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El Rey apela a cerrar las heridas en Cataluña

El Rey Felipe VI dedicó buena parte de su tradicional discurso de Navidad a analizar la situación de Cataluña tras la actitud del independentismo y su quebrantamiento de la Constitución.

 

El monarca apeló al nuevo gobierno de la Generalitat que salga tras los comicios del 21D a que restañe las heridas que se han abierto entre los dos millones de independentistas dispuestos a saltarse la Constitución y el resto de catalanes.

“El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que –como sabemos ya– solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y –por supuesto– económico de toda una sociedad”, dijo. “Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana –tan diversa y plural como es– recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad”, señaló.

En su alocución resaltó que la historia de la España que juntos hemos construido “es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia”.

Y destacó que “España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás. Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure ‘la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político’, tal y como señala nuestra Constitución”, indicó.

El monarca dedicó un párrafo de su discurso a la economía, otro al terrorismo yihadista, uno un poco más largo a la violencia machista y otro breve a la corrupción.

La corrupción se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público”, fue todo lo que dio al respecto.

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