“Al mundo lo mueven las relaciones de amor, no solo las románticas”

Roberto Sánchez Nieto, escritor, presenta el 21 de mayo su último libro ‘El canto de las reinas vírgenes’, en Santos Ochoa
Roberto Sánchez Nieto presenta su último libro ‘El canto de las reinas vírgenes’.

Viene con su nuevo libro de la mano, El canto de las reinas vírgenes -novela de época-, y durante el encuentro atravesaremos épocas y continentes para llegar a una conclusión: Ayer y hoy los hombres guerrean y matan por poder. “¡Es tremendo! Volvemos otra vez al mono que llevamos dentro, el de la jerarquía, el del macho alfa… y que no venga aquí a quitarme lo que es mío”, cuenta Roberto Sánchez Nieto en la charla.

Roberto, ¿para usted qué es lo que mueve el mundo?
¿A nivel humano?

En el otro tenemos poco que hacer
(Risas) Exacto. Te diría que lo que mueve el mundo, en el sentido optimista, son las relaciones de amor, pero no solo el romántico. Hemos visto a voluntarios por la calle de la asociación del cáncer. Mueven el mundo las personas que hacen algo por los demás sin recibir nada a cambio. Contribuyes a la sociedad. Si faltara eso, esto sería el caos, tal y como está la situación geopolítica, esto sería un estado de guerra continúo.

En su novela retrata un momento histórico en el que también se guerreaba.
Sí.

¿Por qué tenemos la necesidad de agredirnos?
Creo que el ser humano tiene dos contradicciones muy marcadas, necesitamos sociabilidad, ya lo decía Aristóteles que éramos sociables por naturaleza. Luego hemos evolucionado en el plano individual con una sofisticación lingüística, racional y lógica, que nos hace muy conscientes de que somos individuos. Eso entra en contradicción con la integración social. Hay otras especies de animales que se integran perfectamente y la sociedad funciona como un ente.

Deberías aprender, porque la guerra sale muy cara.
El ser humano está en ese impasse soy un individuo, pero formo parte de algo más. A veces se nos olvida porque el ego, más en esta sociedad en la que estamos, esas redes, narcisismo… fomentado por la sociedad de la imagen… Creo que se está acentuando mucho y se está viendo cómo funciona la sociedad política. Hay mucho frentismo, si no estás conmigo estás contra mí; clanes contra clanes, volviendo a lo tribal. Vuelve otra vez. Estamos en un continuo queremos avanzar pero retrocedemos. No se nos puede olvidar que somos primates y tenemos una serie de limitaciones.

¿A qué se refiere?
Una de las cosas que más me sorprendió en filosofía, es que los primates aprenden el lenguaje humano. No tienen el aparato fonador, pero aprenden bastante léxico con el lenguaje de signos y uno de los rasgos indicativos de cómo es la mente del primate es que una de las primeras cosas que aprende, es a mentir.

Curioso. O sea que mentir es algo intrínseco al ser humano.
Parece que sí. El lenguaje nos da la posibilidad de crear una realidad paralela, para bien o para mal. Eso se puede utilizar para una novela, algo que te distrae o enriquece, pero está la otra parte, la manipulación. Hoy día estamos bombardeados con artículos engañosos. La posverdad. El lenguaje es una herramienta con muchas aristas donde cabe el amor y la guerra. Ahora lo vemos, hay guerra informativa.

Desde hace más de 20 siglos se dice que la primera víctima en una guerra es la verdad.
Efectivamente.

Roberto Sánchez Nieto presenta su último libro ‘El canto de las reinas vírgenes’.

Hace unas semanas Trump dijo que iba a aniquilar una de las grandes civilizaciones del mundo, la Persa.
¡Casi nada!

¿Qué placer cree que encontramos aniquilando otras culturas o diciendo que la nuestra es la verdadera?
¡Es tremendo! Volvemos otra vez al mono que llevamos dentro, el de la jerarquía, el del macho alfa… y que no venga aquí a quitarme lo que es mío. Es ese rollo visceral que nos impide acercarnos a una sociedad como puede ser las abejas, hormigas… que todos tienen su papel y todos trabajan por el colectivo. No el interés personal.

¡Qué sí lo hay!
Sí, pero es una pieza más dentro del colectivo. Llega un momento en el poder cuando sube de cuota, se va de madre. El que lo administra se le escapa de las manos.

El líder tiránico, no es nada sin sus tiranitos.
Efectivamente. Hay un libro, Decir el mal. Comprender no es justificar, de Ana Carrasco-Conde, es muy interesante porque lo que hace es recabar acontecimientos históricos terribles y atrocidades espeluznantes que somos capaces de realizar el ser humano y va analizando y va viendo paralelismo. Uno de los mayores problemas es el consentimiento pasivo. Los que por cobardía, porque no me toque a mí… lo que eran cuatro violentos, van cogiendo poder, porque los demás los temen. Después ya ejercen el poder tiránico y te machaco. Está ocurriendo ahora con Palestina. No puedes matar a un niño.

(Silencio)

Volvamos a la novela. Para usted, ¿qué es un aventurero?
Entre otras cosas, manejar el lenguaje.

¿Más que llevar una mochila, recomienda ir con un diccionario?
(Se lo piensa) No tanto un diccionario, pero sí que el lenguaje es muy útil para salir de tu zona de confort o tu cultura conocida. Los ‘lenguas’, que salen en la novela, son personajes ignorados en todas las tramas de conquistadores. Y, cuando se llegaba a un mundo que no se conocía ni la cultura ni el lenguaje, son claves esos ‘lenguas’ para poder interactuar.

