Sucesos

Acusan a un hospital de la agonía y muerte de su hijo

"No le dieron de comer ni beber en cinco días"

Mark Stuart, de 22 años, murió en la cama del hospital de Blackburn donde ingresó aquejado de los problemas intestinales que le acuciaban desde la adolescencia. El joven falleció tras una agonía de cinco días en la que el hospital lo dejó sin comer ni beber por prescripción médica, y una serie de negligencias en el diagnóstico de lo que tenía que acabaron con su vida.

 

Sus padres llevan cuatro luchando para que se reconozca en los tribunales lo que la administración británica se niega. Incluso han encargado informes y estudios particulares en los que se concluye que el joven tenía roto el intestino y no se le diagnosticó a tiempo. Los médicos primero pensaron que el chico estaba mal nutrido (perdió un tercio de su peso tras una intervención años antes) y que corría el riesgo de sufrir un shock fatal por una ingesta excesiva para su organismo.

Total, que le quitaron la alimentación oral e intravenosa y la hidratación para ver si remitía el bloqueo intestinal que le diagnosticaron erróneamente, y a pesar de que tenía vómitos y diarreas continuas.

Antes al contrario, le empezaron a suministrar antibióticos al serle diagnosticada una sepsis durante su ingreso.

Su estado empeoró y sus padres eran testigos de su evidente deterioro. Presionaron a los médicos y decidieron intervenirlo para hacerle una colostomía, pero por otras cuestiones (saturación de pacientes, entre ellas). Habían pasado tres días.

La investigación, llevada a cabo de forma independiente, concluyó que, en general, el centro no supo «reconocer la gravedad del estado de Mark», tampoco detectaron a tiempo que el intestino de Mark se había roto, y que cuando reaccionaron y empezaron a hidratarlo lo ahogaron literalmente, aportándole más líquidos de los que podía asimilar tras cuatro días de ayuno y murió.



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