Opinión

La Cañada

 

Napoleón I era un entusiasta de la Cartografía; hay varias frases de él alusivas a ello, además de que, como todo buen militar y dirigente, procuraba mejorar las condiciones y medios de trabajo de quienes se preocupaban de ello. Eso ha sido siempre fundamental para el desarrollo de un país: la información del terreno que se pisa o se va a pisar.

 

Quizás exagere en lo que voy a decir a continuación. Sí, ya sé que los métodos informáticos de hoy son de gran ayuda para el investigador y el aficionado, pero… ¡a mí no pueden quitarme el gran placer de tocar el papel, no ya el de los libros; me refiero ahora al de un buen mapa! ¡Me declaro firmemente enamorado de la celulosa!

Claro está que se puede ver un mapa de muchas maneras y con muchas escalas. Pero yo, cuando hablo de un mapa a una ideal en términos generales, lo hago pensando en la 1:50.000, con sus curvas de nivel con equidistancia 20 m. Comprenderlas y aprender a leer en ellas es todo un placer para la imaginación y puedes llegar a saber muchas cosas sin haber estado en aquel lugar. La cartografía es pieza clave para muchas ciencias, entre ellas, la mía: la Geología.

Pasarela sobre el río Agudín, en la Cañada Occidental Soriana, al OSO del Ventorro de Pascualcobo.
Pasarela sobre el río Agudín, en la Cañada Occidental Soriana, al OSO del Ventorro de Pascualcobo.

He pasado muchas horas leyendo mapas y deseando ir al lugar que se intuía en ellos. En una ocasión, ojeando y hojeando el MTN número 529 (Santa María del Berrocal) me encontré un nombre: «Ventorro de Pascualcobo» a un lado de la Real Cañada Occidental Soriana.

Inmediatamente, mi imaginación empezó a funcionar y vi el ganado trashumante, a sus conductores con sus acémilas cargadas de viandas, enseres y mantas, a los antiguos viajeros en aquellas carretas o tartanas rompehuesos, llegando a la venta para pedir albergue, comida o reposo para sus desvencijados esqueletos.

O al arriero que llega al mesón y lo encuentra cerrado por ser tarde. Y canta su canción al famoso Vino de Toro, «que goza fama de entrar en nuestros cuerpos como una llama...». Rojo, fuerte, el primer vino que se bebió en las tierras descubiertas por Colón.

O a la famosa «Venta de Mollorido» a medio camino en la Calzada Real entre Salamanca y Medina del Campo, cuna de Rinconete o Cortadillo, desaparecida totalmente en tiempos de Carlos III, cuando sus ilustrados ministros crearon cerca una colonia para alemanes, La Carolina, de la que sólo queda un apeadero del ferrocarril… Donde estuvo la Venta hoy hay una granja con un prado aledaño que conserva el viejo nombre, único vestigio actual de aquel lugar tan citado en nuestra Gran Literatura. ¿Cuántas picardías se tramarían allí? ¿Cuántos escritores encontraron en este lugar su inspiración?

Una fuente en la Cañada Occidental Soriana.
Una fuente en la Cañada Occidental Soriana.

¡Ventorro del Pascualcobo! O de Pascualobo. ¿Cómo evitar el deseo de ir a ver lo que quedaba de él? Y allá fui, siempre acompañado por Pili, tan andariega como siempre fue. Se llegaba desde el pueblo del mismo nombre, por veredas entre vallas de piedra, atravesando algún arroyuelo o charco. La casa, abandonada, seguía en pie, con sus dependencias y cercados. Pero su uso no difería del de otras construcciones de los alrededores, construidas a la sombra de la gran Cañada Real.

¡Real Cañada Occidental Soriana! ¡Enorme, rectilínea, ancha como tiene que ser, toda verdor cuando la vi, emocionado, la primera vez!

¡Qué bien escogida estaba aquella ruta milenaria! ¡Salpicada de frescas fuentes y arroyos! No me extraña su fama. ¿Quién no ha cantado aquello de «Ya se van los pastores a la Extremadura…», inseparable de nuestras excursiones juveniles? ¡Ay…! ¿La conocen nuestros muchachos hoy?

Deseé fervientemente recorrerla. Y empezamos, Pili y yo, marchando hacia tierras extremeñas, hacia el sudoeste. Pero pronto me llevé la gran sorpresa. ¿Queréis conocerla? ¡Pues tendréis que esperar a otra ocasión!

¡Hasta pronto!


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4 comentarios

  1. Vaya, nos dejas con la intriga… Eso de que un nombre sobre un mapa te despierte la curiosidad es algo que conozco muy bien y que has descrito con mucho acierto. Como siempre, genial. Esperamos impacientes la continuación.
    Un abrazo

    1. Un mapa es algo extraordinario para soñar en ir a ver la realidad de lo que tu imaginación recrea. Yo siempre he dicho que se debería enseñar a los niños su lectura. Claro que ahora, en que todo te lo dan hecho, se va a perder esa magnífica forma de ver el terreno. Sin embargo, las aerofotos que te dan en Internet no te dejan ver el relieve. Para eso están las curvas de nivel. En fin, que veo el futuro muy incierto con tanta cosa mal aprendida. Un abrazo.

  2. Qué bonito tema, Emiliano. Me intriga lo del nombre ¿Cuál es el nombre correcto Ventorro de Pascualcobo o de Pascualobo? ¿Seguramente el segundo por ser sitio de paso de lobos?

    Esperamos atentos la continuación…

    1. Está escrito de ambos modos en varios mapas. Leí no me acuerdo donde que hubo un repoblador llamado Pascual de Cobo. Por la zona hay varias poblaciones con nombre y apellido de persona. Lobos los habría por todas partes, imagino que acechando al ganado, de modo que quizás fuese un personaje cazador de lobos. ¡A saber!.

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