Debió de ser brutal ese primer encuentro.
Es cuando te das cuenta que actuamos como lo hacen los primates. Tú estás con miedo, pero es un espejo, el otro también lo está. A lo mejor eres el más vulnerable porque llegas allí desarmado y los otros están armados.

Ellos estaban en su tierra.
Eso es. Tú llegas y eres un forastero, por lo tanto la amenaza potencial. Les atraía lo raro que eran, cómo visten… pero por otro lado, no sabían con qué intenciones venía. El lenguaje ahí puede ser un detonante y acaba en tragedia o ser la manera de acercarse. Hernán Cortés era muy hábil, consiguió camelarse a unos y a otros. Era un buen estratega.

Recibiría buena formación en la Universidad de Salamanca.
Puede ser, a diferencia del capitán John Smith, protagonista de El canto de las reinas vírgenes, que sembró la discordia y lo pagaron después los colonos. Él era un mercenario y lo que buscaba era imponerse por la fuerza de las armas. Así que sí, el lenguaje puede ser una herramienta.

¿El lenguaje de palabra o el corporal?
También el corporal que me despierta mucho interés, porque a veces una mirada, un gesto… hace que el otro perciba si vas en son de paz o de guerra. No hacen falta palabras.

Roberto Sánchez Nieto presenta su último libro ‘El canto de las reinas vírgenes’.

Expresiones como: Hacer las américas o lograr el sueño americano. ¿Qué significan para usted?
Asocio esas expresiones a la codicia. ¿Cuál es la clave del éxito? ¿Dinero, fama? Ese binomio que parece que te garantiza la felicidad…

Y los like.
Sí, más todavía. (Risas) No estoy en nada de eso. No lo entiendo. A mí me gusta el trato directo. Sigo empeñado en ver a la gente. Es verdad que tenemos la herramienta para ver a amigos que están lejos, pero la carencia del trato directo, la tienes.

Quizá tiene que ver que es usted autor de obras de teatro, donde se necesita un público en directo.
Puede ser. De hecho, debo de ser un autor horrible, porque los textos están llenos de acotaciones. Predomina el cómo describo, porque todo lo que escribo, lo veo. Me imagino la actitud, más que lo que van a decir.

En El canto de las reinas vírgenes mezcla dos conceptos que nacen literariamente en Salamanca, el me encontré un manuscrito, como La Celestina, y la picaresca.
Exacto.

¿Con qué más cree que puede contribuir Salamanca?
En esa época hay una explosión literaria… también en Salamanca. Me has pillado. No sé ni por dónde empezar. ¡Fíjate! Ahora estoy leyendo el libro de Las fundaciones, de Santa Teresa.

Unos años después de La Celestina…
Sí, parece que estoy encasquillado en esa época. (Risas)

¿Qué consigue cuando está creando una historia en esta época?
Viajar en el tiempo. Reconozco que me siento como si hubiera estado allí. Llega un momento en el que estás tan metido en la documentación de la época y quieres saber absolutamente todo, que es como si hubieras estado.

Voy a ser frívola. En aquella época se lavaban poco, usted parece aseado.
Sí, sí, sí… eso sí. Esta época es tremenda. (Risas)

Uno de los avances del ser humano es el agua corriente que llega a casa, porque ha quitado muchas enfermedades.
Además, es un agua que puedes beber sin intoxicarte. Nos lavamos, lavamos la ropa… La frase del agua para las ranas viene de que la población bebía vino para calmar la sed con garantías sanitarias. El agua en aquella época tenía pocas garantías sanitarias.

Roberto Sánchez Nieto presenta su último libro ‘El canto de las reinas vírgenes’.

Sigamos en esa época. Ahora que estamos de celebración por el V aniversario de la Escuela de Salamanca y sus integrantes. ¿Se portó bien España con sus colonias?
Una persona muy cercana, que estudió Historia del Arte, siempre decía que para analizar la Historia había que ponerse las gafas del momento. Me parece que es una manipulación política por unos propósitos muy claros.

¿Por qué?
¿Nos hemos portado bien? ¿Quién? ¿De quién estamos hablando? ¿Ese nos a quién engloba? No vamos a entrar en la tradición rusa de los hijos pagarán los pecados de los padres o el pecado original. Cada uno debemos ser responsable de nuestros actos. Por otro lado, ha habido de todo. Luego es verdad que la leyenda negra es verdad. Era una persona eclesiástica, pero lo que se echa de menos es que él traficó con esclavos y la Corona tenía prohibida la esclavitud.

¿Qué ocurrió?
Tuvo que pagar sus sanciones. Y, como revancha hizo ese escrito, que los historiadores dicen que el número era exagerado. Lope de Aguirre era un tipo pirado que hizo salvajadas, claro que sí; que hubo gente que abusó del poder, también. Allí no iba cualquiera. No iba lo peor de cada casa. Te exigían una cedula de la Corona y tenías que acreditar un capital y un proyecto. A Cervantes lo echaron para atrás. Es verdad que una vez que estabas allí, había un Océano por medio, por lo que debió de haber abusos. Creo que el ser humano no sabe gestionar el poder cuando se te va de las manos.

¿Qué le ha sorprendido de esta época cuando se documentó para la novela?
Hay un concepto que me hizo mucha gracia: ‘Hacer el canelo’.

Curioso.
Canelo es el árbol de la canela, cuando todavía se pensaba que América era una parte de las Indias Orientales, la población iba allí con el propósito de encontrar especias, que eran tan apreciadas como el oro. Cuando ya se supo que el canelo, por allí no crecía, a todos aquellos militares que daban guerra, que eran mucho, lo que hacía la Corona era que fueran a buscar, hacer el canelo. Los metía en la selva y los enviaban a una expedición para que encontraran el canelo. Muchos de ellos no volvían.

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