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Muere en Salamanca tras ingerir pastillas una joven que fue sometida a varios exorcismos

La chica es burgalesa y estudiaba en la ciudad del Tormes

La joven burgalesa a quien la Iglesia sometió a varios exorcismos entre 2013 y 2014 -según la causa judicial que fue archivada en 2017- falleció el pasado lunes en el hospital de Salamanca tras ingerir pastillas. La residencia universitaria Méndez, donde vivía, dio aviso a las 16.30 horas al 112 después de hallar a la muchacha -de 22 años- en estado inconsciente en su habitación, según publica en su edición de hoy Diario de Burgos.

 

El caso de los exorcismos salió a la luz el 5 de diciembre de 2014, después de que este periódico publicara la denuncia que presentaron varios de sus tíos ante el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Comisaría, que daría lugar a un profuso procedimiento judicial que concluyó con el archivo y la decisión de la acusación particular de no volver a recurrir tras el segundo sobreseimiento del Juzgado de Instrucción número 2.

Los padres de la joven interpretaron en su día los ataques de ansiedad como «una posesión demoníaca», por lo que, tras ser ingresada en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, la sometieron a varios exorcismos, uno en Madrid y hasta 13 en el convento de San Joaquín y Santa Ana, en Valladolid, por parte del cura Jesús Hernández Sahagún.

La magistrada maría Dolores Fresno, una vez analizado el relato de la niña ante la Policía Nacional y leídas las declaraciones de los padres ante los agentes, decidió el 26 de agosto abrir diligencias previas. De los hechos que aparecen en el atestado la jueza señalaba que presentaban características que hacían presumir la posible existencia de delito de violencia de género, lesiones y maltrato familiar.

Llamó a declarar a la joven, a los progenitores y al exorcista, quien confesó en sede judicial que hasta en dos ocasiones observó en la muchacha una respuesta diabólica. En mayo de 2015 la joven presentó una carta en el Juzgado en la que se desdijo de las acusaciones de la primera denuncia, pues en ese momento se hallaba «limitada».

Poco después la Fiscalía pedía que se archivara el caso porque la única prueba que existía era el testimonio de la muchacha, pero desapareció en el momento en que se retractó de su relato. De modo que el Juzgado sobreseyó el asunto acto seguido.

No obstante, la Audiencia ordenó reabrirlo para tomar declaración a la chica a fin de que explicara si fue presionada cuando presentó la carta. Contestó, también por escrito, que se acogía a su última versión. Además, el forense no constató que los exorcismos le causaran lesiones, por lo que se archivó de nuevo el caso. La acusación particular decidió poco después no volver a recurrir.

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