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La Universidad de Salamanca inviste como honoris causa a Rebeca Grynspan

La nueva doctora reivindica la concordia, el entendimiento y la integración contra las crisis identitarias

La Universidad de Salamanca ha investido como doctora honoris causa a la máxima responsable de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan. El acto volvió a poner de manifiesto los profundos vínculos del Estudio salmantino con Iberoamérica merced a la larga y próspera relación entre una y otra orilla del océano en el ámbito educativo. No obstante, Salamanca es Alma Mater de las primeras instituciones de Educación Superior nacidas en el continente americano.

 

Grynspan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica, estuvo acompañada por su madrina, la directora del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, Mercedes García Montero quien, durante su laudatio destacó cómo la nueva doctora es un ejemplo de los “enormes beneficios” que entrañan las “sinergias entre la academia y la función pública”.

Un mundo más justo

García Montero remarcó en su discurso la labor de Grynspan a lo largo de su trayectoria profesional en la defensa de los derechos de la mujer, la búsqueda del desarrollo sostenible, de un mundo más justo y del progreso de Iberoamérica. En este sentido, la madrina recordó las palabras de la secretaria general, que considera que su papel debe ser el de “acompañar a los países en la construcción de unas relaciones horizontales y simétricas”, así como “ayudar a institucionalizar el sentido de comunidad” entre las naciones iberoamericanas.

Por su parte, Grynspan, que se suma a la nómina de mujeres doctoras honoris causa por la Universidad de Salamanca, integrada hasta ahora por Santa Teresa de Jesús, Kirsten Kjelsberg, María Telo, Adela Cortina y Victoria Camps, aseguró recibir esta distinción “como un voto de respaldo a las causas que he defendido a lo largo de toda mi carrera profesional: el combate contra la pobreza y las desigualdades, la búsqueda del desarrollo humano, la promoción del multilateralismo, el diálogo, la cooperación y la paz”.

Durante su discurso, la secretaria general iberoamericana realizó una profunda disección sobre un asunto en torno al que reconoció sentirse extraordinariamente preocupada, la crisis de la identidad moderna y el resurgimiento de las políticas identitarias, fruto quizá, de un exceso de confianza y una falta de autocrítica, señaló, “pues estábamos convencidos del triunfo el liberalismo y los derechos humanos y quizás nuestras sociedades no eran tan abiertas e incluyentes como pensábamos”.

A juicio de Rebeca Grynspan, la falta de contacto entre los pueblos y, por ende, la ausencia de conocimiento entre unos y otros, genera una desconfianza que está en el origen de la polarización. También la empatía. “Estamos perdiendo el axioma principal de nuestra actual paz y prosperidad: el reconocimiento de que los derechos humanos están basados en que toda persona, todo individuo, es igual de digno que nosotros, por más en desacuerdo que estemos con sus ideas”, advirtió al tiempo que reivindicó el fomento de las sociedades abiertas e incluyentes “pues la concepción de los derechos humanos fue producto, precisamente, del encuentro con el otro”.

Aprovechando su presencia en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, Rebeca Grynspan también reivindicó el legado de Francisco de Vitoria remarcando que los derechos humanos “no son el principio de la ética sino su fin; un camino que ahora tenemos que transitar una vez más para darle otra oportunidad al civismo y a la sociedad”.

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