Castilla y León

Soraya Rodríguez, 20 años y un día

No es una condena penal. El día (24 horas) es el que ha tardado Soraya Rodríguez en abandonar el PSOE desde que el pasado martes la disolución de las Cortes Generales puso fin a su condición de diputada del Congreso. 20 años son los que ha venido ocupando de forma encadenada y sin interrupción cargos de primer nivel bajo las siglas del PSOE.

Soraya Rodríguez Ramos debutó en la vida pública por todo lo alto. Lo que para muchos políticos supone un retiro dorado, el Parlamento Europeo, significó para ella el comienzo de su carrera política. Se adjudicó uno de los 24 escaños conseguidos por el PSOE en las elecciones europeas de 1999, en la que ocupó el hueco dejado por el histórico socialista vallisoletano Juan Colino Salamanca. Sin embargo, a diferencia de Colino, eurodiputado desde 1986, la heredera de su escaño permaneció en la Eurocámara tan solo una legislatura.

En una especie de permuta con la actual eurodiputada Iratxe García, en las elecciones generales de 2004 Rodríguez fue elegida diputada por Valladolid y en el congreso federal del PSOE celebrado meses después secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Ejecutiva Federalliderada por José Luis Rodríguez Zapatero.

La “niña de Delicias”.- En estas andaba nuestra protagonista cuando en elecciones municipales de 2007, con el PSOE en la cresta de la ola, Zapatero apostó por ella para intentar arrebatar la alcaldía de Valladolid aJavier León de la Riva, empeño en el que fracasó rotundamente. (Ahí tuvo que soportar además el deleznable machismo de León de la Riva, cuyos infamantes chascarrillos de ese tenor llegaron a abochornar al ex ministro Jaime Mayor Oreja durante un mitin en el hotel Felipe IV).

En marzo de 2008, siendo presidenta del grupo municipal socialista, concurrió de nuevo a las elecciones generales, en esa ocasión ocupando el puesto número dos del Congreso tras el reaparecido Jesús Quijano.“El topillo” recuerda un mitin con Felipe González en el polideportivo Pisuerga en el que confesó que fue el ex presidente socialista quien despertó la vocación política de aquella “niña de Delicias” (sic).

En el ayuntamiento de Valladolid aguantó apenas un año. En el 37 congreso federal del PSOE, julio de 2008, Zapatero la excluyó de la nueva Ejecutiva Federal y fue en este trance cuando Soraya Rodríguez se autorretrató de cuerpo entero, al vincular esa exclusión a su apuesta por la política local y regional asegurando solemnemente que su prioridad política era la de seguir ejerciendo la oposición municipal para volver a optar a la alcaldía en 2011.

Pero resultó que Zapatero, entonces simplemente ZP, remodeló esa misma semana su gobierno nombrando ministra de Sanidad a Leire Pajín, hasta entonces Secretaria de Estado de Cooperación. ¿Y que ocurrió con la vocación municipal de la concejala Rodríguez? Pues que súbitamente se evaporó al aceptar sin dudarlo la citada la Secretaría de Estado.

Siempre anti Sánchez.- En 2011 volvió a encabezar la candidatura al Congreso por Valladolid y meses después, tras ser elegido Alfredo Pérez Rubalcaba nuevo secretario general del PSOE, fue nombrada portavoz del grupo socialista, cargo que mantuvo hasta el verano de 2014, en el que Pedro Sánchez gano las primarias convocadas para suceder a Rubalcaba. En esas primarias había apoyado a Eduardo Madina, según ha reconocido hace unos días en un artículo publicado en “El Mundo” a propósito del reciente libro de Sánchez. Desde entonces su desencuentro con Sánchez ha sido total y absoluto. Se entregó en cuerpo y alma a la operación que consiguió derrocarle en el turbulento Comité Federal de octubre de 2016 y luego trabajó sin desmayo para que Susana Díazganara las primarias que acabó perdiendo estrepitosamente.

Ahora se va rasgándose las vestiduras por la política de Sánchez respecto al independentismo catalán, sin esperar a que las elecciones del 28 de abril permitan comprobar si esa es la apuesta del aspirante a ser reelegido presidente del Gobierno. Quienes conocen bien el PSOE vallisoletano dicen que la “niña de Delicias” no se hubiera atrevido a renunciar al carnet socialista si siguiera en este mundo Tomás Rodríguez Bolaños, pero eso no se podrá comprobar. Lo cierto es que no ha podido soportar más de 24 horas la idea de que su escaño en el Congreso lo ocupe persona ajena a la suya y no digamos que el heredero pueda ser Javier Izquierdo, su entrañable compañero del grupo municipal que efímeramente presidió.

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