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Salamanca, en alerta ante el derribo de más edificios reconocidos

“Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” lamenta que el Ayuntamiento acelere la desaparición del patrimonio edificado en los barrios del ensanche

La Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” ha solicitado al Ayuntamiento de Salamanca que el edificio sito en los números 15 de la Calle Torres Quevedo y 10 de la Calle Pedro Mendoza, dados los valores estéticos, urbanísticos e históricos que posee para el municipio, sea convenientemente catalogado y protegido.

Ante la amenaza certera que pesa sobre este interesante inmueble, que no ha sufrido alteraciones desde su construcción, la Asociación reclama al Ayuntamiento que haga uso del Plan General de Ordenación Urbana el cual establece la Norma General de Alerta para “asegurar la conservación” de las edificaciones no detectadas en el momento de redactar el Catálogo, “de forma que todo proyecto de derribo quede condicionado a la constatación de la no existencia de los citados valores de conservación”.

Un edificio con valores

Ese edificio racionalista proyectado en 1940 para Victoriano González por el arquitecto Francisco Gil se ordena en dos alturas, siendo la baja el taller de fabricación de la antigua fábrica de chocolate, un amplio espacio diáfano, y la superior la vivienda del propietario. Ha llegado hasta nuestros días e incluso, por su interés, ha sido estudiado por Sara Núñez Izquierdo, doctora en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, quien describe la fachada recayente a la calle Torres Quevedo: «Responde a soluciones racionalistas de gran sobriedad, en parte justificado por el emplazamiento, destacando el balcón compuesto exclusivamente con barras de carpintería de tubo, modificado posteriormente por un antepecho de obra con respecto a lo dibujado en los planos, y el contraste de los lienzos de ladrillo visto con los revocados». De acuerdo con los planos estos «muestran cómo el vestíbulo separaba la zona de servicio, orientada hacia el patio interior e integrada por el dormitorio de las criadas, el WC, el lavadero, la despensa, la cocina, la carbonera y el comedor, de la zona de noche, configurada por un baño y cuatro dormitorios, tres de los cuales estaban dispuestos hacia la fachada principal».

El Catálogo del Plan General

El Catálogo del Plan General de Ordenación Urbana de Salamanca, «que no sólo contiene edificios, se encuentra absolutamente desfasado e incompleto, carece de interés y hace mucho tiempo que dejó de cumplir su función como herramienta para el conocimiento y el control del patrimonio de la ciudad. Además, minusvalora los edificios y les otorga una protección inferior a la que merecen, en buena parte por carecer de ese completo conocimiento de los mismos, como reclama la Asociación».

Aunque se trate de un documento fechado en el año 2007 y que cuenta con más de 700 fichas (incluyendo a los BICs), «es obvio que sus defectos producen la pérdida de un importante legado patrimonial, el cual permite entender el desarrollo y evolución de la ciudad, su urbanismo, los arquitectos que trabajaron en ella y también porque esos edificios dotan de identidad a nuestros barrios y nuestras calles».

El edificio de Torres Quevedo.

“Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” viene advirtiendo de cuanto sucede al respecto y solicitando que se revise el catálogo, «pero la asociación se encuentra con la pasividad y la inacción del Ayuntamiento de Salamanca quien, impasible durante todos estos años, ha preferido servirse de un catálogo deficiente que, en consecuencia, no cumple con su fin último que es la adecuada protección».

Indica que el patrimonio edificado de Salamanca «no se conoce lo suficiente, a nivel administrativo y, por tanto, no está convenientemente protegido, tal y como los vecinos estimamos que debería estarlo. Esa desconsideración por parte del Ayuntamiento de Salamanca, en consecuencia de sus técnicos y políticos, le permite actuar con frialdad e indiferencia ante este hecho, en vez de realizar una revisión del catálogo con el objetivo de ampliar datos, aumentar el grado de protección e incrementar el número de fichas y de edificios catalogados».

Se trata, según la asociación, de «un bloqueo intolerable para Salamanca, una ciudad a la que le gusta presumir de respetar su pasado, su historia y su patrimonio, cuando la realidad dista mucho de la fama. No se puede disponer de un catálogo selecto y permisivo que solo sirve para expoliar las más antiguas edificaciones de nuestros barrios porque ya casi no queda nada. La situación es alarmante.

Otros bienes

En el último año se han derribado otros significativos edificios como el situado en la Calle Van Dyck esquina con Calle Fernando de Rojas, otro en la Calle García de Quiñones, otro en la Calle Padre Manjón e incluso una vivienda humilde en la Calle Jorge Ibor. Pero antes fueron otros muchos, algunos suficientemente reconocidos por la totalidad de la población como el Edificio España, la Capilla del Ambulatorio Virgen de la Vega, el Teatro Bretón, el Gran Hotel, el Depósito de Aguas, etc.



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