Cosas de la vida

El cine… y sus trucos del almendruco

 

aluCine Celia SánchezPues sí: por si no lo sabían ustedes el cine tiene truco. Y cuando la meteorología anda por medio, mucho más. ¿Llueve durante un rodaje? Pues se aprovecha. ¿No ha nevado y necesitamos nieve? Pues se fabrica. Y de ahí en adelante. Descubramos lo que esconde la chistera del mago que se sitúa tras la cámara a la de tres: ¡¡ya!!

 

Depardeu en una escena de 1492. La conquista del paraíso.
Depardeu en una escena de 1492. La conquista del paraíso.

Hay a quien le importa un pito que caigan chuzos de punta si tiene las ideas claras y un actor como Gerard Depardieu a sus órdenes. Ridley Scott, durante el rodaje de 1492. La conquista del paraíso en Salamanca (enero de 1992) debió hacer frente a un tiempo de perros, a la lluvia y al frío intenso que arreciaron de lo lindo en la ciudad durante las grabaciones de exteriores. Pero ni se inmutó. Lo cuenta Nacho Francia en su «Salamanca de cine»:

   «El rodaje comenzó el 8 de enero (…) Aquella misma tarde, a pesar de la lluvia, R. Scott decidió rodar en el Patio de Escuelas la escena en la que se registraba la llegada de Colón montado sobre un burro en 1491, mientras unos jovenzuelos jugaban a la pelota»

 

¿Se acatarraría Depardieu-Colón? Probablemente lo justo. El actor es un hombre de armas tomar. Igualito (bueno, más o menos) que otro que tal baila, nunca mejor dicho.

Comienzos de los años 50. Gene Kelly rueda a las órdenes de Stanley Donnen la película que le encumbró altísimo, ese mítico Cantando bajo la lluvia. Ahora, que lo de rodar «a las órdenes» aquí sólo era un decir. Kelly podría definirse (así, suavemente) como ‘temperamental’ por no decir que hacía lo que le daba la gana. Veréis.

Gene Kelly, en Cantando bajo la lluvia.
Gene Kelly, en Cantando bajo la lluvia.

Justo el día que tocaba filmar la escena más famosa de lluvia en la historia del cine, el actor apareció en los estudios con 40 de fiebre. Donnen le propuso eliminar los chuzos de punta del metraje, pero Gene Kelly se negó en redondo. Y así, como era, se puso a bailar en mitad del aguacero; la fiebre tan alta le impedía pisar con fuerza y su claqué no sonaba a chapoteo contundente, razón por la que el director tuvo que utilizar a otra pareja de bailarines claqueteando sobre un charco justo al lado para ‘doblar’ el sonido de los pasos del actor.

Sí: Gene Kelly se emperró y se emperró, y con 40 grados de fiebre rodó esa escena a la primera, en una única toma después de semanas de ensayos. Por cierto, la lluvia no era tal, claro; estamos ante un truco más de la chistera del cine: se utilizó una solución salina disuelta en agua y ligeramente mezclada con leche para que el chaparrón se apreciara convenientemente en cámara. Qué cosas.

Elsa Baeza (Mari Tere) y Emilio Gutierrez Caba (Lorenzo) en el Puente Romano en 'Nueve cartas a Berta.
Elsa Baeza (Mari Tere) y Emilio Gutierrez Caba (Lorenzo) en el Puente Romano en ‘Nueve cartas a Berta.

Ahora, que para cosas, cosas, las de la censura. Ésas sí eran cosas. A Basilio Martín Patino los censores le tocaron (y bastante) los… pies con su Nueve cartas a Berta (estrenada en 1967), una película donde Salamanca se convierte en una protagonista más del metraje. La lluvia, en este caso una tormenta, ayudó al realizador a ‘retocar sin que se note’. ¿Que cómo lo hizo? Lo cuentan las hemerotecas:

      «Los censores aplicaron la tijera en otros muchos puntos, especialmente en diálogos. Ignacio Francia llama la atención sobre un corte desapercibido, una escena ‘rebajada’ en la que el joven Lorenzo hablaba con desdén del papel de su padre, de su situación en el engranaje de un país sin futuro. Patino aprovechó la intensa lluvia que caía durante el rodaje para disimular el corte con un oportuno trueno» (Artículo titulado «Salamanca, 45 años después de «Nueve cartas a Berta», publicado en ‘El Norte de Castilla’ en 2010)

¿Qué nos queda? Pues la nieve. Sólo se le ocurre a un productor, aunque le apodaran ‘el mago’, venir a buscar una escena de ‘manto blanco’ que simule las estepas siberianas… ¡a Soria! Pues eso es lo que hizo John Box, el director artístico del equipo de David Lean durante el rodaje de Doctor Zhivago, rodaje que también pasó por Salamanca (por la presa de Aldeadávila, concretamente).

Doctor Zhivago rodaje en la estación de tren de Soria.
Doctor Zhivago rodaje en la estación de tren de Soria.

A Box le gustó Soria. Ni Finlandia ni ninguno de esos países más al norte donde la nieve es una constante, vamos a ver. Así que aquí se vinieron a recrear una Siberia, a los fríos españoles de 1964 y, claro, la meteorología se rió un poco de ellos y les hizo agudizar el ingenio.

Ese invierno soriano fue uno de los más benignos y las nevadas brillaron por su ausencia; a ‘el mago’ sólo le quedaba sacarse un algo mágico del sombrero para que Lean no se lo comiera vivo. Y esa nieve fue polvo de mármol y sal en cantidades industriales, además de plásticos blancos en las zonas más alejadas de la cámara.

De todos modos, y truco de los gordos por medio, la metedura de pata estaba más que cantada: al equipo de Doctor Zhivago no le quedó otra que rodar algunas tomas en Finlandia.

Mucho mármol, mucho mármol, pero como la nieve caída así, de verdad, no hay nada.

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