La construcción de un nuevo edificio en el único solar disponible desde el año 2000 cerrará definitivamente la cicatriz urbana de la Gran Vía de Salamanca.
La Gran Vía de Salamanca, esa arteria vital nacida en la posguerra para conectar la estación de ferrocarril con el Puente Enrique Estevan, está a punto de poner su última piedra.
Tras 25 años de vacío, el Ayuntamiento aprobó a finales de abril la autorización definitiva para edificar en el único solar que permanecía desierto desde el cambio de milenio, ubicado en el número 63, un espacio que ha sido testigo mudo de la evolución de la ciudad.
La Gran Vía no es una calle cualquiera. Proyectada para dar empaque institucional a la capital del Tormes, alberga edificios emblemáticos como la Subdelegación del Gobierno (1946), el Palacio de Justicia (hoy sede de la Audiencia Provincial) o la antigua Casa de la Falange en la Plaza de la Constitución. Sin embargo, en su margen derecha, la continuidad de sus icónicos soportales se veía interrumpida por un «hueco» que ahora, finalmente, desaparecerá para completar el perfil urbano de la avenida.

Resucitar el pasado: la fachada de 1916
Lo más singular de esta obra no es solo lo que se construye, sino lo que se recupera. El nuevo edificio no será una estructura moderna descontextualizada, sino un ejercicio de memoria histórica. Según la ficha del catálogo de protección, el inmueble original, obra de Joaquín Secall en 1916, fue declarado en ruina y demolido, pero su fachada de estilo ecléctico con rasgos modernistas no se perdió: fue desmontada, numerada y almacenada cuidadosamente.
El compromiso para esta nueva construcción es que la fachada deberá reconstruirse con una repetición dimensional exacta. Los elementos de granito, sillería de piedra franca y rejerías metálicas volverán a su lugar original, devolviendo a la Gran Vía el esplendor de principios del siglo XX.
Detalles del proyecto: Soportales y alturas
Para garantizar la armonía con el entorno, la intervención seguirá pautas arquitectónicas muy precisas:
- Continuidad urbana: La planta baja se mantendrá diáfana y transitable, dando continuidad a los soportales laterales, fundamentales en esta zona de la ciudad.
- Configuración original: Se recuperará el diseño original del portal y los huecos de la planta baja que habían sido alterados con el paso de los años.
- Alturas: El edificio contará con tres plantas en primera línea de calle y una cuarta retranqueada. Además, se permite la edificación de una planta adicional, siempre que mantenga un retranqueo de 3 metros respecto a la coronación del edificio catalogado.
Con esta intervención, Salamanca no solo gana un nuevo edificio de viviendas en un lugar privilegiado o servicios, sino que logra «coser» su trama urbana de mayor valor histórico-administrativo, cumpliendo con una deuda pendiente con su propio paisaje desde hace un cuarto de siglo.


















