De la sombra a la luzLocal

Un jardín botánico en el germen de Salamanca

Jesús Málaga, presidente del Centro de Estudios Salmantinos, y La Crónica de Salamanca inician una serie sobre monumentos, rincones, rutas y lugares ‘escondidos’ de nuestra ciudad bajo el título de: Salamanca, de la sombra a la luz

 

Dice el escritor noruego Joestein Gaarder que si no sabemos en todo momento a dónde vamos, puede resultar útil saber de dónde venimos. “Estoy haciendo lo posible para que te des cuenta de tus raíces históricas. Solamente así serás un ser humano. Solamente así serás más que un mono desnudo. Solamente así evitarás flotar en el vacío.”

Siguiendo su consejo, en esta serie de Salamanca: de la sombra a la luz, queremos conocer nuestras raíces, al menos las de los primeros ‘salmantinos’. Aquellos habitantes que lo hicieron en el Cerro de San Vicente, allá por la Edad de Bronce Final. Esto se conoce gracias a tres pequeños fragmentos decorados en espigas excisas, guirnaldas y paralelas de triángulos con puntillado de relleno que aparecieron en el yacimiento arqueológico. Aunque los mayores hallazgos datan de los siglos VII y VI antes de Cristo.

No fue casual la elección de este cerro para comenzar a vivir, ya que se encuentra sobre una meseta protegida en tres de sus lados por un escarpe rocoso. Ello motivó la construcción de una muralla temprana en el lado occidental del mismo, de la cual las excavaciones arqueológicas han podido identificar una línea arqueada en planta de unos 35 m que se articula en cuatro tramos. No obstante, se calcula que debió tener una extensión de unos 90 m de longitud. Es pues, la primera fortificación conocida Salamanca.

Respecto al urbanismo de este poblado, las excavaciones del S. XXI revelan un espacio organizado de cinco cabañas circulares y una rectangular con dependencias auxiliares a su alrededor, probablemente almacenes, despensa, hornos,.. A partir de estos datos se ha calculado que en el poblado habría unas 60 unidades domésticas que acogerían una población entre 250 y 300 individuos.

El Cerro de San Vicente, la ladera y la Vaguada de la Palma.
El Cerro de San Vicente, la ladera y la Vaguada de la Palma.

Desde entonces, Salamanca ha crecido en extensión y población. No obstante, es necesario poner en valor estos yacimientos y sus alrededores. La propuesta que realiza Jesús Málaga para este magnífico enclave es la realización de un jardín botánico en la ladera, propuesta que hace un año también contempló la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio, quién trasladó al Ayuntamiento la necesidad de que redactara un proyecto paisajista de las laderas del Cerro de San Vicente “respetando las particularidades del terreno, el valor histórico y cultural del lugar, la integración del espacio en la ciudad y la participación activa de los habitantes” y a que éste contemple la propuesta vecinal de recuperación de la huerta de los bancales próximos a la Vaguada de la Palma.

Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio recordaba en julio de 2016 que el enclave del Cerro de San Vicente está incluido en el ámbito del Plan Especial de Protección de 1984, así como los bancales hacia la Vaguada de la Palma los cuáles son de propiedad municipal desde hace décadas.

Restos de las murallas y detrás la ladera del Cerro de San Vicente.
Restos de las murallas y detrás la ladera del Cerro de San Vicente.

Esta ladera, calificada como zona verde, es un espacio reconocido en la modificación de 1999 como zona de huerta para la cual se propone un tratamiento vegetal que colabore a su integración con el parque arqueológico: “Se pretende trazar un camino que integrándose en las líneas de nivel del terreno, cree un paseo que permita la comunicación entre el parque superior y la Vaguada de la Palma, y dote de gran importancia urbana al parque arqueológico”, explican desde la asociación.

Durante todo este tiempo las tres laderas del Cerro de San Vicente han padecido el abandono (a excepción de la actuación realizada a comienzos del año 2015 que permitió poner en valor un lienzo de la cerca nueva hacia el Paseo de San Vicente) como se deduce del incendio acontecido a finales de agosto de 2012 precisamente en la ladera de la Vaguada de la Palma por la acumulación de maleza.

Son evidentes los datos sobre la utilización de esos bancales como huerta hasta hace escasas décadas (disposición en terraza del terreno, restos de construcciones -noria de riego-, ejemplares de distintos árboles frutales, etc.) lo cual también corroboran los vecinos más longevos del Barrio de San Vicente.

Documentación: El blog del Murallólogo.

 

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2 Comments

  1. Efectivamente, esto de hacer un proyecto global para nuestro primer asentamiento permitiría recuperar el punto “cero” de nuestra Historia…y a partir de ahí ir enseñando la Ciudad según su crecimiento…y aprovechar todas las sinergias para ganar más turismo y a su vez favorecer la economía del Barrio de San Vicente…la “cuna de Salamanca”.

    ¿Dónde están los fondos del 1% cultural?…¿En el fondo del mar matarile, rile rile…?

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