¿Qué le habrá hecho la calle Compañía al Ayuntamiento de Salamanca? Siempre que pueden la afean.
Ya sea con aquellos tremebundos macetones, que tuvieron la decencia de retirar, pero no pierden ocasión de colocarles estorbos visuales, como en este caso, o físicos, que también los ponen en la calle Compañía, sobre todo a los pies de la Clerecía y la Casa de las Conchas.
En esta ocasión, para evitarle a los visitantes y salmantinos el síndrome de Stendhal al pisar y disfrutar de una de las calles más bonitas de España, han colgado una gran pancarta de la balconada de las escaleras de la Universidad Pontificia.
Allí, el Ayuntamiento ha colgado una lona indicando todo lo que ha hecho y el coste de la obra. Las administraciones tienen que dar cuenta de las inversiones que realizan. Hasta aquí, todo correcto, pero seguro que se puede informar a la ciudadanía de los costes en la reforma sin ser tan agresivo.
Eso sí, tienen la deferencia de pedir disculpas.
Salamanca es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, se supone que conservar, proteger, respetar y valorar el patrimonio debería ser prioritario para la Administración -Ayuntamiento y Junta-, pero al Ayuntamiento de Salamanca parece que a esta cuestión le da poca importancia, si se tiene en cuenta que no hay una concejalía dedicada en parte o exclusiva al patrimonio. Salvo que se incluya en la ya abultada cartera que gestiona José Fernando Carabias, Fomento, Urbanismo, Policía Administrativa, Mantenimiento, Alumbrado y Coordinación Territorial. Con tantos frentes como se administran desde esta Concejalía quizá sea dificultoso observar cómo va mermando por abandono el rico patrimonio arquitectónico de Salamanca. En cambio, la calle Toro siempre está reparándose.

















