Siete son las ferreterías tradicionales que aún mantienen sus puertas abiertas en Salamanca. No obstante, el cierre por jubilación sigue siendo uno de los principales motivos por los que la ciudad salmantina está perdiendo negocios tan históricos como el de la ferretería Villamor.
Ana María Villamor y su marido, José Antonio Hernández, dicen adiós a su negocio en uno de los barrios más concurridos de Salamanca, la Plaza de la Fuente, tras 55 años en activo. Un negocio familiar que, a pesar de mantener su otra instalación en el polígono, no ve la posibilidad de traspasar este local a generaciones más jóvenes. “Llevamos semanas con los carteles puestos en la cristalera del local, y no ha habido nadie que se haya interesado por él, ni siquiera nos han preguntado si tenemos pensado traspasar el negocio o simplemente venderlo”, ha asegurado José Antonio. “El motivo es claro, y es que los jóvenes no se sienten atraídos por este tipo de negocios a día de hoy, y tampoco hay facilidades para ellos como las había hace décadas, donde todo era más sencillo a la hora de emprender”, ha señalado Ana María, heredera del negocio familiar.
A pesar de que el mundo de los metales no sea un negocio atractivo para la generación joven en la actualidad, y de que los grandes almacenes, como Amazon, o los bazares sean la opción principal para muchos, las ferreterías también han disfrutado de sus años “de oro”. “Ese “boom” de clientela que, en nuestro caso, hemos tenido fue en la época de mayor construcción, en los 70 y en los 80, donde las empresas, profesionales y particulares acudían a nosotros y compraban muchísimos recursos”, ha expresado Ana María, “pero como en todos los negocios, hay épocas donde las cosas van mejor y otras peor, como nos pasó durante la pandemia, por ejemplo, pero eso no es nada malo porque un negocio no es lineal”, ha asegurado.
Otro de los aspectos que Ana María y José Antonio aseguran echarán de menos es la cercanía con los clientes. “En las ferreterías asesoramos a la gente que entra por la puerta, porque muchos vienen con dudas, o simplemente desconocen ciertas cosas. Por eso es tan importante que se mantenga el pequeño comercio. Tú vas a un gran almacén o a un bazar, coges el producto que quieres y ya está, pero aquí no, aquí hablamos con nuestros clientes, les preguntamos qué tal y si necesitan algo para ayudarles. Sería una pena que eso se perdiese”, ha señalado José Antonio.
La ferretería Villamor cierra sus puertas con añoranza y agradecimiento: “nos despedimos de aquí no por gusto ni por falta de clientela, sino por que nuestra vida laboral tiene que acabar”, asegura José Antonio, y así lo ha podido comprobar La Crónica durante el tiempo en el que los propietarios nos han contado su historia, en el que no han parado de entrar clientes. “Tenemos mucha gente fiel a este negocio, personas a las que hemos visto crecer y que ahora vemos con una garrota o con hijos, y eso demuestra también el cariño que el barrio nos tiene y que nosotros, por supuesto, también le tenemos y le tendremos siempre”.



















