Opinión

Seudofósiles

 

Ignacio María Belda S. C. J. (1910-2007)
Ignacio María Belda S. C. J. (1910-2007)

A veces la Naturaleza nos sorprende con formas pétreas o minerales que parecen vagamente estructuras orgánicas. Son los seudofósiles.

 

No me estoy refiriendo a lo que conté la semana pasada. Eso era un caso anecdótico de confusión provocada por la solidificación de un saco de escayola sobre la tarlatana que la envolvía.

Mi vinculación al estudio de los quelonios fósiles y la creación y fama de la Sala de las Tortugas ha motivado que en ella se encuentren dos ejemplares que le llegaron porque sus poseedores comprendieron que era el lugar donde mejor podían estar para investigación y disfrute del público. Son seudotortugas por su forma, que recuerda la de estos reptiles.

Seudotortuga. Bolo diorítico con fracturas poligonales de alteración. Santibáñez de Béjar (Salamanca) (ST 14.174).
Seudotortuga. Bolo diorítico con fracturas poligonales de alteración. Santibáñez de Béjar (Salamanca) (ST 14.174).

El primero de estos casos es un bolo plutónico de composición diorítica, encontrado en Santibáñez de Béjar (Salamanca) por Pedro Hernández «Malaquías», que lo entregó al Padre Ignacio María Belda para su Museo Arqueológico en Alba de Tormes. Mantuve una buena amistad con este famoso sacerdote. En cierta ocasión en que le visité, acompañando a alguien que no recuerdo, en 1987, lo donó a la Sala de las Tortugas. Él sabía perfectamente que no se trataba de un fósil; lo consideraba una curiosidad que no decía nada en su museo y sí en el mío, del mismo modo que en la Sala de las Tortugas no pintaría nada industria lítica del Achelense, pongo por caso.

El bloque diorítico, que fue numerado como ST 14.174, muestra unas grietas poligonales que se parecen a los surcos dérmicos de las tortugas gigantes. O semigigantes, porque las dimensiones del bloque son 40,5 x 34 x 20 cm. Al principio pensé que se trataba de fracturas de retracción por enfriamiento, pero mi compañero de Facultad Eloy Molina me aclaró que no se habían originado así, sino por meteorización en superficie, quizás pluvial. Mi amigo José Ramón Vidal Romaní añadió que probablemente se habían formado en puntos con acumulación de hierro, manganeso y puede que silicio, en frentes de alteración.

Grietas poligonales en granodiorita. Alfoz (Lugo).
Grietas poligonales en granodiorita. Alfoz (Lugo).

Estas grietas son muy raras en bloques como el ST 14.174. A veces se encuentran en superficies planas en zonas graníticas o granodioríticas, Una característica muy peculiar es que las grietas siempre confluyen de tres en tres. No hay ningún punto vértice de cuatro.

Cerca de Salamanca, en Los Caenes de Cabrerizos, hay un curioso afloramiento de arenisca en el que, horizontalmente, se ven grietas de este tipo, que parecen de un paleosuelo, según unos. Según otros es un frente de alteración similar al de las rocas plutónicas.

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Grietas poligonales en granodiorita. Valcorchero (Plasencia, Cáceres).
Grietas poligonales en granodiorita. Valcorchero (Plasencia, Cáceres).

El segundo caso de seudofósil presente en la Sala de las Tortugas, donde está etiquetado como ST 14175, fue encontrado en las canteras de cementos de Hontoria de Cerrato (Palencia) y entregado a Ignacio Real de Asúa. Éste lo cedió a mi gran amigo Santiago Jiménez García, director de la Sección de Mineralogía y Paleontología de Iberduero (hoy Iberdrola) para las famosas exposiciones «Minerales y Fósiles» que durante tantos años recorrieron España. Santiago, de acuerdo con Ignacio Real, lo entregó a la Sala de las Tortugas en 1989.

En las canteras de Hontoria suelen aparecer lentejones de caliza y concreciones de carbonato cálcico en forma de calcita o de aragonito con estructura esférica en «hojas de cebolla» con cristales radiados.

En el bloque ST 14.175 se dan dos concreciones, unidas sobre una capa de caliza, simulando el caparazón de una tortuga y su cabeza. En ésta se aprecia muy bien la estructura mineral radiada de los cristales de aragonito. El «cuerpo» de la seudotortuga mide 17 x 16,5 cm; la «cabeza» 3,5 x 3,5.

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Grietas poligonales en arenisca. Cabrerizos (Salamanca).
Grietas poligonales en arenisca. Cabrerizos (Salamanca).

Aún podría hablarse de una tercera seudotortuga: una bomba volcánica enorme, fusiforme, aplastada en la base, procedente del Campo de Calatrava (Ciudad Real). Está fuera de la Facultad de Ciencias, entre ésta y el aparcamiento subterráneo. Pero los que la pusieron allí no consideraron apropiado hacerlo en la Sala de las Tortugas, donde hubiera brillado con luz propia.


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4 comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Hay en tu entrada de hoy una serie de paralelismos que me lleva a hacer una reflexión por si a alguien puede resultarle interesante.

    Tratando de estas formas que de cuando en cuando aparecen y que parecen lo que no son has presentado ejemplos bien interesantes. El caso de la piedra volcánica me ha tenido engañado durante tiempo pensando que sería un fósil de tortuga. Todo esto trae a la memoria el caso de la ciencia, porque entre los científicos también hay que distinguir entre lo aparente y lo real. Lo primero es lo que parece importante: La llamada competitividad, el gestionar recursos, el tener mucho dinero. Empero, lo importante no es nada de eso sino como bien dejas ver con algún ejemplo otra cosa bien distinta: La generosidad.

    1. ¡Tú lo has dicho, querido amigo! La diferencia entre fósiles y seudofósiles se puede aplicar a muchos ciudadanos que ejercen de ¡lo que sea! Y si lo vemos bien, los seudoloqueseas ganarían cualquier controversia POR ABRUMADORA MAYORÍA. Aquí dejo un pie para que alguien desarrolle el tema adecuadamente. Un abrazo, querido amigo.

    1. Muchas gracias, Maridol. ¿Te acuerdas cuando me ayudabas, con tus compañeros, a limpiar los fósiles, cuando estabais estudiando Geológicas? Yo no puedo olvidar aquel tiempo.
      Un fuerte abrazo a los dos.
      Emiliano

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