Uno de los grupos más infravalorados por la crítica y con mayor aceptación popular de España arrasó de nuevo este sábado en el Multiusos.
Camela rozó el lleno del recinto como si no hubiera pasado el tiempo, porque su legión de seguidores no se cansa de ellos, de su tecno-rumba de gasolinera y fiestas de verano, pero cuya música ha merecido una traslación a partitura con instrumentos de orquesta sinfónica, para salones principales, bodas y comuniones. No todos los que son en el medio musical pueden alardear de algo así.
Tan injustamente tratados por el establishment como venerados por sus fans y llevan más de tres décadas sin flaquear el beneplácito del pueblo y sin, aparentemente, afectarles el entorno.
Este sábado volvieron a meterse en el bolsillo a los salmantinos. Gemio y figura. Que le quiten lo bailado.
Fotos: Pablo de la Peña

















