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A vueltas con el Reina Sofía

El fútbol causa furor allá por donde pasa, también en Salamanca. Desde la desaparición de la Unión Deportiva Salamanca hace ya más de 6 años, han proliferado proyectos futbolísticos en la ciudad del Tormes y ha encendido las pasiones entre los salmantinos, que se han alineado en las filas de seguidores del Unionistas -club homenaje a la UDS y enraizado en eso que se llama fútbol popular-, o en las filas del Salamanca UDS -inicialmente, heredero del Salmantino y que disputa sus partidos en el estadio Helmántico, la casa de la UDS- . No se contempla, al menos a corto plazo, la fusión de los dos proyectos deportivos, porque la rivalidad entre aficiones y directivas es palpable.

Pero, más allá de lo estrictamente deportivo donde, de momento, toma la delantera el Salamanca UDS, esta semana ha vuelto a ocupar las informaciones locales la remodelación del campo de fútbol Reina Sofía, situado en el barrio de San José de la capital charra, y no sólo porque desde Podemos quisieran cambiarle el nombre sin contar con nadie. Allí aparecieron el alcalde con su séquito de concejales y asesores, junto a miembros de la directiva del Unionistas, para sacarse la foto -otra más- y decir que ya, por fin, empezarán las obras del nuevo campo de referencia para el club.

Seguro que el lector se habrá dado cuenta que ese campo era el utilizado por el Monterrey, club más antiguo de entre los clubes de fútbol en Salamanca, pero que en esta operación va a verse desplazado notablemente en un futuro no muy cercano.

Hay que remontarse a noviembre del año pasado, a dos días del derbi entre Unionistas y el Salamanca UDS, para entender el origen del aterrizaje del club homenaje a la UDS en los terrenos de juego del Monterrey. Entonces, los responsables de Unionistas y el Monterrey, anunciaron un acuerdo para compartir instalaciones, donde también se agradecía el papel del ayuntamiento capitalino como mediador. Claro, el papelón era serio, porque meses antes ya se había anunciado un campo de fútbol para Unionistas en el barrio de El Zurguén; de hecho, el proyecto del nuevo campo fue encargado y pagado -unos 20.000€ que salieron del bolsillo de los salmantinos y de los que nadie más ha vuelto a decir ni pío-.

Tras el anunciado acuerdo entre clubes, había que hacer otro proyecto de campo y anunciarlo a bombo y platillo, que faltaban apenas 6 meses para las elecciones y había que aprovechar el tirón. Por eso, desde el ayuntamiento se encargó otro proyecto, pagado con dinero de todos, para remodelar el Reina Sofía con un presupuesto cercano al millón y medio de euros -¿no hubiera sido mejor haber comprado el Helmántico por un millón?, se preguntan muchos-. Era la baza electoral de García Carbayo y la usó para su beneficio. Eso sí, el entonces candidato popular contó con la inestimable colaboración del dirigente unionista encargado de relacionarse con las instituciones: Ángel Caamaño “Tom”. Pero no bastaba con decirlo, había que hacerse una foto -o dos, si hacía falta- en campaña electoral, y hubo foto. Para evitar el reproche de las autoridades competentes por usar un anuncio en plena campaña -algo prohibido-, la convocatoria mediática se hizo desde el propio club unionista.

La jugada era redonda, García Carbayo metía un gol por la escuadra con pase de “Tom” y anulaba al resto de grupos políticos, que tanto habían ayudado a Unionistas cuando desde el Consistorio sólo recibían palos, a pocos días de las elecciones. De hecho, cuentan a este confidente que hubo llamadas y mensajes de asombro y bastante descontento desde otras opciones políticas, pero no fueron escuchadas por Unionistas. No se sabe muy bien cuándo habrá campo “nuevo” para Unionistas, se supone que dentro de seis meses, pero lo que sí está claro es que el club fue fiel al refranero y decidió arrimarse al sol que más calentaba para tener su deseado campo. Lo del estadio con las gradas cubiertas, si eso, para la siguiente campaña electoral.



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Un comentario

  1. El papelon de Tom y el seguidismo del presidente nos averguenza a muchos socios del club. Por cierto, Tom aun tiene que explicar por que su promesa publica de techo ahora no es mas que una repugnante promesa de campana electoral

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