Nadie duda de que Lamine Yamal y Nico Williams sean españoles. Miles de jóvenes gritan sus nombres en plazas de ciudades y pueblos por esta España nuestra que cantaba Cecilia. Esos mismos chicas y chicos, sobre todo los últimos, que cuando preguntas por su tendencia políticas no dudan en hablar de prioridad nacional y en despreciar a otros seres humanos por el hecho de no tener el mismo tono de piel. ¡Qué curioso! cuando quizá la camiseta que lucen de la selección llevan el nombre de Lamine Yamal…
Ese sí que es español, español, español… como cantan en plaza de ciudades y pueblos de toda España. Aunque si Lamine Yamal no tuviera esa inteligencia para el fútbol, estarían gritándole con la misma fuerza: ‘Negro de mierda, vuélvete a tu país’. ¿A qué país? Si este es el suyo. España le ha dado un idioma, una cultura, una educación, una profesión, una responsabilidad, un prestigio, un conocer su lugar en un equipo de once... y no pierde la compustura, aunque todo el estadio aclame su nombre y este 13 de julio cumple 20 años. ¡Veinte años y un país en sus espaldas! No sé si los promulgadores del vocablo prioridad nacional podrían con ese peso sin perder la sonrisa, las formas y el saber estar.
Los mejores atletas estadounidenses son negros. Es lógico, son descendientes de aquellos que los ‘negreros’ secuestraban y compraban en África para venderlas en el comercio de esclavos al mejor postor. Esos traficantes escogían en África a las mujeres y hombres más fuertes. Después llegaba la travesía en barco, donde muchos de ellos morían. Se producir otra selección natural. Y, por último, eran sometidos a palizas, trabajos forzados y condiciones inhumanas en las plantaciones de Estados Unidos. Los que sobrevivieron a todo eso y sus descendientes son superiores físicamente. Sobre eso no hay duda, lo vemos en todos los Juegos Olímpicos y en mundiales y hasta en la selección española. ¡Qué decir de la francesa!
Esa misma selección natural se está produciendo ahora mismo. Cada patera que llega a nuestras costas está repleta de súper hombres y súper mujeres. Seres humanos de otra dimensión. Han atravesado un continente sembrado de adversidades climáticas, mafiosas, feroces, ensañamiento, tiranía, crueldad… en tierra y en el océano. Violencia natural y humana en estado puro y lo han superado. Llegan exhaustos, pero vivos. ¿Cuántos de los que estáis leyendo esto seríais capaces de tan magna pericia? La que escribe no lo aguantaría.
Y a esos súper hombres y mujeres los despreciamos y los queremos enviar de nuevo a su país. Pensemos que quizá un día sus hijos o nietos nos hagan vibran como Ana Peleteiro, Ray Zapata, Adiaratou Iglesias, Usman Garuba, Lola Pendande, Lamine Yamal, Nico Williams, Marcos Senna, Thiago Alcántara, Ansu Fati… Son deportistas que se esfuerzan al máximo para que un país entero se sienta orgulloso de sus hazañas. Cuando ellos compiten tienen una prioridad: la de ganar y que en su honor suba la bandera de España y suene el himno nacional.
He recurrido a nombrar a deportistas porque están en el imaginario colectivo. Estoy convencida de que en cualquier otra profesión, donde decidan desarrollarse, serán igual de sobresalientes. Por esta razón dan tanto miedo a estos 'pura cepa española'. Sobre todo al primero que pronuncio la expresión prioridad nacional, que se lleva la mano al pecho y viste de camuflaje -¡Vete tú a saber qué oculta!-, y a los ecos que la siguen replicando. ¿Qué pretenden estos viejos cristianos volver a empobrecer culturalmente a España como cuando se acuño esta expresión hace seis siglos?
Por. Melania Evira
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