Cultura

La fascinación por el demonio viene de lejos

El demonio en la piedra

 

La figura del diablo ha estado presente en la cultura popular desde tiempo inmemorial y su recurrente representación en el arte románico da buena muestra del interés o preocupación que su horripilante imagen despertaba en las gentes del medievo. «Para el hombre medieval, el diablo era tan real y estaba tan presente en su vida como cualquier otra cosa tangible; existía sí o sí, y creían en él a pies juntillas».

César Combarros/ ICAL. Así lo explica el coordinador de Cursos y Publicaciones de la Fundación Santa María la Real, Pedro Luis Huerta, responsable del volumen ‘A propósito de Satán’, que acaba de ver la luz al precio de 24 euros, y que reúne las ponencias de los siete expertos que participaron este año en la edición homónima del seminario ‘Las Claves del Románico’.

Con el subtítulo ‘El submundo diabólico en tiempos del románico’ la publicación no se ha limitado a recoger y repasar la proliferación de iconografía satánica en el arte románico, sino que intenta enmarcarla dentro del contexto histórico e ideológico del medievo, poniendo al lector en situación para comprender tanto el pensamiento y la influencia eclesiástica como la mentalidad del hombre de la época. Además, abarca la representación iconográfica del demonio «en todo su amplio espectro, no solo centrándose en el arte español sino en el románico en general».

ICAL Infierno. San Miguel de Gormaz (Soria). Foto: Fundación Santa María la Real.

La presencia constante del diablo le llegaba al hombre medieval, según detalla Huerta en declaraciones a Ical, tanto a través del discurso del clero y los sermones como mediante las propias representaciones de las que se hicieron eco los maestros del románico, que lo reflejaron de forma recurrente en grandes pórticos de monasterios o iglesias, «la mayor propaganda que se podía hacer en esa época».

«Lo vemos representado en portadas, en claustros, incluso en pilas bautismales también. La acción del diablo estaba también presente. De los endemoniados, por ejemplo, conservamos pinturas murales de la época donde aparecen escenas de exorcismos, y todas las tradiciones del mal de ojo se remontan incluso al mundo antiguo y se vinculan también con la figura del maligno.

En realidad, el diablo aparece desde que aparece el cristianismo, en la Biblia ya está presente bajo esa forma de serpiente en el pecado original, y a lo largo del cristianismo los santos padres y otros tratadistas de la época lo han tenido siempre muy presente», detalla.

ICAL Pila bautismal. Calahorra de Boedo (Palencia). Foto: Fundación Santa María la Real

También aparece, por supuesto, en todas las imágenes que recrean el Juicio Final, donde al lado de los bienaventurados o del paraíso siempre aparece el lado de los condenados y del infierno; así como en las habituales representaciones de los pecados, tentando a los seres humanos.

«Así lo vemos en la iglesia de San Martín de Tours en Frómista, en algunas iglesias palentinas como Vallespinoso de Aguilar o en el pórtico burgalés de El Rebollar, y también en algunas pilas bautismales, asociado a una representación que es la anástasis o la bajada de Cristo a los infiernos, donde aparece rompiendo las puertas del infierno y suele representarse también la figura de Satán.

Eso sucede en la pila bautismal románica de la parroquia de Nuestra Señora de las Candelas de Calahorra de Boedo, en la provincia de Palencia, una de las pilas bautismales románicas más espectaculares del románico español», detalla.

La pastoral del miedo

Según explica Huerta, el diablo era un personaje muy presente en el discurso del clero o «pastoral del miedo», que trataban de aleccionar a los fieles sobre sus desviaciones de comportamiento ya que «Satán y su caterva de demonios podían llevarlos al infierno». «Es un tema que posteriormente, en el gótico, también se sigue desarrollando. En las portadas góticas de las grandes catedrales donde aparece el tema del Juicio Final, también suelen estar los diablos presentes», recalca.

En Castilla y León, incide, uno de los infiernos más singulares que se representaron en el románico es el que puede admirarse en una hoja suelta que se añadió al Beato de Liébana, códice del Monasterio de Santo Domingo de Silos que se encuentra en The British Library de Londres. «Es una miniatura pintada con una forma tetralobular en la cual aparecen varios demonios con nombres muy diversos, que había que leer girándola para poder ver todos los letreros».


ICAL Portada del libro ‘A propósito de Satán’, publicado por la Fundación Santa María la Real, que repasa el protagonismo de la iconografía demoníaca en el arte románico


Noticias relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba