Opinión

¡Los Iberosuchus atacan de nuevo! ¡Felices Fiestas!

 

Hoy os voy a contar una grandísima verdad: ¡Todos somos un año más antiguos que el año pasado!

Esto, que parece una gran tontería, es tan verdad que algunos no se dan cuenta de ello y siguen como si nada hubiese pasado.

Pero sí, han pasado muchas cosas. ¡Y algunas muy graves!

Pero… ¡hay que vivir! Y por ello vamos a no recordar eso que os ha dañado ni pensar en el incierto futuro que nos aguarda. ¡Lo que sea, sonará!

¡Celebremos que estamos aquí, juntos, o separados! ¡Que sean días de Fiesta para todos! ¡Aunque tengamos que apretar los dientes y tragar saliva para no llorar, CELEBRÉMOSLO!

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Y siguiendo la costumbre, que si no la sigo alguno me va a preguntar que qué me pasa, os dedico un dibujo y una poesía, que quiero os arranquen al menos una sonrisa.

En el dibujo, un Iberosuchus, con el dorsal 2018, empuja al 2017 para que caiga por un barranco. No es que sean malos; los he supuesto juguetones. No es que sean feos; es que eran horribles. No es que fuesen así; es que los he pintado humanizados para hacerlos más simpáticos.

Para los que no lo recuerden o no lo sepan, Iberosuchus fue el último cocodrilo corredor, no nadador, que habitó las selvas tropicales del Eoceno medio y superior de Europa Occidental, hace unos 40 millones de años. Era un terrible depredador, yo diría que el rey de la selva por entonces, que compensaba su posible torpeza con el veneno anticoagulante y muy infeccioso de su saliva. Digamos que algo parecido a lo que hace el dragón de Komodo. Salamanca es el punto donde mejor y mayor número de piezas han aparecido, incluyendo un cráneo. A lo mejor a alguien se le ocurre hacer una escultura suya y colocarla en la Plaza Mayor, en este año de aniversarios. ¡Ahí brindo la idea a quien corresponda!

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Y aquí tenéis mi poema de este año:

¡QUE VIENE EL DIECIOCHO!

         Diecisiete… ¿Cómo fue?

A unos mal; a otros peor.

A algunos les fue muy bien.

¡Como siempre! ¡Es de rigor!

         ¿Qué tal pasó el diecisiete?

¿Bueno, malo, o regular?

Sea como sea, no importa;

ahora no hay que recordar.

         Para este año que viene

¿qué nos depara el Destino?

Nadie sabe: verdad grande

como la copa de un pino.

         El dieciocho se llama.

¡Ya nos viene! ¡Ya se acerca!

Comeremos, aun sin gana

duro turrón de La Alberca.

         Son momentos de alegría

propicios para brindar,

dejar los malos recuerdos

y con los niños jugar.

¡FELICES FIESTAS!


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4 comentarios

  1. Querido Emiliano,

    Feliz Navidad y muchas gracias por tu poesía y tus dibujo. Ambos llevan tu sello inconfundible.

    Un abrazo para tí y otro con todo mi afecto para Pilar y también para todos tus seguidores con el deseo de que durante 2018 estés tan activo como siempre.

    Hasta pronto,

    Emilio

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