región. No es que ahora nos vuelvan a dar «gato por liebre» abriéndose dos facultades de medicina en Burgos o León cuyo éxito está claro por la falta de galenos y nos entretengan con una de veterinaria que tienen un nivel de paro escalofriante, no, es que desde que la Junta tiene la competencia sobre las Universidades, la nuestra está financiada hasta con 1.200 euros menos por alumno y año que las otras públicas de la región. Si esto lo multiplicamos por una media de 25.000 alumnos por año y 40 años de autonomía efectiva -los primeros los llamamos pre-autonomía- pues resulta que la deuda histórica supera los 1.200 millones de euros, los que nos hubieran permitido jugar en la Champion League de las Universidades en el mundo.
Esto significa que la Universidad de Salamanca, una institución anterior al propio estado español necesita con extrema urgencia liberarse de las garras de la Junta de Castilla y León y su modelo «clónico-provinciano-caciquil» y pasar directamente al estado como ya está la UNED o la Meléndez Pelayo…o corremos el riesgo de poco a poco ir desapareciendo y al final echarán la culpa a todos los políticos por igual sabiendo que los del PP, los Mañuecos y Bermúdez de Castro llevan más de 40 años dirigiendo esta ciudad…y así nos va…
¿Protestamos ante el Gobierno Central por el tren a Barcelona cuyo gran peligro es que se recortan 20 minutos su duración haciendo un transbordo o protestamos por la infrafinanciación de la Universidad sabiendo que esta nos aporta más del 50% de nuestra economía total como demostró un grupo de buenos profesores de la USAL?
Hombre, por fin se levanta la censura y se puede comentar un artículo firmado por este señor. Enhorabuena laCronica!!!. Pero, un par de consejos al nuevo periodista: el primero que la IA es una herramienta eficaz pero atufa y el segundo, válido desde el siglo XVII, cuando Baltasar Gracian nos decía que «lo bueno, si breve, dos veces bueno…».
Lo de la IA el que mejor lo sabe es el Rector!!. “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos.” Y mientras algunos se entretienen en cuestionar al mensajero, el camino sigue avanzando sin ellos. Es más fácil fijarse en quién cuenta la noticia que detenerse a entender lo que realmente está ocurriendo. Pero el ruido no cambia los hechos: solo los retrasa para quien decide no mirarlos de frente.
A quien corresponda:
* ¿Qué uso se está haciendo del vehículo en renting (A8) asociado a la Universidad de Salamanca por parte del rector o su equipo?
* ¿Cuántos viajes se han realizado con cargo o justificación académica y cuál ha sido su coste total?
* ¿Qué criterios se siguen para autorizar viajes institucionales bajo la etiqueta de “motivo académico”?
* ¿Qué cambios se han producido recientemente en la dirección o coordinación de programas como cursos internacionales?
* ¿Cómo se han gestionado las responsabilidades en áreas como Mercatus y las franquicias de español?
* ¿Qué procesos se utilizan para los nombramientos o ceses en estos programas y unidades?
* ¿Qué medidas de transparencia existen sobre la gestión de recursos y decisiones de personal en la universidad?.
Abstenerse de contestar, gacetilleros.
Como dice un buen amigo mío. El Rector y Cía «no funcionan por el interés «, no vayan a pensar ustedes, «funcionan directamente por el capital»…No se despisten.
Es cierto que los hijos de los trabajadores de la Universidad no pagan la matricula en los estudios?