Aventuras de una fumadora y su médico

Conseguir irme a dormir sin fumar

Este no es un blog de autoayuda al uso. Tampoco es un texto de consejos médicos. Ni siquiera es una conversación entre médico y paciente. Son, por encima de otras cosas, las reflexiones personales de una fumadora impenitente de cigarrillos, Lira Félix Baz, y de un médico, Miguel Barrueco, que trata de ayudar a los fumadores a dejar el tabaco como jefe de la Unidad de Tabaquismo del hospital Clínico de Salamanca.

Siempre hay un momento en el que un fumador quiere dejar el tabaco. Aprovéchalo, porque es como los trenes… (14º Post)

 

Bien, ya estaba hecho, ya me había decidido y ahora respiré profundamente.

Después de fijar la fecha, el día “X” me sentí mejor y curiosamente no estaba nada agobiada, claro que en mi bolso había tabaco, por lo que la sensación de vértigo, de no tener un cigarrillo que echarte a la boca, aún no existía en mi mente. Dejémonos de ironías y majaderías. Seré sincera, aquel contrato que acababa de firmar me parecía una liberación, porque sabía que lo debía de cumplir, que estaba obligada a cumplirlo, que necesitaba cumplirlo.

Eché una ojeada al libro y éste contenía también otras recomendaciones acerca de cómo actuar el día elegido para dejar de fumar y también como actuar cualquier día, en cualquier momento, cuando sintiese ganas de fumar.

Esos momentos difíciles en los que crees que si no fumas se hunde el mundo o al menos te hundes tú. Parecían sencillos, ya veremos si funcionan pensé, aunque por mi experiencia en intentos anteriores aquellos consejos me resultaban familiares. Así se lo dije a Miguel.

– Claro –respondió-. Al final es todo mucho más sencillo de lo que parece. Mira Lira, este libro tiene muchas funciones y es muy importante que te ajustes a él todo lo que puedas. Aquí lo más importante es la disciplina interna que apliques al cumplimiento de las recomendaciones. El éxito está en el día a día. Es más sencillo mover un ladrillo, que cien. Por lo que vamos a ir paso a paso. No hablemos de meses, sino de días y si me apuras de horas. 

– Lo voy a intentar –respondí-. Estoy convencida de que quiero dejar de fumar para siempre. 

– Ese es un error Lira. No existe nada “para siempre”. Así que en relación con los cigarrillos el ‘para siempre’ tampoco existe. De momento hay que centrarse en el día a día, al levantarte debes pensar únicamente en ese día, en conseguir irte a dormir sin haber fumado. Lo que suceda mañana, pasado mañana, la semana o el año que viene ya lo iremos viendo,-volvió a repetir Miguel.

– Pero yo deseo dejarlo para siempre, ¡no quiero volver a fumar nunca!

– Bueno -dijo Miguel-, ese es el ideal a conseguir, pero por ahora solo debes pensar en dejar de fumar, cada día que no fumes será un éxito y si un día fumas algún cigarrillo suelto, será una dificultad añadida, pero no un fracaso. 

Yo ya había estado varias temporadas sin fumar y hubiera deseado que me dijesen que si lo dejaba esta vez ya no volvería a fumar, pero no parecía que me fueran a extender un “certificado de garantía” de que fuese a ser así.

Habría que ser modesta, pero yo seguía pensando que este intento sería para siempre. Quizá esa fuerza, energía o ansia las utilizaría como aliadas. Necesitaba creer en mí, aunque hubiera fracaso en anteriores ocasiones o como le gustaba decir a Miguel eran recaídas. 

En el libro que Miguel había puesto en mitad de la mesa, como un puente tendido entre él y yo, se describían diversas técnicas de ayuda, pero a mí me llamó la atención que cada día debía apuntar si no había fumado nada o el número de cigarrillos que hubiese fumado.

Continuará…

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