Hace un año se denunció que las alcantarillas de la Plaza Mayor de Salamanca se convierten en el ‘cenicero’ más bello del mundo. Poco ha cambiado desde entonces. Las alcantarillas siguen funcionando como papeleras clandestinas mientras la suciedad se normaliza en pleno corazón monumental.
«Lejos de ser algo puntual, parece haberse convertido en una costumbre demasiado habitual en la Plaza Mayor. Las alcantarillas del ágora capitalina se utilizan como vertedero improvisado», denuncia Chenche Martín Galeano, líder de Por Salamanca..
Restos de basura, suciedad y desperdicios terminan acumulados en los desagües de uno de los espacios más emblemáticos y fotografiados de la ciudad. «Todo un ejemplo de respeto por el patrimonio, la limpieza y la imagen turística de Salamanca», insiste Martín Galeano.
«Salamanca presume -y con razón- de ser una ciudad Patrimonio de la Humanidad, pero resulta difícil sostener ese orgullo cuando el salón de la ciudad acaba convertido en el cubo de basura de quienes confunden el espacio público con un vertedero», denuncia el líder de Por Salamanca.
Salamanca es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, se supone que conservar, proteger, respetar y valorar el patrimonio debería ser prioritario para la Administración -Ayuntamiento y Junta-, pero al Ayuntamiento de Salamanca parece que a esta cuestión le da poca importancia, si se tiene en cuenta que no hay una concejalía dedicada en parte o exclusiva al patrimonio. Salvo que se incluya en la ya abultada cartera que gestiona José Fernando Carabias, Fomento, Urbanismo, Policía Administrativa, Mantenimiento, Alumbrado y Coordinación Territorial. Con tantos frentes como se administran desde esta Concejalía quizá sea dificultoso observar cómo va mermando por abandono el rico patrimonio arquitectónico de Salamanca. En cambio, la calle Toro siempre está reparándose.



















