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Organizaciones antinucleares alertan del riesgo de la mina de uranio de Retortillo

El domingo la plataforma Stop Uranio, con el apoyo de organizaciones como el Movimiento Ibérico Antinuclear, Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF y GREFA, entre otras, organizó la visita de dos expertos en minería de uranio a la zona de Retortillo-Santidad (Salamanca), donde Berkeley Minera España S.L. pretende abrir la que sería la única mina de uranio a cielo abierto en la Unión Europea. Alertan de los riesgos que conllevaría para las personas y el medio ambiente, aunque la empresa minera Berkeley rechaza esas afirmaciones.

Bruno Chareyron y Almoustapha Alhacen pudieron conocer de primera mano cuáles serán los efectos de esta mina para la población local.

Almoustapha Alhacen es presidente de la ONG local Aghirin’man en Níger, recientemente galardonada con el premio Nuclear-Free Future 2017 por su resistencia frente a los 40 años que la nuclear francesa Areva lleva extrayendo uranio de ese territorio. Alhacen ha declarado que «en Níger la empresa minera no nos explica donde hay contaminación, no nos da ninguna información. Ahora gracias a Bruno Chareyron podemos entender el impacto de la radioactividad y cómo protegernos. Yo pensaba que esto solo debía pasar en Níger, pero después de visitar Francia en varias ocasiones he comprobado que en Francia sucede lo mismo”.

Bruno Chareyron, ingeniero en Física Nuclear y director de CRIIRAD, uno de los más prestigiosos laboratorios independientes de Francia, es especialista en el análisis del impacto de las minas de uranio en Francia, África (Níger, Gabón, Namibia, Malawi) y Brasil, además de ser el autor del informe sobre la minería de uranio del Atlas de la Justicia Ambiental.

Según Chareyron, «no hay solución para el confinamiento a largo plazo de los residuos mineros radioactivos producidos por la extracción de uranio. Unos residuos que permanecerán activos durante varios cientos de miles de años”. Después ha señalado: “Las actividades mineras de uranio implican el uso de recursos acuíferos muy valiosos que quedan contaminados durante millones de años por metales pesados radioactivos. En Francia, por ejemplo, las plantas acuáticas recogidas a 30 kilómetros aguas abajo de una mina de uranio siguen contaminadas aun después de 35 años del cierre de la mina”.

Las organizaciones presentes en la rueda de prensa que tuvo lugar en la sede de Ecologistas en Acción en Madrid reiteran que la apertura de la mina de Retortillo-Santidad implicaría «una actividad altamente contaminante y que generaría una gran ocupación del territorio».

José Ramón Barrueco, portavoz de la plataforma Stop Uranio, ha manifestado que “el enorme daño que supondría esta mina hipotecaría el desarrollo de la comarca”.

A continuación Raquel Montón, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace, ha añadido que “la mina de uranio implica la desolación ambiental y la contaminación radiactiva para Salamanca, los beneficios para la empresa anglo-australiana Berkeley y el derecho a usar el uranio para el Sultanato de Omán. Sin duda, está claro quiénes ganan y quiénes pierden”.

Seguridad

Berkeley Minera, por su parte, rechazó públicamente las afirmaciones realizadas por estas organizaciones contrarias al proyecto, «tratando de asimilar el proyecto de Berkeley con los problemas sufridos por empresas francesas en África y que resultan ser  totalmente infundadas. Queremos recalcar que el proyecto de Salamanca se desarrolla de acuerdo con las más altas normativas internacionales de salud, seguridad y medio ambiente».

Indica que fasta la fecha, el proyecto ha recibido más de 100 informes favorables y permisos. Además, la compañía ostenta los certificados de Gestión Minera Sostenible y de Gestión Ambiental  emitidos por Aenor, organismo independiente del Gobierno, que aseguran que se cumplen todos aquellos controles que son de aplicación.

«El proyecto ha sido analizado minuciosamente por diferentes órganos administrativos a todos los niveles: Unión Europea, Administración Estatal (autorizaciones emitidas por la Confederación Hidrográfica del Duero, Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital), Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Salamanca y el Ayuntamiento de Retortillo», añade.

El Consejo de Seguridad Nuclear, órgano competente para evaluar cualquier impacto potencial sobre la salud de la población, llevó a cabo un extenso estudio que concluyó que, «según las estimaciones realizadas, la explotación minera y el funcionamiento de la planta de tratamiento no tienen ningún impacto sobre la población por encima de los límites establecidos«.

 

El proyecto de Salamanca está situado en una región histórica de minería de uranio. De hecho, la Mina Fe de Saelices el Chico, a 40 kilómetros, estuvo funcionando durante los años 1974 a 2000, «sin que se produjesen ninguno de los impactos negativos citados por la oposición», indica Berkeley.

 

Francisco Bellón, director general de Berkeley Minera España, comenta que «estamos haciendo una inversión de hasta 250 millones de euros en una región que tiene uno de los niveles más altos de desempleo en la UE y el año pasado perdió 25.000 personas. Los grupos opositores continúan intentando detener un proyecto que creará 2.500 empleos directos e indirectos con argumentos que carecen de fundamento alguno. Nuestros 68 empleados, muchos de los cuales provienen de Villavieja y Retortillo, se enfrentan a perder sus puestos de trabajo de forma completamente injusta campañas de este tipo, sin fundamento alguno y carentes de rigor, llegaran a tener éxito y detuvieran el proyecto”.

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