
Música, la que suene bien
Detener el mundo no se puede, ni durar siempre, pero en pleno atardecer de violeta el horizonte, hallar palabras para describir la belleza de las cosas, el infinito de la pasión y del dulce sabor de la vida, sí. No es malo dejarse llevar por la corriente, exponerse a lo desconocido, darse un gusto prohibido. El camino no es estrecho, lo hacemos nosotros. Ya saben, el propósito de la vida es vivirla. En cada uno está contenida toda la belleza (…)



































