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Beatriz Galindo y Lucía de Medrano ‘buscan’ medallón en la Plaza Mayor

Con estos medallones se quieren subrayar los méritos académicos y literarios de estas dos mujeres adelantadas a su tiempo y ejemplos de la búsqueda del saber y del conocimiento

 

El Ayuntamiento de Salamanca solicita a la Junta de Castilla y León instalar en la Plaza Mayor dos medallones dedicados a Beatriz Galindo y Lucía de Medrano

 

La profesora de latín

Beatriz Galindo, llamada la Latina, nació en Salamanca en 1465 y murió en Madrid, en 1535. Precisamente, en la capital de España, La Latina tiene una estación de Metro, un barrio que lleva su nombre y varias estatuas, en Salamanca, busca que le den un medallón en la Plaza mayor.

De inteligencia notable, sus padres decidieron que tomase clases de gramática en una de las academias de la Universidad de Salamanca. Mostró grandes dotes para el latín: a los quince años de edad, no sólo leía y traducía bien los textos clásicos, sino que también era capaz de hablar y escribir en esta lengua con gran corrección y fluidez.

Su fama se extendió primero por Salamanca y después por todo el reino y empezó a ser conocida como la Latina. También dominaba el griego, y gustaba especialmente de Aristóteles.

Beatriz Galindo fue escritora y humanista española. Además de maestra de latín y gramática de la reina Isabel la Católica y preceptora de sus hijos.

Su presencia en la Corte no se limitó únicamente a sus labores como preceptora, sino que, como narra Lucio Marineo Sículo, la reina tenía en muy alta estima sus consejos.

Se le debe la fundación del hospital de la Latina (1499-1507) y de los conventos o monasterios de la Concepción Francisca y la Concepción Jerónima (donde fue enterrada), en Madrid. Se le atribuyen poesías latinas y unos Comentarios a Aristóteles. Escribía poesía en latín y había estudiado teología y medicina.

La primera catedrática de la Usal

Por su parte, Lucía de Medrano no era salmantina, ya que nació en Guadalajara, pero en Salamanca fue donde se formó. Es coetánea de Beatriz Galindo.

Lucía de Medrano llegó a convertirse en la primera catedrática de la historia, en la Universidad de Salamanca.

Pedro García Luaces, en su artículo Lucía de Medrano, la primera mujer catedrática de la historia, explica que ocupó su cátedra en 1508 sustituyendo nada menos que a Antonio de Nebrija a la tierna edad de 24 años, aunque como explica con razón la historiadora Vicenta María Márquez de la Plata, era “edad suficiente en aquellos tiempos en que la vida era más corta y todo tenía que hacerse antes”.

Y si Lucía de Medrano hablaba con elocuencia de los clásicos latinos, también lo hacía de otras materias como el Derecho Canónico, sobre cuya ciencia dio una lección magistral en noviembre de 1508, tal y como atestigua el rector de la Universidad de Salamanca, Pedro de Torres.

Dos medallones 

Con estos medallones se quieren subrayar los méritos académicos y literarios de estas dos mujeres adelantadas a su tiempo y ejemplos de la búsqueda del saber y del conocimiento, a la vez que se incrementa la presencia femenina en los medallones de la Plaza Mayor.

La propuesta de estos dos medallones, que tendrá que ser ratificada por los órganos competentes en materia de Patrimonio al ser un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC), se sumaría a la realizada anteriormente para colocar en el ágora salmantina la efigie de rey Alfonso IX de León, monarca que fundó la Universidad de Salamanca, esta última ya autorizada por la Comisión de Patrimonio Cultural.

En la actualidad, de los 88 medallones que están distribuidos en los cuatro pabellones de la Plaza Mayor, 66 están ya labrados.


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