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Los materiales dejan de ser un misterio para la Universidad

El Servicio de Difracción de Rayos X adquiere un sofisticado equipo para el análisis universal de materiales que ha supuesto una inversión de 285.507€

 

La Universidad de Salamanca ha presentado un sofisticado espectrómetro de micro-fluorescencia de rayos X, incorporado al Servicio de Difracción de Rayos X, perteneciente al Servicio Nucleus de Apoyo a la investigación.

El nuevo equipo ha sido adquirido en la convocatoria de subvenciones en el marco de la red de equipamiento científico-tecnológico compartido en Castilla y León (INFRARED), cofinanciadas por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. El instrumento ha supuesto una inversión de 284.507 euros.

El Vicerrectorado de Investigación y Transferencia pretende así consolidar a la institución como un referente, no sólo a nivel regional, en Castilla y León no existe ningún equipo de estas características, sino también a nivel nacional, muy pocas Universidades y Centro de Investigación disponen de esta infraestructura.

Por este motivo, Francisca Sanz, responsable del Servicio de Difracción de Rayos X, y José Manuel Compaña Prieto, técnico del Servicio de Difracción de Rayos X, han invitado a Roald Tagle, científico de aplicaciones de Bruker Nano GmbH, a impartir una conferencia con el fin de dar a conocer a la comunidad científica las aplicaciones más importantes de esta técnica. A este acto asistieron el impulsor de esta iniciativa, David Díez, decano de la Facultad de Ciencias Químicas, Encarnación Rodríguez, directora de Técnicas Instrumentales de Nucleus, así como numerosos investigadores de diversas áreas.

La micro-fluorescencia de rayos X (µ-FRX) representa un poderoso método para realizar análisis multielemental no destructivo proporcionando información sobre la composición y distribución de elementos, aplicable en áreas de investigación multidisciplinares, por lo que permitirá la realización de numerosos proyectos nuevos. El espectrómetro realiza análisis cuantitativos muy rápidos y, además, tiene la ventaja de examinar gran variedad de formas y tamaños de muestra, pudiéndose también obtener distribuciones espaciales de elementos (mapping).

En la actualidad, la µ-FRX se aplica con éxito para resolver múltiples problemas en numerosos campos científicos tan diversos como biomedicina, arqueología, arte, ciencia de materiales, electrónica, geociencias, ciencias ambientales, nanotecnología, biología, etc. En medicina es de gran importancia determinar la concentración y la distribución espacial de ciertos metales pesados de conocidos efectos cancerígenos o tóxicos que afectan, entre otros, al sistema nervioso central (manganeso, mercurio, plomo, arsénico), los riñones o el hígado (cadmio, cobre), la piel, los huesos, o dientes (níquel, cromo). En patrimonio histórico-cultural se utiliza para estudiar la procedencia de restos arqueológicos o verificar la autenticidad de obras de arte.

En la industria electrónica se emplea con la finalidad de identificar contaminantes en los circuitos electrónicos (plomo, cromo mercurio, cadmio y bromo). En Ciencias de la Tierra permite analizar muestras heterogéneas de diversa naturaleza (meteoritos, rocas, minerales, fósiles). Otras aplicaciones importantes en ciencias ambientales incluyen el análisis de contaminantes en el suelo (plomo, cadmio, mercurio), identificación de elementos radiactivos (uranio), caracterización de materiales para su reciclado e incluso el análisis de partículas en el aire. En la industria se utiliza ampliamente para determinar el contenido y la composición de un elemento con el fin de optimizar su explotación comercial o como control de calidad.

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