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Ciudadanos Salamanca no tiene quien lo dirija

Como viene contando este confidente, la vida interna de Ciudadanos en Salamanca no deja de ser convulsa y promete serlo más tras las próximas elecciones. La placidez con la que cuentan concejales y asesores colocados en las instituciones -ayuntamientos, diputación y Junta- no se traslada en el día a día de la formación política.

No hay directiva en la agrupación local de Salamanca, la que concentra la mayoría de los afiliados de la provincia y en el último intento de conformar una nueva, un error garrafal de la persona encargada de ese negociado -de vacaciones en la playa cuando debía estar al pie del cañón- provocó la anulación del proceso electoral interno a última hora. Las dos candidaturas presentadas no cumplían los requisitos, ni siquiera la “oficial”.

El anuncio de anulación del proceso, dado a conocer a los afiliados a través de un correo electrónico, coincidió con la visita de su líder Albert Rivera a Salamanca. Una visita que ya antes de producirse provocó un terremoto de críticas internas en el partido naranja: ni el lugar ni la hora -un día de diario, en un casino y a las doce del mediodía- eran los más indicados para recibir al líder nacional. Tal fue el fracaso que apenas lograron juntar a medio centenar de personas, algunas venidas de otras provincias cercanas como Zamora, en torno al otrora líder aclamado por las masas.

El escaso interés por la visita de Rivera, además de por la mala organización del propio acto, es un síntoma más de la mala situación que vive Ciudadanos en Salamanca. Desde las pasadas elecciones del mes de mayo, han perdido un tercio de su militancia -pasando de más de 150 a apenas el centenar- y los que han quedado son los cargos colocados en las instituciones cobrando suculentos sueldos y sus familiares.

La situación es tan pobre que ni siquiera abren la sede para atender a la ciudadanía. El descontento es generalizado y ha ido a más desde que se produjo la traición a los votantes por los cargos del partido que únicamente buscaron su acomodo personal, pactando con el diablo si era necesario.

Más allá de lo interno y los líos propios que tienen entre ellos, el descontento con los naranjas en las instituciones ha traspasado muros.

Los votantes ven en el día a día cómo los “colocados” por los naranjas cobran miles de euros del dinero de todos, sin estar al pie del cañón todos los días ni trabajar como se espera de ellos. Mucho postureo y mucha foto, pero poco dar el callo. Por eso y por el previsible revolcón en las urnas en noviembre, cuentan a este confidente que muchos más afiliados de la formación tienen previsto cursar su baja en las próximas semanas. Hoy Ciudadanos en Salamanca no tiene quien lo dirija, pero los pocos que queden mañana probablemente no tengan nada que dirigir.


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